La Rosa púrpura del Cairo
Ahora en el verano una de las alternativas para soportar mejor el calor aparte de la piscina y la playa es el cine. Te metes en una de las muchas multisalas que hay y te pones a ver la película en cuestión a una temperatura ideal, el aire acondicionado de los cines es cojonudo.
Una vez , una de las pocas veces que he ido a ver una película solo, se me acercó una de las chicas que trabajan como acomodadoras del cine y se sentó un rato a mi lado. Se Cruzó de piernas y brazos para ver un rato la película, complaciente, sabiendo de antemano lo que iba a suceder. Sonreía con cada guiño que mostraba la película, y cuando le escena era emotiva permanecía quieta mirando a la pantalla. Dejé de mirarla por un momento para no que no advirtiese que la estaba observando de reojo. La escena de la acomodadora mirando con devoción la pantalla de cine me recordó inevitablemente una espléndida película de Woody Allen, La Rosa Púrpura del Cairo. Cecilia (Mia Farrow) es una mujer que se refugia en el mundo del cine, en las historias románticas, los besos de cine, la vida glamurosa que mostraba el cine en los años 30. A Cecilia le gustó tanto La rosa Púrpura del Cairo que casi llegó a ver treinta veces la misma película. Un día, Tom Baxter (Jeff Daniels), el protagonista de la película que tiene encandilada a Cecilia, consigue traspasar la pantalla del cine para conocer a Cecilia.
La película es hermosa y amarga a la vez, aderezado con esos toques de humor tan inteligentes de Allen. La película es una dura crítica al mundo del cine en sí, de proyectar un mundo irreal .
«CECILIA: –Verás… Aquí la gente envejece y muere y… y nunca encuentran el verdadero amor.
TOM BAXTER: –De donde yo vengo las personas nunca te desilusionan. Son consecuentes, siempre puedes contar con ellos.
CECILIA: –Así no encontrarás a nadie en la vida real.»
La película en definitiva es conmovedora, como la mayoría de películas de Woody Allen. La acomodadora se levantó de su asiento y me dijo al oído; - No se te ocurra dormirte, ¿eh?. Y se fue. Ayer fui a ver Harry Potter y el prisionero de Azkaban con mi hermana, le encantó. Se rió con las situaciones cómicas, se asombró con la magia de los pequeños brujos, pasó miedo con los dementores y los feroces hombres lobo. Dice que quiere ser Hermione, la amiga marisabidilla de Harry Potter, yo creo que le va el personaje al dedillo. La cosa es dejarse llevar un rato por la fantasía del cine.
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