El Jergón

Tribulaciones y otras Milongas (en Suiza)

CONOCIENDO SUIZA Cap 4. El Ticino

Archivado en: Suiza — Julio 26, 2007 @

El Ticino es dedicidamente otra historia. Tiene otro idioma, otro clima, otra arquitectura, no tiene nada que ver con la parte alta de Suiza. Dejamos la mañana de domingo el centro de Suiza con lluvias y mal tiempo para subir en coche el famoso paso de San Gottardo, el paso más recto para atravesar los Alpes, el paso por donde el ejército ruso pasó en tiempos de guerra o el ejército de Napoleón… Aunque ahora el paso pueda presumir del tunel más largo de Europa (17 kms) del cual nos adentramos a la vuelta, para la ida optamos por subir el paso de San Gottardo por la carretera vieja, por donde subían los antiguos carruajes que conectaban la Suiza alemana con la italiana, con el Ticino.

carruajepasosangotardo1.jpg Casi en la cumbre del puerto pudimos ver uno de esos carruajes que se utilizaban antaño para cruzar esas montañas. Ahora se ha convertido en una atracción turística, a las pruebas gráficas me remito. Después de echar una cabezadita en el coche me desperté con sensación de calor, estábamos ya en zona italiana, todos hablaban italiano, el tiempo era más propio del Mediterráneo, todo cobraba más vida y color. Llegamos a Lugano, la ciudad que más ha crecido en los últimos años, con un enclave que han comparado con la ciudad de Rio de Janeiro, salvando las distancias. Pero ya me avisaron, Lugano ya no es lo que era, tiene unas casas preciosas en el centro, muy mediterráneas y coloridas, pero también están proliferando las construcciones nuevas sin ningún tipo de respeto estético con el pasado de la ciudad, eso sumándolo a la predisposición de la ciudad a acoger a los turistas en masa hace que pierda parte de su encanto. Pero merece la pena verlo y montarse en su funicular ya que la ciudad está situada entre grandes desniveles. Morcote por ejemplo, situado a las orillas del mismo lago conserva mejor su encanto de pequeña villa con sus casas colgando a la vera del lago, sus terracitas… después fuimos al valle Verzasca, en busca un río muy peculiar a la altura del pueblo de Lavertezzo que ha moldeado con el tiempo de forma caprichosa unas impresionantes piedras en el río. Los bañistas buscan su piedra, su rincón para tomar el sol o darse un baño en las frías aguas del río. Y para los más atrevidos, pueden tirarse desde lo alto de un viejo puente.

mamasDespués de tomarnos un bañito en el río del valle de Verzasca, nos dirijimos a Locarno, otro pintoresco pueblo que dejamos de lado para dirigirnos a Ascona el pueblo de al lado situado a las orillas del lago Maggiore. El pueblo tiene un paseo muy bonito, lleno de colores vivos ya sea por sus casas como por sus viandantes, todo cobra un color especial. Allí cenamos, pizza por supuesto, que estamos en la Suiza italiana. Y nos despedimos de el Ticino, que había un viaje que hacer para volver a casa.

6 comentarios »

  1. agnóstico apático:

    Guapísimo tu viaje y tus crónicas. Un saludo desde el quinto pino.

  2. burdon:

    Chas gracias apático… desde el quinto pino?, hummm veamos.

  3. ramon:

    Que belleza unica la de esta tierra amada y lejana quien la conocio jamas la olvidara y permanentemente querra volver.

  4. burdon:

    Pues sí Ramon, apetece volver, sí.

  5. Siguiendo el río Sarine | El Jergón:

    […] la mayoría, con los que hablan en alemán. Un lío el que se traen puesto que si vas al sur, al Ticino te encuentras que te hablan en italiano. Un país lleno de […]

  6. Tanquem la paradeta, me voy a Suiza (again) | El Jergón:

    […] CONOCIENDO SUIZA Cap 4. El Ticino […]

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