El Jergón

Delirios musicales y otras Milongas

Un okupa ocasional

Archivado en: Cosas que pasan, General — Febrero 27, 2005 @

Ayer estuve por el barrio de la Prosperitat, haciendo un poco de tiempo hasta que unas señoritas recogieran a un humilde madrugador. Puestos a hacer tiempo me dediqué a pasear por sus calles, toda una novedad verlas de día, con gente de aquí para allá. Siempre me pareció un barrio con mucha vida, eternamente en obras y, ¿modernista?. Una de sus calles se llama Calle Japón. Joder, a mi me gustaría vivir en una calle se llamase así.

- ¿Oye y tú dónde vives?
- Ah, pues en Japón.
- Toma, que lejos, pues si que están bien comunicados los metros, ¿no?.
- Pues va a ser que sí.

Después de tomarme algo por ahí me senté al solecito en uno de los bancos de un pequeño parque tocando a Via Júlia. Veo a un par de señoras sentadas en el banco de enfrente, hablando de sus cosas y mirándome de reojo, seguro que entre entre tanto darle al bisté sacaron el tema de qué coño hacía yo ahí sentado en el banco de enfrente, con lo deprisa que va todo en esta vida. Pues respirando señoras, lo mismo que ustedes. Y así me quedé un buen ratillo, tomando el sol y observando a los transeúntes. Un par de personajes pasaron por delante del parque y se aventuraron a decir qué se supone que era la estátua amorfa que adornaba el parquecillo. Uno de ellos hizo unos movimientos circulares con las manos, como si estuviera restregando unas peras. Había dado en el clavo, era una serie de redondeces, de turgencias ambiguas que dios sabe a qué sexo deberían pertenecer.

Prosperitat.jpg

Luego caté otro parque que tenía unos asientos modernistas diabólicos, una especie de bancos de piedra en forma de cuatro con los que te clavabas en la espalda el respaldo. A ese parque le dí un 6 por su falta de sitios verdes y de tierra, todo él era un conjunto de plataformas de hormigón. Luego que no se quejen los adultos si sus niños ya no juegan a la lima o a las canicas por no poder hacer guas..

Una vez me recogieron y comimos, me vengué de ellas sutilmente llevándomelas al Raval al caer la tarde, a la parte chunga del Raval. Pero la niña viento dió una nueva vuelta de tuerca a mi plan vengativo y por una sugerencia suya nos metió en la boca del lobo, la calle de las putas, proxenetas, yonquis y todo un sinfín de fauna a clasificar. La calle estaba más que concurrida de los anteriormente mencionados, estaba abarrotá, y nosotros como que acojonados. Pero en medio de esa tensión sexual me entraron unas irrefrenables ganas de cantar a lo Ortega Cano el ya famoso “¡¡y estamos tan agustitooooo!!” para confraternizar con los allí presentes. Pero frené mis derias. Algo que agradeció mi casta retaguardia y seguramente habrían agradecido de haberlo sabido las tensas damiselas que me acompañaban.

Aparte de eso, me lo pasé muy bien de okupa ocasional. :)

No hay comentarios »

Aún no hay comentarios.

Redifusión RSS de los comentarios de la entrada. TrackBack URI

Deje un comentario

Saltos de línea y párrafo automáticos, la dirección de e-mail no se mostrará, HTML permitido: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>

(requerido)

(requerido)