El Jergón

Tribulaciones y otras Milongas (en Suiza)

De vuelta a Suiza

Archivado en: Suiza — Enero 15, 2012 @ 1:43 pm

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El viaje de vuelta a Suiza se hizo algo monótono, sólo una parada para almorzar en la costa de Montpeiller rompió la monotonía del viaje. Al llegar a la frontera Suiza de Genève, empezó a cerrarse el día. El sol y el viento de Francia dieron paso a la nieve y el frío propio de Suiza. No tuve problemas para pasar por la aduana de Genève, estaba tranquila, pero si vi registros de la policía francesa dos kilómetros más allá de la frontera entre España y Francia. (sigue…)

Contigo

Archivado en: Observatorio — Enero 6, 2012 @ 6:09 pm

Estos días en Barcelona me han servido para recargar pilas, más que físicamente, afectivamente. He visto a la familia, a los vecinos, a los amigos… he dejado la presidencia de la comunidad de vecinos, he hecho visitas a los bancos, me he comprado ropa para sobrevivir a este invierno. Tengo la habitación llena de bolsas, comida, libros que me llevo para allá, dvds.. creo que me echarán fuera los trastos, pero el invierno será largo y duro allá, hay que ir preparado. (sigue…)

La noche del camaleón, adiós 2011 adiós

Archivado en: Observatorio — Diciembre 31, 2011 @ 2:40 pm


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Se acerca el momento de despedir el 2011 y dar la bienvenida al nuevo año. Han pasado muchas cosas este año. Entre otras cosas he descubierto lo liberador que es decidir tu propio destino. Me vienen a la cabeza referencias como el de un concierto de Ismael Serrano en el Palau de la Musica, donde la idea, el concepto de todas aquellas canciones era acordarse de vivir. Ismael a lo largo del recital desplegó unos monólogos muy divertidos a la par que entrañables sobre casos de personas que se olvidaron qué era aquello de vivir. Hasta que encontraron el motivo que les hacía felices, y se dedicaron simplemente a vivir. Todo esto contado con mucho desparpajo por el cantautor de Vallecas. (sigue…)

¡Llegó la nieve!

Archivado en: Suiza, General — Diciembre 18, 2011 @ 9:17 pm

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Así amaneció esta mañana.

Escribo estas líneas esta mañana de domingo escuchando a America y su “A horse with no name”. Anoche nevó más aún que la noche anterior. Levantar mi cabeza por encima de la cabecera de la cama y ver como por arte de magia todo se había cubierto de nieve se me antoja a un sentimiento pueril, un sentimiento infantil que nos suele ocurrir a los que siempre hemos vivido en la costa y las nevadas en su tierra son todo un acontecimiento. Se preeven más nevadas de cara a las navidades. No estaré yo aquí para verlo, a la vuelta seguramente me encontraré todo esto con medio metro de nieve, por lo menos.

Anoche nos invitó Luis y su familia a Trini a Loren y a mí a cenar en su casa. La última oportunidad para vernos todos en bastante tiempo. Grata compañía. Por la tarde fui a ver al mecánico a ver cómo andaba con el arreglo del coche. Tenía todo el motor desarmado y con todas las piezas nuevas sobre la mesa. Andaba sacando todas las válvulas y piezas rotas del motor, una a una. La cosa se retrasa, no podrá tenerlo para el lunes, se irá más bien al miércoles. No puedo hacer más, estoy en sus manos, pero me asegura que lo tendré arreglado a tiempo. Mientras tanto, toca esperar y no morderse las uñas.

En el trabajo siguen ocurriendo cosas surrealistas, pero estoy aprendiendo a racionalizar la situación y seguir en mi sitio, imperturbable. O al menos poner cara de póker hasta que pueda descubrir mis cartas y retirarme a tiempo a la menor oportunidad, antes de que se líen a tiros, al más puro estilo del oeste. Para mantener la calma pienso en los turrones, en la cena de noche buena, en las salidas por Mataró y Barcelona, hasta en Raphael cantando el ropopompom.

Ah sí, el propietario de la granja donde estoy trabajando ahora nos regaló a mi compañero (el hijo de Serge Gainsbourg) y a mí unos embutidos envasados al vacío de bisonte. Crían en sus tierras bisontes para luego vender su carne que por lo visto el precio de ésta está por las nubes. Probaré esto en España con un buen vino.

