Todo es mentira
Acabo de ver Todo es Mentira (1994), de Álvaro Fernández Armero, y me ha encantado. Después de verla he unido cabos, es el mismo director y guionista del corto El columpio, y de Nada en la nevera, y de otros títulos destacados del cine español. Con Todo es Mentira debutaba como director de largometrajes. Una comedia de enredos de parejas donde no para de poner el grito en el cielo y estar al borde de la ruptura (muy a la española) para luego volver a reconciliare y quedarse como si tal cosa. Los protagonistas son Pablo y Lucía, o lo que es lo mismo Coque Malla y Penélope Cruz. Los dos para mi gusto están muy bien. Coque con esa voz tan característica que tiene, me resulta creíble, el cine se le da bien, debería hacer más películas. Y Pe, la oscarizada Pe entonces tenía voz de pito y tirando a repelentilla, no sé hasta que punto interpretaba el papel o ponía de su parte, pero el caso es que viéndola con la perspectiva de los años, resulta que me gusta, el papel de loca histérica lo borda, y tiene bis cómica cuando se pone. Después otro reclamo que tiene la película es ver a un montón de jóvenes actores de entonces como Gustavo Salmerón, Jordi Mollà, Ariadna Gil, Santiago Segura, o a Christina Rosenvinge haciendo de novia de Claudio (Jordi Mollà) o Luis, el guitarrista de Los Ronaldos haciendo de portero de discoteca impidiéndole entrar a Coque en en la disco. O al mismísimo Fernando Colomo, uno de mis directores favoritos con un papel simpático. O a la mismísima madre de Coque interpretando a la madre de Pe. Es graciosísima la escena donde cenan en casa de ésta y su propia madre le da collejas a su hijo. No os perdáis la escena del pisto.
O las divertidas e histiónicas discusiones de pareja entre Pablo y Lucía.
Y por último una de las escenas de Nada en la Nevera donde Coque Malla repite como protagonista haciendo pareja esta vez con una histiónica y divertida también María Esteve. Esta película es más surrealista si cabe. De ahí que me guste tanto. Pero ojo, la escena de este vídeo la he vivido en primera persona. ¡Estas comeduras de tarro de las chicas analizando las palabras del interfecto entre las amigas, existen!


