El Jergón

Delirios musicales y otras Milongas

Cine español a cascoporro

Archivado en: Cinepatía — Abril 24, 2008 @

colmena.gif Han tenido que pasar 25 años para que se me ocurriera ver la película de La colmena. Supe de la existencia de esta adaptación cinematrográfica que hizo Mario Camus de la novela de Camilo José Cela, porque hace 25 años que anda circulando por casa la famosa novela donde aparecían en la portada Paco Rabal y José Sacristán de tertulia literaria en el café “La Delicia”. Dos libros que han marcado mi infancia son éste y el de Miguel Strogoff.

Ha sido una agradable sorpresa ver a tantas caras conocidas del cine español, todos ellos grandes actores, la lista es interminable… José Sacristán, Concha Velasco, Charo López, José Luis López Vázquez, Fiorella Faltollano, Francisco Rabal, Luis Escobar, Emilio Gutierrez Caba, Victoria Abril, Francisco Algora, Rafael Alonso, José Bodalo, Mari Carrillo, Camilo José Cela, Queta Claver, Agustín González, Ana Belén, Rafael Hernández, Antonio Mingote, Mario Pardo, Encarna Paso, Maria Luisa Ponte, Elvira Quintanilla, Antonio Resines, Saza, Elena M. Tejero, Ricardo Tundidor, Manuel Zarzo, Luis Ciges, Beatriz Elorrieta, Fernando Vivanco, José Vivo, Imanol Arias, Marta Fernández Muro, Emilio Fornet, Miguel Rellán…

Francisco Rabal está genial como escritor bohemio venido a menos, aquel que pide agua fresca y bicarbonato a Doña Rosa, por joder más que nada… O José Sacristán, que borda el papel de literato medio muerto de hambre. Me gusta cuando se encuentra a una vieja amiga (interpretado por Charo López), como se saca de la manga su faceta de cómico y como en un visto y no visto cambia de registro volviendo a su papel dramático, consiguiendo transmitir esa pena y esa melancolía por el tiempo perdido que lleva consigo durante toda la película. Vaya dos actorazos.

O ver a José Luis López Vázquez y a Saza de simpáticos buscavidas. O ver a Ana Belén interpretando a Victorita una chica que da clases de baile pero que la miseria igual que a muchas mujeres las obliguen a vender su cuerpo por cuatro duros. O a Rafael Alonso interpretando a un mariquita y a su acompañante Pepe, un joven Antonio Resines haciendo de gigoló. O Luis Escobar practicando su discurso de investidura en la Real Academia… o Concha Velasco interpretando a Purita, una prostituta que encuentra el cariño que tanto anhela con Martin Marco (José Sacristán) tratándola como una dama, recitándole poesías y besándola tiernamente como si fueran novios. O Agustín (me pongo de los nervios) González. Y tantos y tantos rostros conocidos más.

La película retrata muy bien el Madrid de la posguerra, la crudeza de aquella época, de unos sueños mermados por la dictadura que les habían impuesto. Dejándose llevar por la rutina de una nueva sociedad de la que parece imposible salir.

También he visto hace poco la serie de “Los gozos y las sombras”, la adaptación para la tele la trilogía de Gonzalo Torrente Ballester donde relata precisamente la vida que llevan los lugareños de Puebla Nueva, un pueblo de Galicia, justo antes de la guerra civil. Esto viene porque a mi madre le recomendaron la trilogía y se ventiló el tocho en un periquete, le enganchó muchísimo, tanto que se fue a la biblioteca en busca de la serie de TVE, y resulta que la tenían, de ahí que la haya visto de rebote. La serie no defrauda para nada, las interpretaciones son sobervias, con Eusebio Poncela interpretando al señorito que vuelve al pueblo después de sus estudios psiquiatría en el extranjero, siendo el narrador de excepción de los acontecimientos del pueblo. Carlos Larrañaga hace del malo malísimo terrateniente de la población, gran interpretación también. Y también aparece un joven Santiago Ramos interpretando a Juan, el eterno enemigo de Don Cayetano, defensor del proletariado siendo el revolucionario del pueblo. Y Charo López interpretando a Clara, la hermana de Juan. ¡Qué pedazo de mujer! Qué presencia, qué bellezón y qué to. Transmitía mucha sensualidad, mucho morbo. Los enfrentamientos verbales entre Don Cayetano (Calor Larrañaga) y ella son sublimes, de gran intensidad. Y en fin, esta producción contó también con una plantilla de actores espléndidos, una serie muy cuidada.

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Ana Torrent ofreciéndole una manzana al monstruo
(El espíritu de la colmena)

Ahora como tengo tiempo, quiero seguir con la filmografía de Mario Camus, que me parece muy interesante. También tengo pendiente ver “El sol del membrillo” de Víctor Erice, pero para esta necesito además de tiempo, concentración, desconectar de todo. Ver en una peli como un pintor (Antonio López) se pasa días y días, por no decir meses enteros pintando un membrillo requiere mucha concentración. Y no hay ironía en esta última frase. De Erice ya vi “El Espíritu de la colmena” que me gustó mucho por supuesto, y “El Sur”, que me gustó mucho también, aunque quedara mutilada en el montaje según cuentan.



Esta es una de las escenas más entrañables que he visto protagonizar a Rafaela Aparicio. Es donde le cuenta a Estrellita quienes son “los buenos” y “los malos”. Es de la peli que digo de Víctor Erice, “El sur”.

Toda esta sobredosis de cine español viene a cuento porque últimamente las buenas películas españolas llegan con cuenta gotas, cuando hay tantos buenos actores y con tanto oficio a sus espaldas. Porque películas como “La Colmena” recrea con imágenes aquella época que muchos no vivieron, cosas que pasaron aquí mismo donde vivimos, y que gracias a gente como Mario Camus o el propio Cela, podemos ver que todos esos temores, esos sentimientos básicos de las personas siguen siendo un espejo hoy en día, precisamente en estos días donde se habla tanto de la famosa crisis y que vuelve a repetirse ese sentimiento colectivo de caminos y destinos inciertos.

Y hasta aquí la sesión cinéfila de hoy. Apaguen las colillas, aireen la sala y pónganse a hacer la cena o lo que se tercie, que el mundo no para, siempre giratutto.

  • Opinión en el jergón sobre El espíritu de la colmena: Aquí
  • 1 comentario »

    1. burdon:

      Ya vi El sol del membrillo, de Víctor Erice. Vaya, vaya… hay que estar preparado para asimilar este tipo de películas. Me gustó, pero también me desconcertó un poco… Y lo de este señor, pintando días, semanas, meses, años enteros si es necesario para pintar un cuadro, impresiona a cualquiera.

      Ahí dejo la parodia que hizo Joaquín Reyes de Antonio López. Como siempre, completamente hilarante.

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