Vengo de Berna, ha nevado la de Dios. Cuando vas en tren parece que vas en el transiberiano, que de nieve redios. Creo que el próximo post lo escribiré ya en Barcelona, supongo que después de Navidad puesto que me perderé por las montañas maresmencas, a un sitio donde no hay conexión, ni falta que hace. Cuando esté por Mataró intentaré quedar con todos los que pueda, ¡no os perdáis mucho! Os deseo unas Felices fiestas desde ya, por si no vuelvo a pasar por aquí en unos días. A disfrutar estos días, y los que vengan, con salud y mucho love.

¡Hasta pronto!

All you need is love, todo lo que necesitas es amor

Archivado en: Suiza — Diciembre 11, 2011 @ 1:49 pm

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Malabarista en el centro de Berna

Como viene siendo habitual, haré un breve repaso sobre el tiempo que ha hecho esta semana. Dijeron en las previsiones que nevaría en Fribourg estos días, pero sólo ha nevado en las montañas cercanas a ésta. En los llanos se ha quedado en lluvias y en un tiempo muy frío. Esta semana me he tenido que poner ya la camiseta térmica y el pantalón de algodón (a lo John Wayne) para luego ponerme los tejanos encima. Así ya es otra cosa, pero cuando el frío aprieta, se te mete por cualquier lado. Aunque a mitad de la semana han subido las temperaturas considerablemente. Algo que no es habitual aquí por estas fechas.

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Sigo esperando como agua de mayo el coche. Ojalá me lo tengan listo para mediados de la semana que viene. Aprovecharía para ir a ver a gente, que con el tren es un palo. Además que me sabría a gloria conectarme desde el coche, ahora que sé donde pillar una buena conexión, al ladito de la biblioteca del pueblo. La verdad es que Düdingen tiene múltiples recintos públicos ubicados todos en una misma plaza; Un gimnasio público donde señores mayores hacen aerobic (directísimo de última hora; veo por la ventana pasar un par de mujeres con palos de esquís haciendo running a toda marcha, esto lo hace todo Dios por aquí). Pues eso, que tienen también una pequeña pero moderna biblioteca, o el Podium, una especie de casal donde celebran todo tipo de eventos. El otro día salieron a tocar a la puerta una orquesta local de vientos y percusiones. Iban disfrazados de pilotos estrafalarios, con ropas muy llamativas y las caras pintadas. Hacían versiones de temas conocidos de Rihanna o Green Day, la verdad es que les quedaban chulas. Hacían coreografías y todo mientras tocaban, muy divertido.
El otro día, esperando mi tren en el andén, me distraía mirando una escena en el andén de enfrente. Una pareja se despedía dándose tiernos besos, ella subida al tren y él subiendo un escalón a cada poco para darle el último beso. Daba un paso atrás, y al ver que todavía no arrancaba el tren, volvía a repetir la escena. Cosas de enamorados. El hijo de puta, porque no se me ocurre otro adjetivo… ah sí, el cabrón, iba en pantalones cortos. ¡¡En pantalones cortos a un grado bajo cero!! Supongo que el amor le haría ir calentito todo el día, porqué sino, no me lo explico. Perdonad los tacos, pero era lo que pensé en aquel momento. Pues bien, arreglaremos la anécdota. Las puertas del tren se cerraron al final y él se acercó al cristal para echar una bocanada de aire caliente para empañar el cristal, dibujando en él un corazón con su dedo índice mientras el tren empezaba a marchar, lanzándole después un beso al viento. Olé los suizos románticos.

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Visitas pendientes. Van a llegar las fiestas y voy a tener que partir para España y todavía no he visitado ciudades como Vevey o Montreux, que dicen que son muy bonitas con el lago Leman de fondo y tal, o Geneve, la ciudad donde puedes ver más deportivos de alta gama, donde la pasta les sale por las orejas y donde van a parar muchos emigrantes de toda Europa. Hay mucho trabajo en Geneve, no en vano, dicen que Geneve registra actualmente un 7% de paro. En cambio en el cantón donde vivo yo, en Fribourg, se registra tan sólo un 2%. Y eso que no hay industria, pero si hay hoteles, restaurantes y obras, no muy grandes, pero no dejan de construir casas. Es un cantón grande y equilibrado en cuanto a su economía. Ah sí, también me queda pendiente de visitar la ciudad de Basel. Espero que Suhayla me haga de cicerone el día que se me ocurra ir para allá, aunque me dice que es fea, que no hay gran cosa que ver, que es sobre todo una ciudad industrial.

De vuelta con el tema de la nieve. Sigo acojonándome, la gente ya tiene preparadas en las puertas de sus casas esas enormes palas que recogen la nieve. En mi empresa incluso han comprado dos máquinas quitanieves para ahorrarse pagar el servicio que ofrece la comuna para limpiar sus plazas de parking. Lo estoy flipando un poco. Todo esto es nuevo para mí.

