El Jergón

Tribulaciones y otras Milongas (en Suiza)

El botijo

Archivado en: Observatorio, General — Julio 2, 2004 @

En verano sale a relucir mi faceta Aquaman, necesito beber agua casi tanto como el respirar. A lo largo del día bebo por la mañana, por el mediodía, por la tarde, por la noche, por la madrugada, en las comidas, en el trabajo…todavía no me he parado a contabilizar los litros de agua que bebo al día pero deben ser bastante más que lo que puedan beber de media el resto de la gente.

Conseguir agua y sobre todo fresca en según que sitios y que situaciones puede ser toda una odisea. Sé de un señor mayor que llevaba siempre a su vera una garrafa de legia como botella de agua. Así, cual alguien se le acercaba a preguntarle si tenía agua para un sediento les respondía señalando la garrafa con un desafiante, “ahí está” . Los sedientos declinaban el ofrecimiento y desaparecían de allí en busca de un poco de oro líquido. Tal vez el motivo de usar tal artimaña para que no le arrebatasen el agua fuera porque hizo la mili en la ya fantasmal Sidi Ifni (recomiendo el enlace).

Tengo innumerables anécdotas que me han pasado por culpa de mi insaciable sensación de sed, pero tampoco voy a ponerme a contarlas todas que sino acabo alargándome con los post, como siempre. Pero si puedo hacer un pequeño homenaje a un utensilio que ya apenas veo y que tanto nos ha caracterizado a los españolitos de a pie; el botijo. Hoy he visto en un patio un montón de botijos de todos los tipos de colores y tamaños alineados en el filo de una baranda. Esa visión me producía unas ganas terribles de beber agua fresca, agua de un botijo. Joder con el invento, ¿alguien de vosotros todavía no probó la maravillosa sensación que produce el beber de un botijo?. Desconozco si el botijo lo inventaron los Españoles, lo que si que sé es que el botijo es algo que ha caracterizado mucho a este país junto a la boina. Esta última ha sufrido una campaña de desprestigio terrible llegando considerar un paleto al que lleva una boina. La boina tiene su utilidad al igual que la sigue teniendo el botijo, y ahora se consideran ambas como piezas de museo. Hablando de museos, echarle un vistazo al museo del botijo, y también ya de paso al este enlace donde hablan sobre el secreto del botijo, que vale, no será tan secreto para otros, pero que joder, la naturaleza es sabia.

Pues eso, hoy lo que me ha llamado la atención han sido esos botijos. El otro día me llamó la atención ver a dos abuelos ir cogidos del brazo marchando a paso marcial, a un buen paso vamos, deslizando sus bastones de izquierda a derecha con una soltura pasmosa. Yo como soy así de curioso y de impertinente me pregunto como se debieron de conocer, si fue él el que se acercó a ella y le dijo alguna frase matadora de estas para entrar a las mozas, algo así como… “tu cara me resulta familiar”. Coñas aparte, estoy seguro que esa pareja de ciegos se tropezaran menos que yo por la calle, seguro.

1 comentario »

  1. burdon:

    No hace mucho, aprovechando el tiempo libre del que dispongo para poner en orden los cajones de mi habitación, me topé con un plano de Madrid que está casi a estrenar. Lo compré la última vez que estuve allí, justo antes de partir. ¿Que tontería no?. Comprar un plano justo cuando te marchas. Recuerdo que era un domingo, el día había sabido nublado y las horas eran indecentes. A esas horas uno debería estar durmiendo el tartarishi de la otra noche. Pero no, las circunstancias mandaban y ahí estábamos, dando bandazos por Moncloa, dando un paseo por un vacío a la par que inquietante Madrid.

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