CONOCIENDO SUIZA Cap. 5 (Final)
Con el chucuchú del tren
El lunes nos embarcamos en lo que sería el último gran viaje, pero esta vez en tren. Recorrimos gran parte de Suiza en un sólo día, algo así como 800 kms parando en algunos pueblos y ciudades como Brig, Fribourg y Berna. Estuvimos todo el día saltando de un tren a otro gracias a un vale especial con el que podías montarte en todos los trenes y servicios públicos que uno quisiera, ¡y vaya si lo aprovechamos! Salimos desde el cantón de Nidwalden, el cantón ( provincia) en dirección al suroeste de Suiza, rumbo al Valais, el cantón más afrancesado de Suiza. Nos dio tiempo a dormir, a ver los paisajes verdes con pueblos típicamente suizos. Que digo yo, joder con el tío o los tíos que siegan la hierba, es que lo tienen todo como una patena de arreglado. En el tren me di cuenta que lo utilizaban muchos excursionistas, familias enteras con sus hijos pequeños, todos ataviados con el equipamiento necesario para ir en mountainbike, o señores más que mayores equipados con sus bastoncillos extensibles para hacer senderismo o lo que fuera. Todos muy deportistas.
Nuestra primera parada fue Brig, donde ya hablaban algo de francés por aquella zona. Luego hicimos trasbordo a otro tren que nos llevó hasta Sion, metidos ya de lleno en zona francesa (pero sin dejar de ser Suiza) pasando por Montreux, el lugar al que acabó retirándose Charles Chaplin, y donde Freddie Mercury encontró la paz que buscaba para componer y grabar lo que luego se convertiría en su disco póstumo, Made in heaven. También se encuentra un conocido castillo en la orilla del lago Leman, el castillo de Montreux. Y así fueron pasando las horas, pasando por Lausanne, en dirección al norte, hacía Fribourg. Fribourg o Friburgo, es una ciudad con mucha historia a sus espaldas, más gris que otras ciudades y pueblos, al menos sus casas, pero que hacen contraste con el verde de sus bosques y vegetación que rodea la ciudad. Y sobre todo, lo que caracteriza a la ciudad es el paso del serpenteante río Sarine, que hace que la ciudad de Fribourg tenga tantos puentes en la ciudad, a cada cual más diferente unos de otros. Fribourg en mi opinión se divide en dos partes, la parte alta, la moderna de edificios más o menos modernos, y la antigua, la ciudad medieval situada en la parte más baja y angosta de la ciudad. Otra de las cosas que me llamaron la atención de la ciudad, y de Suiza en general, es que para coger el autobús no tienes que enseñar el ticket ni nada parecido, se da por echo que has pagado ya, que tienes tu ticket. Demasiado honrados… Otro dato curioso es que los jóvenes de Friburg0 hablan francés y por el contrario, son los mayores los que hablan el alemán. Un cacao de idiomas que no hay quien se aclare.
Y bueno, nos despedimos de Friburgo echando una carrera con el tiempo en el culo para no perder el tren que nos llevaría a la hora programada a Berna, la capital del país. Cuando llegamos a Berna ya estaba lloviendo a cántaros, como ya sospechamos nada más salir de Friburgo. Menos mal que Berna te la puedes recorrer casi entera sin mojarte gracias a sus grandes arcadas, donde puedes resguardarte de la lluvia. Pude ver las calles principales del centro de Berna, paraguas en mano, la Zeitglockenturm, una torre con un reloj enorme donde a cada hora salen unas figuritas por una trampilla… Bajamos a ver la Kramgasse, una de las calles más emblemáticas de la ciudad situada en el casco viejo. Y hasta nos dio tiempo a acercarnos al símbolo de la ciudad, el Bärengraben, (el foso de los osos) donde viven tres osas y un oso (quién fuera oso…). Cuando llegamos no vimos ningún oso, pero nos pusimos pingando de agua. Los osos fueron más listos y permanecieron en el interior de sus cuevas. Para terminar nuestra visita pasada por agua nos quedamos a cenar, pidiéndonos una Fondue que viene a ser algo así como las migas aquí, pero con queso fundido. No deja de ser un plato que en el pasado comían los pastores cuando quedaban aislados por esas montañas de Dios, platos que se han convertido en platos típicos del lugar. Pero no veas como te pones de queso fundido con tu infiernillo, tu pan, tus patatas… y el agua cayendo a raudales a escasos metros de ti. Por cierto, el gazpacho es una bebida bastante internacional, la tenían en muchos restaurantes de por allí.

Para la vuelta al cantón de Nidwalden volvimos a echarnos una carrerita de aupa. Nuestro tren, el que nos interesaba coger, salía breve. Macho, todo el día corriendo que estrés. ¡Ni que fuera una carrera! Pero todo salió tal y como teníamos previsto y todavía nos dio tiempo a jugar una partidita al Tacan. Y encima haciendo trueques en alemán. Una semana más y hablo el Suizo-alemán por los codos.
