Carta a Dios
Hola Dios, ¿qué tal va todo?
Perdona el encabezado de mi carta, no sé nada de protocolos, iba a ponerte “queridos Dios” o algo así, pero como tampoco tenemos esa confianza… pero bueno, a lo que iba. El caso es que hace ya un tiempo que me ronda por la cabeza la idea de comprar un piso. Un día, mirando en unas cuantas revistas de inmobiliarias y visitando algunas fincas, me dio un arrebato de desesperación y le pegué una patada a una papelera al ver que lo que me ofrecían era un zulo donde podías comer, cagar y dormir en el mismo ambiente. A eso lo llaman loft. Una monja que pasaba por allí vio la escena y se me acercó para decirme, casi en voz baja, pero con un tono de lo más convincente.
- Dios proveerá.
Y aquí estoy Dios, escribiéndote una carta para que me des no sé… unos 35 millones de las antiguas pesetas para que pueda pagar el piso. El precio que habrán inflado hasta decir basta para que me pase toda la vida pagando las cuatro paredes en las que teóricamente voy a vivir. ¿A qué acojona, eh? ¡Pero ojo!, que yo te estoy hablando de un pisito con un comedor regularcito, un baño, una cocina recogida y dos habitaciones tirando a pequeñas. Nada de grandes ostentaciones. Me niego a hipotecar mi vida por unos cuantos tristes metros cuadrados, esto es un atraco a mano armada, y lo peor de todo, es legal. Tan abusivo como los honorarios de los dentistas, esos que saben que con los dolores de muelas no se juega, que van a pagar lo que sea con tal que les liberen del suplicio que pasan con sus bocas.
Ya, ya sé que el mundo está lleno de calamidades, que lo mío comparado con los niños que se mueren de hambre, con el pueblo que sufre crueles guerras, (como si hubiera alguna guerra que no fuera cruel), o las chozas en donde viven familias enteras. El caso es que, donde me ha tocado vivir, es la sociedad del consumism capitalista más bestia. El precio de una vivienda no se corresponde con los precios del resto de las cosas, y por supuesto menos aún con los sueldos.
Dios, esto es la reostia consagrada, el tiempo se me echa encima y sigo como al principio. Hice un pacto con el diablo (un banco), me comprometí ir ingresando cada año una cantidad de dinero determinada en una cuenta vivienda para invertirlo en mi futura vivienda. La ventaja de este pacto era no tener que ver como Hacienda (otros de la misma calaña) se llevaban un pellizco que a mi parecer me parece excesivo. Me queda poco más de un año y todavía no me he crucificado en vida metiéndome en un piso, un piso nuevo quiero decir, porque puestos a hipotecarme de por vida, por lo menos hagámoslo bien. Que sea un sitio luminoso, que no se me caiga la casa a cachos, que no esté plagado de cucarachas… cosas así.
Dios, te prometo que si me ayudas haciéndote cargo al menos de parte de este robo anunciado, invitaré al sediento, al hambriento, al viajero que llegue a mi tierra y no tenga donde dejarse caer muerto, a mi madre si hace falta para que pueda jugar a decorar el pisito. Ya sé que lo que digo suena a filosofía barata de un rojillo venido a menos, pero es la verdad, haría buen uso de esa vivienda.
Bueno me despido ya, me has parecido de lo más correcto, sabes escuchar a la gente, no interrumpes ni nada por el estilo. Entre tú y yo, no hagas caso de esos que te nombran cuando están cabreados, o de los que les da por recordarte cuando copulan como animalillos en celo. A palabras necias oídos sordos, que la gente se toma muchas libertades a veces cuando se dirige a ti para pedirte cosas superfluas. ¿Lo mío no lo es, no?, seguro que no. Dios, eres el más mejor de todos los Dioses, ríete tú de Alá y Buda. Hale pues, dicho queda, póngame a los pies de su esposa, o del espíritu santo, que yo ya no sé ni a quién me estoy dirigiendo con tanto misterio de la santísima trinidad.
Con Dios, bueno, contigo mismo.
Un Mártir del Compás
1 comentario »
Redifusión RSS de los comentarios de la entrada. TrackBack URI
Deje un comentario
Saltos de línea y párrafo automáticos, la dirección de e-mail no se mostrará, HTML permitido: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>
Enero 31st, 2007 @
leela y enviala