Radiografía de una fotografía II

1962. Dues senyores a la plaça reial.
de Xavier Miserachs
En esta foto, aunque no se puedan apreciar bien los detalles, se visulmbra una situación tensa. Dos señoras pasean por la Plaza Real de Barcelona. Las dos con el mismo vestido. Eso me lleva a pensar dos cosas; una que podrían ser hermanas gemelas (que no lo son), que se compraron el mismo vestido en Galerias Preciados aprovechando alguna oferta de 2X1. La otra posibilidad sería que las dos señoras efectivamente se hubieran comprado los vestidos en Galerias Preciados, pero sin tener parentesco alguno. Salvo en la ropa. De ahí a las caras de mala leche de las señoritas, que a su vez fulminan con sus miradas a un pobre chaval que estaba presenciando la escena. El chico del polo blanco, para ser exáctos, no pudo ocultar su descojone. Se lleva una mano al estómago y otra a sus partes bajas. Pero para más inri, fijarse en el letrero que tiene encima del cogote el chaval. Pone “Trina” , de Trinaranjus, supongo. O Trina de estar que trinan. No hay duda, hay miradas que matan.
Gracias por la foto Eli.

Broadway and 103rd Street
New York 1954-55
de William klein
Un chaval mira desafiante a la cámara empuñando una pistola. Ignoro si jugaba en ese momento, pero lo que no le quita nadie es la cara de delinquente juvenil, con cierto aire al eterno mafioso de Robert De Niro. Pero su compañero no se queda atrás. Le mira con una mezcla de ingenuidad, de candidez en la mirada. O más bien podría estar pensando… Tú lo flipas tío, tú has visto demasiadas películas de James Cagney.

Reprimenda
anónimo 1941
Esta foto es absolutamente genial. Una madre sale riñendo a su hijo, mientras que sólo podemos ver la sombra del hijo tras la sábana . No me gusta el dedo acusador de la madre, aunque parece que se puede vislumbrar una leve sonrisa en la susodicha. La sombra del niño es la de un niño que sabe que ha hecho algo mal, de un niño aguantando chaparrón. Lo que me desconcierta de todo es que sólo se le ve una pierna al niño. A ver si es que se le ha perdido la pierna al niño y la madre le está riñendo con razón. - Manolito, te he dicho cienes y cienes de veces que no dejes por ahí tus cosas, que luego pasa lo que pasa. ¡Ya me estás tardando en ir a buscarla!.

Arcos de la frontera, Cádiz. 1959
de Ramón Masats
Esta otra es cuanto menos, inquietante. Gaditanos paseando por la calle, serios, sin dirigirse la palabra los unos con los otros. ¿No resulta extraño a la vez que inquietante?. Yo rebautizaría la foto cómo “el paseo de los Zombies”.

de Ramón Masats
Aquí podemos ver a dos señores, señoritos diría yo, de rodillas en el suelo. Mirando al frente como si estuvieran castigados o algo parecido, de brazos cruzados. Pero a mí me sugiere otra cosa. A mí esa ausencia de piernas, esa ilusión entre el hombre y la tierra… me sugiere un título tan adecuado cómo “los bien plantaos”.

Señoritas paseando por la Gran Vía. Madrid. 1953
de Catalá Roca
Esta última foto es bastante conocida. Sin ir más lejos, Sabina la incluyó en el libreto del Yo, mi, me, contigo. Esta misma escena la se la vi a mi madre agarrada a sus hermanas por el centro del pueblo. Pero desde luego, no eran tantas como las de la foto. Fijaros lo agarradas que están entre ellas. Seguro que deberían llevar el bolso en la mano, bien agarrado. Tal vez sería su primera excursión a la capital. O a lo mejor oyeron más de una vez aquellas historias de lo pícaros que pueden llegar a ser la gente de ciudad… O tal vez fuera todo más sencillo. Puede que simplemente fueran muy, pero que muy amigas.
En fin, lo dejamos por hoy. Gracias a Eli por pasarme la foto (ya la conocía) y a MH por pasarme tan suculentos enlaces.
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