Este sábado me acerqué a Berna para quedar con un grupo de españoles que venían del centro de Suiza. La ciudad estaba muy animada, con mucho ambiente navideño ya, con muchas más actuaciones callejeras que de costumbre y engalanada de lucecitas y adornos típicos navideños. Fuimos muy originales, comimos en el McDonalds. Nos encontramos a una chica gallega que trabaja allí, la misma que nos encontramos cuando quedé con Rives y compañía. Por la tarde, después de despedirme de los españoles que se vieron inmersos en las típicas compras de regalos para los niños y demás familia, me acerqué a comprar unas cosillas también yo. La chica asiática que me atendió al ver mi nombre en la tarjeta me preguntó en un perfecto español; ¿David? ¿Español no?

Sí, sí. Le contesté sorprendido. Al principio la saludé en alemán y me dirigí después a ella en francés, ella me respondió en inglés, y luego al ver la tarjeta continuó en español. Vaya follón, pero así es en el extranjero.

¿Y qué, ¿cómo llevas el alemán David?
Nein gut. Sólo me sé los saludos y poco más, estoy más por el francés…
¿Y qué tal el francés?
Très bien, bueno, come ci com ça, más o menos vaya.

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Tomándome un café con el Che y con Fidel

Después de hacer las compras quedé con Yeni en el bar de copas donde trabaja. Ya parece una costumbre pasar por allí si voy a Berna. Ahí andaba la compañera que me presentó la otra vez, acabando su turno con esa gracia natural que tienen los cubanos, hecha polvo al acabar la jornada, pero sin perder el buen humor. Y para casa otra vez, que con el trajín de la mañana yo también andaba algo cansado.

Sí, ya sé. Alguno se preguntará a qué viene el título del post. Se me ocurrió pensando en la pareja de enamorados del tren, y porqué es verdad, como decían los Beatles, “all you need is love”, todo lo que necesitas es amor. Con amor todo se ve de otro color, si mal no recuerdo. Apropósito del amor, una recomendación cinéfila que seguramente mucha gente habrá visto ya, pero no está de más recomendarla para el que no haya tenido el gusto todavía de visionar esta película. He vuelto a ver “Candilejas”, la última película de Charlie Chaplin, donde homenajea el noble arte del cómico. Relata la vida de Calvero, un viejo cómico de principios del siglo XX que ve como sus días de gloria pasaron a la historia y a la vez cuenta la vida de una joven bailarina que salva Calvero (Chaplin) al intentar quitarse la vida. Las explicaciones de Calvero a la bailarina sobre porqué merece la pena vivir y luchar por ser felices no tienen desperdicio. Es un tema universal que no tiene fecha de caducidad, como todas las películas de este genio. Por cierto, Charlie Chaplin pasó sus últimos años en Suiza, mira tú por dónde. Su tumba se encuentra en Vevey.

Recomendaciones cinéfilas

Archivado en: Cinepatía — Diciembre 11, 2011 @ 1:33 pm

Ahora me dio por recordar y recomendar pelis. Un par de las que tengo en mi disco duro y que ya he visto tropecientas veces. “Retorno al pasado”, una peli de cine negro protagonizada por Robert Mitchum y Kirk Douglas, de detectives y gangsters. Lo que me llama la atención son los diálogos entre Mitchum, un perspicaz detective, y la femme fatal de la peli. Pelando la pava con los dimes y diretes. Un ingenio tras otro. La otra peli que recomiendo es ”Encadenados”, del gran Alfred Hitchcock. Esta es una peli de espías, muy buena como todas las de Hitchcock. La protagoniza Cary Grant e Ingrid Bergman, una pareja explosiva. Los diálogos entre ellos son también muy ingeniosos, muy cínicos. En esta peli sale una de las escenas besos más larga del cine de aquella época, dura más de dos minutos. Hitchcock eludió la censura de aquel entonces al no durar mucho los besos de los protagonistas, dándose pequeños besos mientras van hablando en un apartamento, abrazados los dos como lapas. La escena consiguió ser mucho más atractiva y apasionada. ¡Hecha la ley hecha la trampa! ¿A que dan ganas de ver estas pelis? Ya mismo le quito el puesto al Garci.


La famosa secuencia de los besos.

