
Aprovecho este post para dejar algunas fotos de mi nueva guarida made in Ikea.
El verano definitivamente hace tiempo que quedó atrás, pero parece que el otoño no existe, estos días hace 7º a las 5 de la tarde y por las mañanas ha llegado a hacer hasta -4º. La nieve está llegando a cotas más bajas, a montañas más próximas a Fribourg. Sigo trabajando en un pueblo cercano a Payerne, no digo el nombre porque los caminos de google son inescrutables. Observo el día a día de los granjeros del lugar. Como las madres enseñan a sus hijos a recoger las manzanas de los árboles, como van de un lado para otro los granjeros en sus tractores pipa en boca. Como las señoras pasean sus retoños en cochecitos con un frío que pela, solas. Esto me ha llevado a pensar que debe ser una ruta de mamás contrabandistas que pasan costo de un lado a otro de la frontera en sus cochecitos. Sigo con mi obsesión por las vacas. En serio, creo que me paso más tiempo en contacto con estas fábricas de leche andantes que con las personas bípedas. Les hablo en su idioma, las llamo haciendo onomatopeyas impronunciables, cuando me acerco no se dejan acariciar, pero cuando sigo mi camino, me siguen prado arriba sin traspasar los límites que marca un alambre que suelta pequeñas descargas eléctricas para que no se salgan del redil.
El lunes me dieron las llaves del estudio que he alquilado. Mi casero es de habla alemana pero hablamos en francés para entendernos mejor, parece buena persona. Cuando llegué con los muebles estaba colocando mi nombre en el buzón y ya había hecho lo mismo en la puerta del estudio, todo un detalle. Los vecinos parecen ser todos suizos, de la parte alemana, por los apellidos sajones que rezan en los buzones. En Fribourg hay más presencia de gente venidas de fuera, sobre todo portugueses. Düdingen, el pueblo donde vivo ahora tiene cuatro grandes supermercados, el Migros, que me queda a tiro de piedra de casa, el Coop, que es dónde se encuentra La Poste, y el LDL y el Aldi que quedan a las afueras del pueblo. Hay mucha industria en parte debido a las bajas tasas de impuestos que tienen en la comuna para hacer más atractiva la opción de que se establezcan las empresas aquí. También gracias a su buena comunicación entre el tren y la autopista que tiene al lado.
Esta semana, sobre todo al principio he dormido pocas horas, tenía todo patas arriba, maletas, muebles por montar… al final me que quedado un estudio realmente bonito, práctico y lleno de vida, al menos toda la que le pueda dar un servidor. Puede ser que me sienta a gusto en él al tener tres ventanas que aportan mucha luz al estudio. Por cierto, acabo de descubrir que tengo por vecinos al cuartel de los bomberos y al de la policía, que están 2 números más abajo. De momento no he escuchado sirenas ni nada. También tengo como vecino la iglesia, que todavía dudo si es protestante o católica, pero que toca a hora s muy raras, toca a las 10:15 por ejemplo, o a horas indecentes como las 12:45 de la noche. ¿¿Qué horas son esas de tocar las campanas por la noche?? También otra tarea era saber dónde carajo se compra aquí las bolsas de basura comunales, 24 fr 10 bolsas, toma ya. Tuve que preguntar en Migros, las vendían no en el súper, sino en el apartado de información, qué cosa más rara…
Ayer padecí al enfrentarme por primera vez con la lavadora de la casa, la que comparto con 5 vecinos más. Hay que echar monedas, como en la de Bremgarten, pero esta te lo pone un poco más difícil, sólo acepta monedas de 20 céntimos, ¿y sí se te acaban las monedas qué? Ayer casi se me acaban, al no saber cuántas necesitaba y al equivocarme de programa, puse el más largo, pero como está en alemán, tardo en enterarme de las cosas. Pero en fin, creo que pronto le pillaré el truquillo. Ya puedo ir guardando todas las monedas de 20 céntimos o me quedo sin colada. Un atraso total de este país, y no me van a convencer de lo contrario.

Esta mañana me levanté temprano para hacer varias cosas en La Poste. Primero de todo darles mi nueva dirección para que me manden el correo a mi nuevo alojamiento, dar la orden de pago del alquiler del estudio y la orden de pago de la luz. Me lo preparé todo antes de salir de casa, los papeles y tal… me planté en la oficina y vi a dos mujeres en la ventanilla, una mayor, con pinta de estirada, y una chica joven. Cogí número y recé para que me atendiera la chica joven. 97, 98… la chica joven, la chica joven… 99. ¡Bingo! Me tocó la chica joven, le hablo en francés, le muestro mis papeles, me responde en francés con una sonrisa en los labios, le respondo igual. Se animó a chapurrear entre italiano y español. Nos entendimos bien hablando un poco en cada idioma. Mientras ella rellenaba los formularios, miraba sus manos y su anillo de casada en su dedo. Cachis, con una chica así tendría que arrejuntarme. Después de rellenar un puñado de formularios, de firmar en varios papeles y de pagar unas tasas, le agradecí su atención con un sincero “Merci fiumau” (todavía no sé cómo se escribe correctamente el muchas gracias en suizo alemán) y le dije en francés que es muy gentil. Se despidió de mí con una sonrisa de oreja a oreja, y un servidor también, así da gusto.
En fin, voy arreglando papeles poco a poco, pronto me pondré a buscar un servicio de internet en casa, y después de eso, amigos y amigas de Spain, y familiares en general, podéis ir viniendo, pero de uno en uno, ¡o dos como mucho!, que el estudio es peque… Ya he visto donde puedo conectarme a una red pública en el pueblo, me conecto desde las pistas de atletismo y la pista de hockey. Más cosas, ya sé también cuando cogeré las vacaciones de Navidad, tengo vacaciones desde el 23 de diciembre hasta el 9 de enero. Me quedan 2 o 3 días más que gastaré antes de Navidad, habría preferido ponerlo todo para Navidad, pero tengo que amoldarme a las normas de la empresa.
Escucho el disco de Bebo Valdés y Diego el Cigala, el Lágrimas negras. (lo sé, cambio de tema en mis crónicas continuamente, ya me lo dijo una vez mi amiga Helen, Elena tienes razón). Un rayo de sol calienta mis manos mientras escribo esto. Sigo pasando bastante tiempo solo fuera de las horas de trabajo, pero se sobrelleva bien, supongo que necesitaré un poco más de tiempo para poder tener una vida más social por aquí.
Sobre el trabajo, de momento lo que leo en facebook de otros compañeros españoles no es muy alentador. Este invierno la faena ha aflojado más que otros años para los temporeros. Por suerte no es mi caso, parece ser que las cosas van funcionando. Creo que lo más valioso de donde estoy no es el dinero, sino que puedo contar con mis compañeros cuando los necesito. Uno ya me ayudó acompañándome el día que firmé el contrato de alquiler, otro me llevó a un sitio donde se hacían fotocopias, mi chef ha hablado por mí en varias ocasiones por teléfono para ciertos recados… y yo también les ayudo cuando necesitan algo de mí, si no fuera así, creo que mi estancia aquí sería muy distinta.
Y nada más de momento (la leche que le han dao, ahora mismo tocan las campanas de la iglesia, ¿¿doblan las campanas a las 16:54?? ¿Quién se ha casado? ¿Quién se ha muerto?, no entiendo nada. En fin, dejo hasta aquí mi tocho semanal. Ahora miraré de explorar por los pueblos de alrededor, a ver que rincones hay para perderse. ¡Ciao mon amis!