Y al día siguiente tocaba recoger los bártulos, había que volver a casa. Pude ver Lucerna por fin de día y sin que lloviera, y efectivamente, tiene un encanto especial, es más acogedora, entre un pueblo y una ciudad, y pude ver el famoso león de Lucerna, ese que agoniza estirado en el suelo, herido de muerte por una lanza. Me dio tiempo a despedirme de mis anfitriones-cicerones, a comprar chocolate y quesos en grandes cantidades , a despedirme de la simpática pareja, Urs & Debbie & family. Y como siempre en todos los viajes que te lo pasas bien entre la compañía y el lugar, pues te entra esa cosilla del; vaaaya… llegó el final. Pero Cest la vie! El viaje de vuelta fue bien, salvo un pequeño contratiempo que me obligó a hacerme entender con mi precario inglés, y mi más que precario alemán, por lo demás todo bien, apuntándome Suiza como un lugar donde volver un día de estos llevándome buenos recuerdos y muchas historias para contar.
Fin
Podéis ver algunas fotos que he subido al Flirck aquí: www.flickr.com/photos/burdonet Y aquí podéis ver un pequeño vídeo que hice del río aquel de las rocas redondeadas de Verzasca. Y aquí otro de Fribourg desde la Catedral. La calidad no es que sea muy allá, pero menos da una piedra.
7 comentarios »
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Julio 26th, 2007 @
Hale, con esto doy por conluida la serie de reportajes Lonely Planet. Las siguientes entregas seguramente serán más musicales. Au!
Julio 26th, 2007 @
Yo me apunto Suiza a mi lista interminable de destinos para conocer… Me ha gustado mucho recorrer contigo esa experiencia, aunque haya sido sentado frente a mi ordenador. En muchos momentos ese encanto del que has hablado de las ciudades y las fotos que he visto en flickr me han recordado a Nijmegen, la ciudad holandesa donde viví con una familia dos semanas, y que ya conté en mi blog. Me han gustado especialmente las fotos del León, y la del castillo de Montreux, ahí junto al mar. A ver si puedo ver los vídeos, que no me cargaban.
Un saludote
El Alde
Julio 27th, 2007 @
Acabo de descubrir la serie sobre Suiza que has estado haciendo estos días. Cojonuda, en particular el último capítulo, ya que me has hecho recordar las pocas horas que he pasado en ese país y que fueron principalmente en tren desde Geneve hasta Chamonix y viceversa. Además, me ha ido de fábula para saciar en parte el monazo de documentales de viajes que tengo (ya que en esta década es mi única forma de ver mundo) desde que dejé el Digital. Por mí, que vengan todos los “lonely planet” que quieras…
Julio 27th, 2007 @
Si Alde, recuerdo tus recuerdos por capítulos de tu estancia en aquel pueblo de Holanda. En parte me animé a hacer por capítulos este viaje por aquello.
El león de lucerna impresiona, merece la pena de verlo, bueno, la ciudad entera. Ah, y el castillo de Montreux no está a la orilla del mar, que en Suiza no tienen mar, pero casi!, es el Lago Leman, un lago enooorme. Al otro lado de ese lago está Ginebra, ciudad preferida de la mamá de la Reina Isabel II, en paz descanse..
Que bien Ambrosio, si me pagáis los viajes yo os hago de reportero a lo Lonely planet todo lo que queráis, jeje. Yo de documentales no tengo mono, más bien empacho. Bueno, si sale una nueva ocasión de hacer de cronista de viajes ya os lo haré saber.
Julio 27th, 2007 @
Ostras tienes razón, es verdad. Eh eh no es que no lo supiera eh que algo de idea tengo de geografía (¿o no…?) jejejeje. Pero bueno tengo excusa es que aquí en Madrid hace mucho calor y ya sabes el calor hace que se recaliente el líquido cefalorraquídeo, y por ende las neuronas… Pues ahora gracias a tus entreguitas de Suiza, me acordé que tenía pendiente una nueva entrega de “El cuaderno holandés” con fotos propias sobre la ciudad donde estuve. Así que pásate eh que ya no te acuerdas de los pobres. Un abrazote
Julio 29th, 2007 @
bonito viaje. Realmente, tres países en uno.
El vídeo desde la catedral de Friburgo es impresionante. Los coches y las carreteras parecen de otro tiempo, comparados con las casitas.
Sobre Montreux tb recordar que es, o era, famoso por su festival de Jazz.
¿llaman gazpacho al gazpacho?
Julio 31st, 2007 @
Pues sí leroox, las vistas desde lo alto de la catedral eran impresionantes, me fijé en eso mismo, en los coche avanzando como hormiguitas, en los patios interiores de esas casas centenarias… de siempre me han gustado los patios interiores de las casas, muchos de ellos guardan pequeños oasis, pequeñas repúblicas independientes en sus casas
Ya sabía yo que me sonaba Montreux, por el festival de jazz claro… y si, al gazpacho le llamaban así, tal cual, gazpacho, jeje.. pero te lo traducían más abajo en alemán y tal.