Empieza la cuenta atrás

Archivado en: Suiza, Musicopatía — Diciembre 3, 2011 @ 1:40 pm

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Murtensee

Parecía que no iba a llegar nunca, pero ya estamos en diciembre. Ya cuento los días para poder volver a España para cargarme de energías y un montón de cosas que creo “necesarias” para meter en el coche de cara al nuevo año.Hablando del coche. Sigo sin coche, pero el mecánico me asegura que lo tendré listo para antes de que lleguen las fiestas. Aparte de eso, la semana ha sido más o menos igual que las otras. No hago gran cosa, en parte porque sin el coche ir a cualquier lado se complica un poco más la cosa y también por la contención de gastos, que todavía tengo que afrontar la factura del arreglo del coche. Puedo pagarlo bien sí, pero si me despisto el dinero se va volando aquí. Otro tema solucionado es el cambio de domicilio de los seguros que tengo contratados, el de maladie, el de menage y el de responsabilidad civil. Todo gracias a la inestimable ayuda de Trini. Mira que lo intenté por email y por teléfono, pero siempre me ponían trabas y se hacían los suecos. A partir de ahora mi cuota a pagar bajará considerablemente. ¡Menos mal!

Otra alegría que he recibido ha sido cobrar dos días de congé (de fiesta) que tenía acumulados por las horas suplementarias que hice en verano. Si a eso le añadimos 19 días de “frai de repas” lo que pagan por las dietas, 16,50 fr al día, eso suma un pico muy suculento. Y encima nos han subido el sueldo gracias a la comisión paritaria, el organismo que regula los sueldos en el cantón. Y nos han pagado de golpe la diferencia de lo que tendríamos que haber cobrado estos últimos meses. Es decir, que la nómina de este mes es para enmarcarla. Ver para creer. Y el mes que viene cobraré la paga extraordinaria a mitad del mes o así, y el sueldo haciendo vacaciones. Total, que acabaré el año habiendo podido ahorrar un buen pellizco. Después habrá que mantener estos ingresos y mantener a raya los gastos como empiezo a hacer ahora.

Esta semana vi algo insólito en el pueblo donde trabajamos. Un caballo andaba por en medio de la carretera, sin jinete alguno. Sería inglés, porque circulaba por el carril izquierdo. La gente se quedaba extrañada viendo al caballo andando sólo. Yo no podía hacer otra cosa que pensar en la suerte del pobre jinete. ¿Se debió caer?, ¿se asustó el caballo? Lo vimos pasar calle arriba (al caballo) y al rato volvió calle abajo. Lástima que no tuviera la cámara a mano. Esto pasó en un pueblo que está al otro lado del lago Morat. Es curioso como un sitio tan bonito y con tanto encanto no haya sufrido la invasión del turismo. Me parece un sitio privilegiado. Poder asomarse a la terraza y ver el sol saliendo al otro lado del lago, un gustazo. Ahora donde trabajo, cerca de Avenches (justo al otro lado del lago de Morat), vamos a reformar otra casa de unos granjeros, esta es enorme. Tienen hasta bisontes en sus tierras. Con eso lo digo todo. En el trabajo está cada vez más claro, tengo que salir de ahí en cuanto pueda. Ya he visto el plan que tienen y no me gusta, a nadie le gusta vaya. Así que tocará buscarse la vida otra vez. Al menos este viernes nos pegamos un homenaje comiendo en un restaurante portugués, churrasco del bueno. Me junto casi siempre con portugueses. Acabaré diciendo fodes, carallo y la puta que lo parió a todas horas.

El tema de matar las horas muertas empieza a ser preocupante, ya no puedo volver a ver más las películas que tengo en el disco duro externo, los discos de música los tengo también bastante escuchados, no tengo internet, no tengo a nadie cerca para quedar a cualquier hora. Ahora me dio por escuchar los primeros discos de Sabina, su primer disco es algo así como contestatario, muy a lo cantautor protesta. No cuaja… también me ha dado por ponerme unos monólogos que tengo en audio de Joan Capri, un comediante catalán que ya en los años sesenta se dedicaba a hacer monólogos. Buenafuente seguramente se inspiraría en él para hacer los suyos. Tiene su punto el tío. También volví a escuchar los discos de Elastica, aquel grupo de los noventa, cuando mi hambre por la música estaba en plena efervescencia descubriendo grupos y artistas. Elastica, el grupo de la que fuera la churri de Damon Albarn (Blur) hacían canciones rápidas, cortas, con guitarras ruidosas. No inventaron nada nuevo en el rock, pero enganchaban.

