Pálida y Pálido
Tu sonrisa de oreja a oreja desapareció a la mañana siguiente. Enfundada en tus gafas de sol, con rictus serio, entre aburrida y pensativa. Todas las palabras que se me ocurrían decirte se precipitaban en silencio por el barranco de la insensatez. Ahí estábamos los dos, sentados al sol una extraña mañana de domingo.
Pálida y pálido.
Nota: No me preguntéis por qué, pero esto hacía siglos que lo tenía entre los borradores de El Jergón, lo escupimos por aquí, que es gratis.
2 comentarios »
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Diciembre 10th, 2008 @
es lindo. podrías escupir más cositas de éstas que te escondes, entre los borradores del Jergón…
Diciembre 10th, 2008 @
Cris, si me pongo a escupir cosas de estas empiezo y no paro y nos sube la bilirubina y el azúcar a la vez.
No prometo nada!