El Jergón

Delirios musicales y otras Milongas

A tientas y barrancas

Archivado en: Relatos, General — Noviembre 13, 2005 @

Rafa llevaba ya más de media hora con el carrillo pegado al cristal de la ventana. Máximo, su padre, lo observaba de reojo desde el sofá. Sabía de sobra qué era lo que llamaba tanto la atención de su hijo. Se trataba de Alicia, la chica del barrio por el cuál su Rafa sentía verdadera adoración desde que intercambió un par de palabras con ella. Un par de palabras y un guiño. Un guiño de Alicia para Rafa era como una invitación al paraíso, la tentación de la manzana, la antesala a la gloria. Alicia estaba charlando frente a la panadería de Tomás con un amigo del instituto. Máximo tenía un pequeño decálogo para distinguir a las mujeres. Una de ellas era su forma de hablar con un chico. Su pose, sus miradas, ese insistente jugueteo con la falda y esas miradas huidizas ante su interlocutor. Toda una serie de minúsculos detalles le llevaban a la conclusión de que Alicia no era una chica para él.

- Rafa, ¿cuánto tiempo vas a seguir ahí plantado frente a la ventana?
- El tiempo que quiera, papá, el tiempo que quiera.
Replicó Rafa.

Una de las cosas por las que Máximo pensaba que Alicia no era chica para su Rafa era que la chica venía de una familia bien. Vestía bien, hablaba bien, era el encanto personificado con faldas. En cambio su hijo Rafa iba hecho unos zorros, siempre con vaqueros gastados y ceñidos hasta decir basta. Con zapatillas de lona con puntera blanca y camiseta negra de su grupo preferido, Los Ramones. Máximo se echaba a reír cada vez que su hijo los mencionaba. Decía que era un nombre ridículo para una banda. Rafa piltrafa. Así llamaba a su hijo socarronamente cada vez que quería picarlo. Padre e hijo tenían una extraña relación paterno-filial. No tenían nada en común, todo eran tiranteces entre ellos, pero se querían, aunque tuvieran una extraña forma de demostrarlo.

Los Ramones

Rafa no era para nada sofisticado, era más bien llano, tirando a tosco. Ni punto de comparación con Alicia, refinada como pocas. Pero como decía siempre Máximo, lo monstruoso puede ser bonito y lo bello, malvado. Máximo sabía que de tener alguna oportunidad de llegar a algo con Alicia, su hijo le regalaría su corazón envuelto en una cinta para regalo. Rafita era así. Sabía que si la niña se encaprichara algún día del macarra romántico de su hijo, jugaría con él con la habilidad de un maestro titiritero, y al conseguir todo su amor y adoración por ella, lo abandonaría por cualquier otro a la menor ocasión.

- Rafita, con esa pinta nunca te hará caso esa niña. Tú y tus ridículos rockeros melenudos. Parece que les hubieran cortado el pelo colocándoles un tazón en la cabeza. Jacques Brel, eso si que era un hombre que se vestía por los pies, todo un señor, con la raya a un lado, ¡ y bien peinado!, como tiene que ser…
- Siempre con lo mismo. ¿Quieres dejarme en paz?.
Volvió a replicarle Rafa mientras no quitaba ojo a lo que ocurría en la calle.

Rafa estaba harto de escuchar la - según él - ridícula teoría de su padre sobre cómo distinguir a un hombre según la forma en que se peine . Decía que los hombres de “provecho” debían peinarse con la raya a un lado, a la izquierda o a la derecha, tanto da. Pero nunca hacerse la raya en medio. Algo que según él, denotaba en la persona cierta inseguridad, como estar permanente en el limbo. Era algo así como lucir el sentimiento de duda constante como bandera ante los demás. Rafa llevaba la raya en medio. De ahí a que se reforzase su idea en pensar que Alicia no era para ella.

- Seguro que Alicia se pirraría por que la llevases a un concierto de los Manolos esos.
- Los Ramones papá, Los Ramones.
- Los Ramones, como se llamen. Prueba a invitarla a un concierto suyo. Seguro que le gustarán esas canciones de escasos dos minutos, sacudiéndose todos las pulgas al ritmo de esa endiablada música. Le encantará.
- Para tu información, aún siendo sus canciones tan cortas y sus acordes tan básicos, son lo más, ¿entiendes?, lo más.
- Tan cortas las canciones como corta sería tu relación con esa chica. Rafita hijo, ¿no ves que estoy intentando decirte que no vale la pena que pierdas el tiempo con ese tipo de chicas?
- ¡Joder papá!, ¡déjame hacer las cosas a mí manera!, aunque me equivoque. ¡Ya te gustaría a ti perder el tiempo con una chica así!

Máximo se lo quedó mirando, le dió un nuevo sorbo a su cerveza y bajó la cabeza.

- Ya lo hice…
- ¿Qué quieres decir? ¿Te refieres a mamá?
- Tienes razón hijo, haz lo que sientas. Hay cosas que hay que hacerlas por uno mismo.
- ¿Por eso nos dejó?, dime, ¿por eso nos dejó?
- Rafa..

Rafa volvió a asomarse a la ventana corriendo la cortina con la mano. El amigo del instituto le estaba comiéndo la boca a Alicia. Había una cosa que Rafa odiaba por encima de cualquier otra cosa. Cuando su padre llevaba la razón. Corrió la cortina y se giró.

- Papá. ¿Sabes qué?
- ¿Qué hijo?
- La raya ni a un lado ni a otro, ni siquiera al centro. Revuelto papá, de ahora en adelante el pelo lo llevaré revuelto… ¿Qué hay para comer?

Fragmento sacado de: “A tientas y barrancas”

3 comentarios »

  1. Guillermo Hoardings:

    Muy bueno. Me ha recordado a los textos que escribe últimamente en El País Semanal Almudena Grandes. Que, por cierto, me gustan mucho.

    Ya que menciono a Almudena Grandes, ¿has visto «Aunque tú no lo sepas», la película? Está basada en un relato de ella (que a su vez está basada en el mismo poema en el que se basó Quique para su canción, qué lío) y habla básicamente de un hombre que mira a una mujer desde un balcón. También me gustó mucho.

  2. burdon:

    No lo había mencionado, pero “A tientas y barrancas”, a parte de ser el título de un disco de Rosendo, lo he escrito yo.

    No no he visto esa peli que dices, ni he leído el relato de Almudena Grandes. Ya me picastes la curiosidad. Gracias por la info. :)

  3. S.:

    Llego, como siempre, tarde. En concreto tarde a este relato, años después para ser exactos (¿dónde andaría yo por esas fechas? En la blogosfera no, seguro). Pero eso es lo bueno de ese tedioso traslado agrifonte-jergón… que nos permite toparnos con estas sorpresas y hacernos preguntas como ¿de dónde sale este fragmento? ¿hay más? Mmmm esa es una duda que me va a quedar, aunque qué bien poder rescatarlo y comentarlo. Ya digo, aunque sea tarde… Sigue escribiendo y resguárdate de los tsunamis :)

    PD: Por cierto, a mí me da que el “fallo” de este joven es que no le recomendó Los Ramones a la chica. También llegó tarde. Nada más. Nada que ver con las rayas en medio…pero vaya, es solo una opinión lectora…

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