Mientras escribo esto no dejo de pensar en cómo me lo voy a montar para afrontar el nuevo año. Hago un sobresfuerzo para mantenerme sereno, en usar mi tiempo y esfuerzo para buscar mi bienestar. Creo que lo más difícil ya lo conseguí. Llegar hasta aquí, tener el permiso B en mi poder, haber trabajado 6 meses y ahorrado algo, poder demostrar que ya tengo experiencia trabajando en Suiza, entender cada vez mejor el francés y chapurrearlo, tener un estudio para mí a un precio razonable, tener todos los seguros en regla y sobre todo, estar ya aquí para cuando empiecen a buscar gente para la nueva temporada. Así que, espíritus de la serenidad y la coherencia, venid a mí, os necesito.

De momento me aplicaré el disco de Robert Plant y Alison Krauss. Canciones sosegadas, de exquisito gusto, llenas de intensidad y de paz, de mucha paz.

Entre dos aguas, entre lagos

Archivado en: Suiza — Noviembre 26, 2011 @ 7:43 pm

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Düdingen hace un rato. Es parte del camino que hago cada día
para ir a la estación, está al lado de casa.

Esta ha sido la primera semana que he pasado sin mi añorado coche. La comunicación entre Düdingen y Fribourg es sencilla, son 5 minutos. Algo bueno que tienen los trenes en Suiza es que son increíblemente puntuales. El problema está si tú no lo eres. Este viernes tuve que pegarme una señora carrera para no perder el tren de las 17:15. Por la mañana me encuentro en el andén a currantes, gente que tiene que madrugar como yo. Por la tarde sin embargo, el tren que cojo está lleno de estudiantes, sólo estudiantes. El otro día, mientras esperaba mi tren, escondido en mi pasamontañas y el abrigo abrochado hasta arriba, vi a un tipo, un señor mayor que estaba cogiendo un fajo de diarios del 20 Minuten , presumiblemente para toda su comunidad de vecinos. Vaya con el galán… pero lo sorprendente de esto es que iba con una chaqueta de chándal hortera de los ochenta (sí, sí, esa que todos hemos tenido), pantalones de pana y chanclas de ir por casa, ¡y sin calcetines! Me estaba muriendo de frío y el pavo de esa guisa.

Ayer viernes fui a pagar un par de cosas, una de ellas el precio de las tasas por cambiarme de domicilio, 82 fr, me parece un abuso, pero bueno. Fui a pagarlo a La Poste de mi comuna, y allí estaba ella, la chica risueña de la Poste. Me volvió a tocar ella y me reconoció al momento. ¡Hola! Me dijo con una sonrisa de oreja a oreja. Sólo por ese hola y esa sonrisa que me dedicó ya me alegró el día. Me mostré torpe al explicarle lo que quería hacer, ella lo solucionó todo con mucha diligencia. Mientras marcaba mi número personal para pagar con la tarjeta, la miraba de reojo pensando, no deben haber muchos españoles por aquí, de ahí que se acuerde de mí, sino no me lo explico. Me sella los recibos y se despide todo lo cordialmente que su puesto le permite. Chao!, Tchüss!, aurrevoir guapa… creo que un día la tengo que sorprender acercándome a la ventanilla sólo para regalarle una rosa, a lo Don Juan, a lo latino. Lo haría sólo por ver la cara que pondría.
Hablando de latinos, el otro día volvieron a poner en la radio el “Silencio” de Bisbal y me puse a cantarla. ¡Algo inexplicable! También me sorprendí a mi mismo siguiendo el bum bum de las canciones yendo al curro con la furgo de la firma, escuchando un reggaetón muy pegadizo que invitaba al baile y a tararear letras típicas de historias de amor y de sexo a lo perrea, perrea.. Teníais que ver a mi chef, un tunecino de cincuenta y pico de años bailando el reggaetón mientras iba al volante. Cosas inexplicables que merecen un capítulo aparte.

