Bongo Botrako en el Apolo2
El pasado martes asistimos al concierto de presentación en la sala Apolo2 de “Todos los días sale el sol”, el disco de debut de los tarraconenses Bongo Botrako, un septeto capitaneado por Oriol Giné “Uri” que compone y canta todas las canciones respaldado con los coros y freaseos de sus compañeros. Bongo Botrako vienen pisando fuerte, como lo hicieron en su momento La Pegatina, que en poco tiempo consiguieron una legión de seguidores que iban de pueblo en pueblo, de fiesta en fiesta para ir a verles. No en vano, el disco cuenta con colaboraciones como la colaboración de Rubén y Adrià de La Pegatina cantando en una de sus canciones, o gente como Costo Rico o Color Humano o los potentes Che Sudaka. Canciones alegres, optimistas, reivindicativas cuando se tercian, siempre festivas, haciendo un cóctel de sonidos muy amplio como vienen ofreciéndonos muchos grupo de la fiesta y la rauxa. Ska, reggae, punk-rock e incluso algunas pseudorumbas (versionaron un tema de Gato Pérez) con tintes tropicalistas. Le pusieron ganas, vaya si le pusieron. Se entregaron a la causa, la fiesta, y el público se entregó a ellos, un intercambio de energía muy saludable para mandarlo todo a freír espárragos por un momento y dejarse llevar por la fiesta buenrrollista de esta nueva banda. Uno de los temas que se desmarcan de su sonido fusión es “De bar en bar” un tema que bien lo podría haber firmado Muchachito Bombo Infierno. Muy buena.
Está claro que la sombra de Mano Negra es alargada, recordando también a The Specials en sus momentos más skatalíticos. A decir verdad, esta fórmula está ya muy manoseada, no innovan nada, pero la chavalada sigue entregándose con pasión porque son canciones sencillas y fiesteras como la canción que da título a su nuevo disco, “Todos los días sale el sol”, una canción pegadiza a más no poder. Tienen programada una extensa gira para otoño e invierno que les llevará por diversos puntos del país llevando por bandera su invitación a la fiesta sin complejos.
Vídeo casero que grabé de un momento del concierto.
Su myspace: www.myspace.com/bongobotrakoLas fotos son de Soraya Diebra. Pronto podréis ver la galería entera de fotos que hizo, muy buenas todas, en Audiokat, y seguramente estas cuatro líneas también.
Hace unas semanas vi dos películas de John Huston realmente buenas, me las recomendó Iago habiéndolas incluido en su lista de películas que más le gustaron o que recuerde siempre. Las películas en cuestión son
Érase una vez un motorista que iba sin rumbo definido por las calles de la ciudad. De paquete llevaba un cochinillo jabalí. Éste había tomado como rehén al desafortunado motorista. Le apuntaba con un cuchillo jamonero, el mismo cuchillo con el que filetean a sus compañeros, el mismo con el que matan de un tajo en el cuello a sus camaradas, muriendo irremediablemente desangrados. Aquel cochinillo de jabalí era una mezcla entre el cochinillo de granja y mezcla de jabalí. Se crió por las inmediaciones de Collserola, alimentándose de los desperdicios de los vecinos. Lo que nadie supo explicar es cómo pudo desarrollar tal intelecto, tanto como para adoptar muchas de las costumbres de los humanos. Se culturizó, mejor dicho, se humanizó leyendo suplementos dominicales, libros escolares y demás despojos que tan cívicamente los humanos tiran en la montaña como si fuera aquello su vertedero particular.
Hace un par de noches vi la famosa película
Carrie White es una chica de que sufre el maltrato físico y psicológico de la desequilibrada de su madre, obsesionada con la religión y el pecado carnal y sufre también las bromas de sus compañeras de clase, incluso de algunos profesores. Todo empieza a cambiar cuando le llega su primera mentruación mientras se duchaba en las duchas del instituto. Este hecho no tendría nada de raro si no fuera porque Carrie tiene 17 años. Aterrorizada al ver la sangre se abalanza a sus compañeras en busca de ayuda al no saber qué le estaba ocurriendo.





Recientemente he podido ver una peli que tenía pendiente hace tiempo, se trata de 
