La cosa nostra
Bueno, pues ayer fue la reunión de bloggers, “la cosa nostra” como bautizamos tan ¿originalmente?. En mi caso ese gusanillo del saber que vas a encontrarte con gente que no conoces en persona, al menos no en su mayoría, no lo tenía. Es como si un amigo te presentara a gente que no conoces, simplemente dejan de ser unos completos desconocidos en el momento en que empiezas a conocerlos.

Llegué pasados seis minutos de las siete, la hora en que quedamos en el Glaciar. Allí estaba Elizabeth, esperando de plantón a que apareciera algún loco de esto de los blogs. La reconocí en seguida sin haber visto ninguna foto suya en concreto donde pudiera reconocerla. Después de las presentaciones empezamos a mirar dentro del bar y allí estaba Mad y Kizz, recién instalados en una mesa, fueron más puntuales que un gentleman inglés joer. Después llegó la guapa de Alhua, una cordobesa que se apuntó casi en el último momento, igual que Oculto que apareció al rato de llegar ella. Y pim pam pum, venga a hablar un poco de todo, de quién era quién, de quién conocía a quién… Luego se uniría Javi, er de Vallecas y Montse la Sabiniana. Las charlas fueron distendidas, sin cortarse demasiado la gente, al menos no por mi parte. Así fue hasta que llegaron la señora Muralla, con su inseparable chófer, ¡y con ellos llegó el escándalo!. Mientras que Muralla se preocupaba por encarrilarme ya sea arrejuntándome con Rona, la mujer del papuchi (larga historia) o en su defecto con quien hiciera falta, el chófer de la familia nos pegó un repaso de…ahora no lo recuerdo bien, pero nos pegó un repaso bien bueno a los jovenzuelos, jeje.
Y bueno, para qué dar más detalles, estuvo muy bien la primera toma de contacto, con tacto, of course. Luego se perdería la compostura y daría paso a una confianza que como suele suceder en estos casos, da ajco. Nos despedimos de Muralla and company y de Elizabeth, habiéndome quedado con las ganas de que Eli se hubiera apuntado a la cena, puesto que allí fue el verdadero “festival del humor”, toda una batalla campal, entre Mad y el mundo, ya lo digo yo siempre, si es que la sociedad es la culpable.

Paseíto por las Ramblas y caminito al Imprevist adentrándonos por el Raval. Sitio megafashion de la muerte, rastas a troche y moche y buen ambiente en general. Allí se apuntaron Ferran, del cual se preocuparon más por su culo que por su propia persona, un detalle a tener en cuenta. Luego llegó Grager, mi vecino ex-bloguero pero siempre de alguna forma vinculado (con perdón) con el mundo bloguero. Y bueno para qué entrar en más detalles sobre las charlas y las ocurrencias del personal. Sólo diré que mi sosia fue victima de un ataque frontal a su persona, (la plebe somos asín) del cual me cansé de defender, más que nada porque la capa y la espada me la quedé en casa junto con el antifaz del zorro. Y ella venga buscar el apoyo de Rosío, la pobre. - ¡Pero Rosíooo, di algo!. Pero nada. Tuvo que ahogar sus penas con licores espirituosos. Kizz tuvo una especial batalla personal con mi queridisisísima jefa, Oculto fue la sorpresa de la noche al ser de los más desconocidos por todos (al menos por mí), pero fue la mar de majete, igual que Alhua que pude ver que aunque le cortase un poco estar rodeada de semejantes elementos, sacó a relucir la grasia andaluza en pequeñas dosis, como los mejores perfumes. No sé, yo creo que en otra vida debí nacer en el sur, el sur me tira mucho. Grager demostró tener un repertorio de chistes malos de lo más variado, “Festival del humor” y “Humor se escribe con Hache” son unos principiantes a su lado. Ferran fue de lo más majete, tal y como me comentaron unos pajarillos por ahí en su día. El amigo “enemigo” de Javi me pareció tal y como lo veía o leía en su blog. Cuando uno coincide tanto en gustos con otra persona te tiene que caer bien a la fuerza. Montse aparte de compararme con una cotorra y soltarme alguna lindeza más por ahí, se portó como una campeona al apuntarse a un encuentro de blogueros contando sus batallitas blogueras. Yo creo que se lo pasaron bien, o al menos eso espero. Y bueno, la noche acabó en un local del Raval, de cuyo nombre no quiero acordarme, o simplemente no me acuerdo. El espíritu revival se apoderó de la panda de abuelos, y así fue como empezaron a hablar de gominolas, del Aplauso, de Heidi, de perlas disqueras de agárrate y no te menees…más adelante, uno a uno fueron despidiéndose, empezando a reducirse el grupo por momentos, haciendo de chófer para las mozas y el mozo del festival del humor, siendo yo el último en llegar a casa puesto que conmigo se acabó la serie de despedidas.
En fin, yo me lo pasé muy bien, como no podía ser de otra manera.
pd. Y esto de regalo para los abuelos, que me dijeron más de uno que no lo conocían. www.teacuerdas.com/
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