Esta semana me han cambiado a otra chantier, otra obra. Ahora trabajo entre lagos, entre el lago de Morat y el de Neuchâtel. Tenemos que pasar por un montón de carreteras locales, por pueblos perdidos, inhóspitos. Uno de los campings que se encuentra a las orillas del lago de Morat, lo llaman “camping playa”. Realmente los suizos están obsesionados con la playa. La que no tienen. Pero a lo que iba, quería decir que la zona donde trabajo es una zona muy rural, tranquila, un sitio para perderse y olvidarse de todos los problemas que nos creamos los humanos. Un sitio simplemente para dedicarse a vivir. El cliente de la maison es muy gentil, como la mayoría que he conocido, nos prepara café para todos, nos ayuda incluso en momentos puntuales. Gente sencilla.
En el tema del trabajo, parece ser que trabajo hay, y parece que he tenido suerte al conseguir un contrato indefinido, o sea, ser de plantilla. Siguen contratando gente, el último en llegar ha sido un portugués de mi edad que se crió en Sion (en el sur del país). Aprendió el francés y el suizo alemán en la escuela, pero que años más tarde volvió a su madre patria con su familia. Ahora ha vuelto a Suiza ahogado por las deudas y la falta de trabajo debido a la terrible crisis que sufre Portugal, donde al igual que en España, suben los impuestos y los precios de las cosas, incluso más que en España. Tenemos suerte, podemos trabajar en invierno. Pero los dos sabemos que el año que viene será otra historia, las posibilidades de mejorar nuestra situación se multiplicarán.

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Delante de mi casa. Los niños juegan a escapar. Los mayores también.

En el tema del coche, creo que ya sé lo que voy a hacer, voy a arreglar el coche. Al final el mecánico portugués que lo ha visto dice que se puede arreglar, cambiándolo todo, quedando el motor nuevo para hacer otros ciento y pico mil kilómetros más, por lo menos, y con los neumáticos de invierno incluidos. Lo que me ha pedido resulta más barato que mirarme un coche aquí en Suiza, teniendo que pagar un seguro suizo que me costaría bastante más, y eso sin contar con los impuestos de aquí. Total, que con suerte podré tener el coche arreglado antes de irme para España estas navidades. Ya cuento los días para poder volver. Días de reposo, días para disfrutar con la familia y amigos y para atrincherarme de comida de la buena, pensando ya en traerme la bici para aquí pedalear por los múltiples chemins, los muchos caminos que te llevan a aldeas pérdidas en mitad de la naturaleza.

pd: Cada vez me resulta más difícil conectarme en la calle con estas temperaturas. Hace escasa media hora una mujer me preguntó en alemán que si estaba trabajando, al decirle que era español nos pusimos a hablar…chapurreaba el español. Se pensaba que era un universitario haciendo un trabajo al lado del Coop, je. Acabaré siendo conocido por aquí, ¡el loco del portatil!

El Barbero de Lausanne, las hadas y las brujas,
adiós Scenic adiós

Archivado en: Suiza — Noviembre 20, 2011 @ 6:19 pm

Parece irremediable empezar cada post hablando del tiempo, pero es lo primero que me viene a la cabeza. Cada semana que pasa hace más frío que la anterior, y todavía no estamos en invierno.

Esta semana, aprovechando uno de mis días de congé, aproveché para mirarme la conexión de internet en casa con la ayuda de Trini. Algo sacamos en claro, pero no pude contratar nada ya que tengo todavía el nuevo permiso de residencia en trámites. Maldita burocracia. Pero ya que andaba por Fribourg me dediqué a buscar una peluquería para cortarme el pelo, ¿para qué sino? Miré por la avenue de Perol, en pleno centro, pero lo que encontré era como centro de estética, o sea que me sablearían fijo. Opté por buscar una peluquería de la que me habían hablado alguno compañeros, un a que regentaba una brasileña en la parte vieja de Fribourg, abajo de todo. Pero me topé antes con la barbería de un señor italiano. Como estaba cerrada todavía (era la hora de comer) aproveché para darme una vuelta por las casas viejas de Fribourg, una auténtica ciudad medieval, con sus bares típicos, pequeños teatros underground, un museo de títeres… no sé bien cómo, fui a parar a un camino escondido que seguía el curso de un riachuelo proveniente del Sarine. El paisaje era como de un cuento de hadas, las casas que yacían a la vera del camino se conservaban como eran 300 años atrás, había señales de advertencia de presencia de hadas y brujas, había también un tren en miniatura que seguía parte del camino con sus vías de tren, sus señales… pero parecía abandonado, una cosa muy rara. Igual de raro ver más adelante un barco vikingo, o algo así, llena de escudos y emblemas, listo para navegar. Juro que no me fumé nada durante el transcurso del camino. (sigue…)

La tostadora está a salvo

Archivado en: Suiza — Noviembre 13, 2011 @ 12:44 pm

Esta prueba gráfica va para Fu y Heroin. ¡Que sepáis que no me olvido de ella!

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De talleres, rincones de Berna y el viaje al centro de Suiza

Archivado en: Suiza, General — Noviembre 12, 2011 @ 2:37 pm


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De buen mañana en uno de los miradores de Berna, al lado de la catedral.

