La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina
Estas pasadas fiestas me regalaron un libro que está en boca de todos, “Los hombres que no amaban a las mujeres”, de Stieg Larsson. Debo confesar que al ver el volumen de páginas me hizo resoplar, tarde mi tiempo en ponerme a leerlo. La historia en principio no parece engancharte para nada, te va contando el transcurso de los días de los protagonistas de la novela, te presenta al resto de personajes, una enrevesada historia mezclada entre pasado y presente, hasta que a la mitad del libro te engancha y te pones a seguir con verdadero interés las cosas que le pasan a sus protagonistas. El libro me encantó, no deja de ser una novela, pero su autor representa una parte de la sociedad de su país que verdaderamente siente desprecio por las mujeres, despligega una crítica social en forma de novela, bien documentada, eso sí, y le queda una novela redonda. Luego me entero que resulta ser la primera de una trilogía llamada “Millenium”. No me quedó más remedio que comprarme la segunda parte, “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”, más larga si cabe que la predecesora, más de 700 páginas, más misterios, más violencias, más datos sobre el maltrato que sufren las mujeres y como una sociedad teóricamente civilizada silencia. Este libro tiene altibajos. Me encantó saber cómo les fue a sus protagonistas y qué les ocurre en esta segunda entrega. Tiene momentos muy buenos, que enganchan, pero también para mi gusto el autor se dedicó a marear la perdíz con algunos pasajes. Otro dato que te choca un poco al lector es ver como menciona muebles de Ikea sin parar, nombrando los modelos de los artículos, algo que para mi gusto sobra. El caso es, que me ha gustado también, cuando suelta ya casi para el final de esta parte nuevos giros inesperados a la historia, pintando a la protagonista (Lisbeth Salander) como una heroína más propia de comic, una superwoman. Y lo más desconcertante es lo insultántemente abierta que el autor dejó la trama al acabar el libro. Eso no es un final, eso es un to be continued descarado y premeditado. Ahora me tocará leer el tercer y último libro de la saga, “La Reina en el palacio de las corrientes de aire” para saber cómo acaba ésto. Pero hasta junio de este año no publicarán la traducción del libro al castellano. Shit!! Ya han estrenado una obra de teatro sobre el primer libro y están hablando de llevarlo al cine la trilogía.
Y lo más curuioso de todo, su autor nada a los pocos días de entregar a su editor la tercera parte, va y le da un ataque al corazón y fallece trágicamente. Murió sin llegar a ver publicado el primer volumen, y sin conocer por supuesto el tremendo éxito que ha adquirido su trilogía.
El caso es que gracias a estos dos libros pude sobrellevar mejor unos días aciagos, adentrándome en la lectura y olvidando por un momento mis preocupaciones. Suena un poco tremendista, pero en cierta manera así fue.
Podéis leer más sobre esta trilogía de Millenium aquí Dicen que Mikael Blomkvist, el protagonista masculino de la saga era el alter ego del autor, puesto que Bomkvist (un conocido periodista) se dedicaba a denunciar escándalos financieros y todo tipo de tropelías que sucedían en su país, tal y como hacía Larsson, al compartir el mismo oficio y las mismas motivaciones que su personaje.
6 comentarios »
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Abril 6th, 2009 @
El pasado viernes terminé “Los hombres que…” y sí, está bien, pero la verdad es que no veo que haya para tanto revuelo. El libro engancha, aunque a veces es un poco predecible. Y el prota, el tal Mikael, da una rabia que “pa qué”: inteligente, guapo, honesto, todas las chicas lo quieren meter en su cama… Buf! En cambio, Lisbeth sí que es interesante, una chica torturada (en todos los sentidos) y muy especial. Simpatizas con ella al instante, por lo “chunga” que es.
En fin, que me distraje con la novela, aunque al final hice mías unas palabras que dice Mikael en una de las últimas páginas: “¡Estoy de la familia Vanger hasta la coronilla!” (aunque yo hubiera cambiado “coronilla” por otra palabra que también empieza por “co”, claro
¡Saludos desde la Calle del Bourbon!
Abril 7th, 2009 @
Pues sí Rafa, no es tanto, este primero es realmente entretenido, pero el segundo como ya digo, se pierde con descripciones que a mí personalmente me sobran y le esstuvo dando vueltas a las cosas demasiado tiempo, pero como dices, los personajes enganchan, sobre todo Lisbeth. Y sí, Mikael resumiento como dice lisbeth, el Kalle Blomkvist de los cojones, jeje..
Gracias por la visita, y el comentario!, ahora mismo voy a pasar por la calle Bourbon!
Abril 15th, 2009 @
Si, lo que engancha sobre todo (yo, que soy chica)es el complejo personaje de Lisbeth, probablemente el más currado por el autor.Mikael un ‘pelín’ pijo para mi gusto Yo espero paciente turno en la biblioteca para leer ‘La chica que soñaba con una cerilla..’.
Creo que aunque se lee bien a Stieg Larsson por la ‘trama’ que crea se le echa de menos agilidad narrativa… a veces se hace pesao’.
Saludos¡¡
Abril 15th, 2009 @
Hola Meli.pan!
Larsson creó aposta el personaje Mikael el don perfecto. Se trata de mostrar el contraste entre un tipo socialmente adaptado, que goza de exito en la sociedad, y Lisbeth, una chica que todo lo ha tenido en contra desde bien pequeña y a la que le han convertido en la chica más reservada y desconfiada del planeta, tanto que intenta desterrar sus propios sentimientos. Sin sentimiento no hay dolor, y ahí está la curiosa historia entre estos dos personajes.
Y sí, si te ha parecido que en la primera parte se hacía un poco pesada la lectura, la segunda te decepcionará un poco más, le da más vueltas si cabe a la cosa. Pero entretener te entretienes un rato eh?
Saludos!
Mayo 16th, 2010 @
soy un bicho raro que no leyó el primero de la zaga y se enganchó con “la chica que soñaba…” y estoy terminando “la reina…”, y una duda que no logro entender es el por qué lisbeth lo llama Kalle a Mikel ¿esto se conoce en “los hombres que no amaban a las mujeres?
Mayo 16th, 2010 @
Exacto Ricardo, en la primera parte explican porqué los compañeros de profesión, Lisbeth y la gente en general le llamen Kalle Blomkvist. Así que ya sabes qué te toca.