El Jergón

Tribulaciones y otras Milongas (en Suiza)

Perdiendo la cabeza

Archivado en: Paranoias varias, Cosas que pasan — Junio 20, 2008 @


No, no he perdido la cabeza, pero casi literalmente.

Estaba yo enredando en una lámpara de estas que tienen un ventilador incorporado para refrescar las pegajosas noches de verano. Para desmontar el aparato tuve que subirme a una escalera metálica. Una vez me encaramado a ella, miré los tornillos y empecé a desatornillar los primeros tornillos. La luz de la lámpara estaba encendida en ese momento, y como desprendía calor, se me ocurrió la genial idea de apagar la luz tirando de una de las cuerdecillas que tiene la lámpara, olvidando por completo que tenía la cabeza por encima de las aspas y que estaba apunto de tensar la cuerda equivocada, ¡la que activaba el chisme!

En esos instantes, esas mílesimas de segundo en las que tenía sujetando la cuerdecilla, vi pasar mi vida como una película, como me ha pasado en más de una ocasión ( peliculero que es uno). Se me pasó por la cabeza que quizás sería lo último que se me pasaría por la cabeza, puesto que en breve las aspas diseccionarían mi melondro. Pensé también en una posible vida sin mi cabeza, como el jinete de Sleepy Hollow, vagando por ahí con mi caballo Jolly Jumper, porque siempre quise tener como fiel amigo al caballo de Lucky Luke. En mis pensamientos fui práctico, pensé en los pros y los contras de mi estúpido accidente. Por ejemplo, al no tener cabeza me ahorraría mucho tiempo en peinarme y dinero en peines. Tampoco tendría que afeitarme cada día. Pero por contra no podría comer mis platos favoritos, tampoco podría ver el España vs Italia del próximo domingo, ¡ni siquiera escucharlo!

A favor tendría que nunca volvería a perder la cabeza por nada (obviamente) ni tendría que usar gafas para ver (si las necesitase) ni para el sol, ni ir al peluquero que andan carísimos. Eso sí, no podría escuchar música, ni leer, ni besar, ni nada de nada… ¡que leches, ni hablar!, pero si escribir, podría seguir actualizando este blog. Diseccionado de por vida pero sin dejar viejas costumbres, oiga.

Pero si que podría hacer carrera como espía para el KGB, o como se quiera llamar ahora. Está claro que no tendría un pelo de tonto y que realmente hay que perder la cabeza para meterse en semejantes berenjenales. Podría pasearme por la Plaza Roja de Moscú y pasar inadvertido. ¿O no? O quizás mi futuro estaría en convertirme en un modelo de Pret a porter. Porque lo que cuenta es la percha, ¿no?

  • El resto de la historia sobre qué pasó al final lo dejo para la imaginería del lector. Chimpum.
  • 2 comentarios »

    1. Henry J:

      Yo conecto la imaginación…

      Pero Burdonet sin cabeza?

      Donde sujetamos las orejas??.

      Que me da que las usas!!!

      Cuídate!

    2. burdon:

      Siempre me quedarán las vibraciones… Henry!

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