Los días de intensa niebla persisten, el frío, el de verdad, todavía no ha llegado, pero el tiempo nos va avisando de lo que nos espera. El miércoles tuve día de congé, día de fiesta por las horas suplementarias que hice en verano. La semana que viene me toca otro día de fiesta. Pues eso, aproveché para llevar el coche al mecánico, a un taller de Berna donde ya me hicieron un presupuesto. Tenía que dejar el coche de buena mañana, a las 8:15. Ahí estaba esperando antes que yo otro cliente, un taxista que tenía pinta de octogenario. ¿¿Qué hacía ese abuelete con un taxi?? Le saludo, Kriessej. Me saluda, Kriessej… (todavía no he visto como se escribe, sorry). Al tocarme mi turno, como siempre, y más si tengo que hablar con un suizo de la parte alemana, la conversación se hace algo surrealista. Tuve que pedir ayuda telefónica a Luis, una vez más, para asegurarme que también le cambiarían las bujías… Una vez todo claro, el chico que me atendió y el abuelete comentaban algo del Spanisch. Algo a lo que me estoy ya acostumbrando, nada importante.

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En Suiza hay muchos cuervos, en el mismo centro de Berna puedes encontrartelos con facilidad.

Un miércoles con todo el día por delante y en Berna. Me patee como ningún otro día la capital, pasee por rincones por los que todavía no había pasado. Descubrí garitos donde según la agenda de espectáculos, hacían cosas interesantes. Lástima que fuera miércoles por la mañana. Localicé urinarios públicos por muchos rincones de la ciudad, parece una tontería, pero a mí me parece muy útil… Al mediodía había quedado con Nicole para comer en un japonés. Muy rico el sushi, el caldito y las cosas típicas de los japos. Aprovechamos luego para preguntar en una oficina de swisscom los precios de la conexión a Internet. Era todo muy caro y te medio obligaban a contratar una línea de teléfono móvil de contrato. No interesa. Más tarde, tomándonos el postre y un café en el Migros, vimos con asombro como para ir al servicio del Migros tienes que pagar un franco para entrar. Estamos consumiendo y nos hacen pasar por caja de nuevo. Es algo que no acabo de entender… Por la tarde, después de recorrerme toda la ciudad, pude pasar a buscar el coche. Todo ok. Eso sí, con un puñado menos de francos en el bolsillo.

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Aquí una espontanea que se cruzó, el de la izquierda posó y todo…

Un par de días después, precisamente hablando de los talleres y demás, tuve un percance al volante. Volvía para casa y el coche de delante inesperadamente se para en seco para cederle el paso a un coche que andaba en la quinta puñeta. Pisé a fondo el pedal de freno, el ABS se activó, tac!tac!tac!… me la iba a pegar. Pensé en el mecánico, pensé en los airbags, pensé en el putadón de los partes y de todo en general…en ese pequeño espacio de tiempo pensé en muchas cosas. Pong! El parachoques de mi coche le dio un ligero golpecito al de delante. Era un indio al volante. El indio, soltó cuatro gritos en su idioma y al ver que no había pasado nada, y después de los berrinches pertinentes proseguimos el camino. Respiré aliviado.

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¡Esta fiesta debe estar bien!

Salto en el tiempo, este nuevo párrafo lo estoy escribiendo desde el centro de Interlaken. Acabo de visitar Thun. La luz que desprende en las los lagos es especial, las casas colgando a la orilla del lago son un capricho para la vista. Si a eso le sumamos los múltiples colores del otoño, hacen todo aún más espectacular. Quería haber bordeado los lados por la parte sur pero he acabé yendo por la parte norte, un camino para entretenerse contemplando las vistas. Voy en dirección a alguna de las montañas de los Alpes, las que están nevadas, a ver dónde acabo, ¡a la aventura! Las fotos de esta escapadita las pondré más adelante en este mismo post. ¡Salute!

EDITANDO:


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El Thunersee.

Interlaken me pareció un destino turístico. Había bastante gente paseando por la calle principal llena de souvenirs para comprar. Situada en una planicie, rodeada de imponentes montañas, está justo entre los dos lagos, el Thunersee y el Brienzsee, de ahí su nombre, Interlaken. Después de visitar la ciudad entre los dos lados me dirigí a Meiringen, otro pueblo con encanto, también rodeado de altas montañas. Ahí sí que tiene que hacer rasca en invierno. Miré el mapa y me di cuenta que estaba a pocos kilómetros de las famosas cataratas de Reichenfachfall, un impresionante salto de agua de más de 80 metros de altura donde se supone que murió Sherlock Holmes en el último enfrentamiento con el profesor Moriarty. Ya las había visitado hace cuatro años, pero aquella vez fue en verano. Esta vez lo iba a visitar en otoño. Había menos agua que la última vez. A las cataratas se puede llegar en un tren de cremallera turístico o por un escondido empinado y serpenteante camino asfaltado.


