El Jergón

Delirios musicales y otras Milongas

Pirata de agua dulce

Archivado en: Capitán Burdoncitow — Noviembre 15, 2009 @

chica-pirata.jpgAtrás quedaron los tiempos recios, las tormentas caribeñas quedaron atrás en el tiempo y la distancia. Nuestro Burdoncitow, nuestro capitán, se encuentra ahora navegando por aguas más calmadas, menos truculentas, donde el viento amaina y deja que el sol de otoño te dore la piel. Han pasado muchas cosas desde el encuentro con el capitán Marlow. Estuvo trabajando en unos astilleros en Liverpool, donde el día se confundía con la noche, perdidos entre la sempiterna neblina. Perdió muchos kilos y ganó en dignidad, aunque pareciera todo lo contrario.

A las puertas del verano, una nueva oportunidad se le presentaba a nuestro capitán, presto a ganarse la vida lo mejor posible, dejando atrás la piratería con la que tantos enemigos se ganó y tantas veces pudo perder la cabeza, de forma literal. Encontró trabajo en un velero mercantil que hace la ruta de la seda atravesando el río Danubio, haciendo escalas en las más importantes ciudades, pasando por el Mar Negro para llegar a su destino, Estambul.

La llegada de Burdoncitow al velero mercantil la recibieron con cierto recelo algunos oficiales de abordo, incluso la cocinera del barco tenía sus reservas para con él. Lo miraba de arriba a abajo con ojos inquisitivos. -¿De dónde habrá salido este tipo? no tiene pinta de ser un simple marinero… Le decía a su ayudante, la joven Helen, rubia de ojos claros y pelo enredado. Dentro de la tripulación había un poco de todo, un antiguo ladrón de guante blanco, un falsificador de documentos, un buscavidas sin mucha suerte… La relación de Burdoncitow con el capitán era casi nula, pero los dos sabían que pocas palabras bastan, había cierta confianza aunque no supieran gran cosa el uno del otro.

Una fría mañana de otoño, estando amarrados en el puerdo de Atenas, llegó una carta compulsada con el sello de la corona inglesa para el capitán Burdoncitow. Se la entregó Anni, la hija del capitán del barco, reservada como el capitán, pero indudablemente una de las más sensatas de la tripulación, y una de las pocas con las personas con las que entablaba conversación. Anni leyó a quién iba dirigida y el remitente; - A la atención del Capitán Burdoncitow… ¿Serviste a la corona en la marina Burdoncitow? Preguntó Anni con asombro, creciéndole por momentos la curiosidad que toda la tripulación tenía del nuevo.

- Más o menos, serví a la corona durante un tiempo, pero de manera extraoficial… Gracias Milady.

El capitán Burdoncitow le sonrió y cogió la carta, dando media vuelta para acercase a la borda. Sacó sus lentes para ver de cerca con cierto disimulo y separando la carta de él todo lo que sus brazos estirados le dejaron. El letrado Lord Hutton le transmitía nuevas noticias sobre el paradero del Capitán Marlow. Se había dado a la fuga y estaba en busca y captura. La corona que el caso se enreda más de lo debido, opta por arreglarle los papeles a Burdoncitow para poder estar libre de cargos para poder resolver su enrevesado caso y cerrarlo definitivamente.

- ¡Capitán! ¡Capitán! ¿es usted? ¡Diablos! ¡que me aspen! ¡Lord Jim, Pequeño Silver! ¡es el capitán!

Burdoncitow no daba crédito a lo que estaban viendo sus ojos. Escondió sus lentes en el bolsillo interior de su chaqueta y se atusó la barba. El que graznaba como un ave carroñera era el Sr Smith. Se trataba de su antigua tripulación, todos corrían hacía el barco mercantil al oír el grito de Smith. Incluso Eyakulé, el gigantón africano, se acercó a la carrera por el muelle, haciendo aspavientos con los brazos en el aire para que lo viera el capitán.

De todos los mares, tenían que encontrarse en el mar de Creta, en el puerto de Atenas, los piratas más buscados del caribe. Pero la cosa no quedaba ahí, la cara de la joven que acompaña al Sr Smith, una esbelta y misteriosa chica de pelo largo, tan largo como su escote, le resultaba familiar. - ¡Sarah!, ¡hija! La tripulación del barco observó atónita toda aquella escena, a Burdoncitow brillándole los ojos de forma inusual y a aquella extraña gente creyendo haber visto un fantasma. Carmen, la suspicaz cocinera española del barco, corrió hacia el camarote del capitán para ponerlo al día de lo acontecido.

Continuará…

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2 comentarios »

  1. fumanchú:

    sexo, sexo, sexo… queremos sexo!!

    ese deslazar el miriñaque…. sexo, sexo, sexo… queremos sexo!!

    ¿habrá sexo?

  2. burdon:

    ¡jaaajajaj! ¿queréis/quieres sexo? Es verdad, para una buena trama falta cierta tensión sexual, o directamente sexo. Bueno, me lo apunto para la próxima, que puede ser más pronto que tarde.

    La cosa será; ¿con quién se lo monta el capitán Burdoncitow?, ¿con Carmen la cocinera?, ¿con Helen? ¿su ayudante? ¿con Anni?, ¿la hija del capitán del velero? ¿Con su hija Sarah? ¿Su hija con el sr Smith? O no no, ¿su hija con Anni? ¿un rollo bi? oh! ah! Permanezcan atentos a sus pantallas…

    Para votar por con quién quiere que haya temita en alta mar, manden un sms al…. bueno, dejad un comentario y listos. :)

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