Querido Diario
Querido diario. Esta mañana me he levantado bien temprano, he desayunado mecánicamente, me enfundado unos tejanos y una camiseta y me he despejado la cara con un poco de agua y jabón de lagarto. El orden de las acciones es indiferente. De camino al trabajo, dejando a mi izquierda la Riera d´Argentona, me entretengo escuchando el programa de No somos nadie, capitaneado por Pablo Motos donde me arrancan más de una sonrisa cada mañana escuchando “la verdad del día” de Juan Herrera, entre otras cosas. Ya en el trabajo me hago la primera magulladura del día. Sangro. Succiono la sangre con la boca, chorrea a borbotones. Al final acabaré convirtiéndome en un draculín, tiempo al tiempo.
Querido diario, el menú de cada día empieza a repetirse en la masia. Igual que los días. Por la tarde el sol es criminal, pero por lo visto no lo debe ser tanto para la morena que cada tarde sale a su terracita a tomar el sol. Que vida más perra unos trabajando y otros mirando.
Hoy el calor fue algo anecdótico, mi verdadera cruz ha sido escuchar como ensayaban una banda de desalmados armados con sus clarinetes, destrozando notas sin parar. Creí que me moría allí mismo. Tocaban fatal y fuerte, muy fuerte. Juraría que en un pasaje musical de la banda de waltrapas, tocaron las primeras notas del Hotel California de Los Eagles. Los putos Eagles, como decía el Nota.
Al llegar a casa, después de saquear la despensa y de ducharme, (por indiferente orden otra vez) me dio por poner la peli de Nanni Moretti, Caro diario, de ahí a que te escriba. La puse para visionar unas escenas en concreto que me encantan, como la de Nanni paseando por un llano de la costa, surgiendo la mágica estampa de ver como un trasatlántico navega detrás de el llano, creando la sensación de que el barco navega por encima del prado por donde pasea Nanni. Esa escena acompañada de unas notas melancólicas al piano es memorable.
Caro Diario me gusta sobre todo por como Nanni Moretti piensa en alto, observa lo que le rodea, hace el payaso bailando en mitad de una tienda, toma apuntes, pasea, charla de todo y de nada con su inseparable amigo. El amigo que se jactaba de no haber visto la televisión en 30 años, el mismo que acabó enganchándose al culebrón de Santa Barbara entre viaje y viaje en el ferri. El mismo que huyó despavorido cuando se enteró que en la pequeña isla donde se iban a hospedar no había ni una sola televisión. Nanni juega con lo grotesco, lo surrealista, lo sentimental, todo ello de una forma muy personal.

Querido diario, no sé por qué te llamo querido, si tú eres yo. ¿Acaso se trata de onanismo literario?. Ah, por cierto, se me olvidaba comentar un apunte relevante. Hoy he leído en una pared una palabra que me gusta por su sonoridad, fritanga. La fritanga es un conjunto de cosas fritas, con abundante grasa. Pero a mí personalmente me suena más al nombre de una fiesta de chicas teutonas de carnes generosas. Lo digo por el fri que viene a ser free y el tanga, que viene a ser lo que todo el mundo sabe. Todo encaja. Una teutona rolliza en tanga con el espíritu libre, es indudablemente, una fritanga.
Y nada más por hoy querido diario. No sé por qué te cuento todo esto, sí todos los días resultan parecidos. Un día te encuentras a una fritanga y otro día vete tú a saber qué. El caso es que son las 23:35 y ya se fue otro día. Mañana afortunadamente es viernes, diario. Toca descanso para tí y para mí, o no. Sea lo que sea, pásatelo pirata.
No hay comentarios »
Aún no hay comentarios.
Redifusión RSS de los comentarios de la entrada. TrackBack URI
Deje un comentario
Saltos de línea y párrafo automáticos, la dirección de e-mail no se mostrará, HTML permitido: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>