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En Thun.




Como tenía tiempo por delante, me aventuré a subir río arriba. No sé cuantos kilómetros hice, pero parecía que iba a llegar al fin del mundo de tanto subir. Lo más inquietante era la ausencia de turistas o excursionistas en manada por aquella zona. Después de un puñado de kilómetros la pendiente por la que caía ese salto de agua se convirtió en una semi-planicie, estaba en una especie de meseta en lo alto de los Alpes. La nieve empezaba a vislumbrarse en las cumbres, el camino a medida que iba subiendo estaba cada vez más helado, las temperaturas bajaban… aún seguía el camino del río que más abajo se convierte en las cascadas de Reichenfachfall. El coche empezaba a perder tracción, la capa de hielo del camino se hacía cada vez más peligrosa.

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Más arriba de las cataratas de Reichenbachfall.

Decidí desistir y volver a casa. Por el camino me crucé con el abuelo de Heidi (de frondosa barba blanca) y su señora esposa, una pareja de señores mayores perfectamente equipados para el montañismo que me miraron con cara de incredulidad, seguramente al ver que era español y que venía de la quinta puñeta desde esas alturas con pinta de turista ocasional.

El mes de la niebla y el tempranillo de España

Archivado en: Suiza, General — Noviembre 5, 2011 @ 5:16 pm

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Berna

Cojonera, amigos, se ha marchado. Una mañana fría llegó, Carlos III con… no, estoy cantando La puerta de Alcalá. Una mañana fría dejé la ventana abierta para que se airease el estudio, y Cojonera, nuestra Cojonera, se marchó en busca de nuevas aventuras. La vida va y viene y no se detiene.

Esta semana me ha dado tiempo a ir arreglando algunas cosas. Por fin he activado el pago mensual del alquiler en La Poste, mandando una carta por correo, también he mandado otros documentos referentes a la inmobiliaria. El martes, el día de los difuntos aproveché que era fiesta en Fribourg para irme a Berna, a la parte alemana donde no celebran este día ya que son en su mayoría protestantes, fui para llevar el coche a un taller para que le echaran un vistazo. El diagnóstico está claro, son las bobinas. Cuesta una señora pasta, pero o eso o me cargo el coche. Pues a aflojar toca… Por un momento estando en el taller, pensé que me habían robado el coche. Había dejado las llaves puestas en el contacto, tenía el portátil y todo. Lo había cogido el mecánico para poner unas piezas que se cayeron al abrir la tapa donde están las bujías. La cosa es que no nos dijo nada y yo ya me esperaba lo peor. Mal rato pasé. El día de los difuntos lo aproveché bien. Visita al mecánico, compré sellos con ayuda de Nicole y comimos en la terraza del Coop, hice las compras en el súper y me dio tiempo a tomar un café y una cervecilla donde trabaja Yeny.

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Camino del Cuba bar..

También esta semana pude acercarme a Migración para dar parte de mi nuevo domicilio y para que me hagan un nuevo permiso de residencia. Ya me entiendo en francés con los funcionarios y en la comuna igual, porque el alemán ni papa. Así que ya sólo me queda llevar el coche a arreglar el miércoles y en cuanto tenga el nuevo permiso de residencia, arreglar el tema de cambio de domicilio para los seguros, y después, el Internet en casa. Creo que me hará falta estar bien preparado, bien conectado, el año que viene tocará ir a por todas.

Como decía antes, en el estudio no tengo ni tele ni Internet, pero si me aburro mucho, puedo asomarme a la ventana y ver cómo los bomberos llegan a toda pastilla con sus coches aparcan delante de mi casa y en dos minutos ya están cambiados y saliendo con el camión calle abajo. Esta mañana por ejemplo han estado haciendo prácticas en la calle. Hay una chica bombero, debe ser una crack para estar en el cuerpo de bomberos.

El fontanero murciano con el que coincidí en la anterior obra, me llamó el pasado lunes para quedar para devolverle una chaqueta que se olvidó en la chantier . Al final no pude quedar con él, me dijo que se la diera a cualquiera que estuviera gordo, que él se volvía a España, que en la temporera donde le daban trabajo le hacían esperar 3 semanas para empezar en un nuevo trabajo, y tampoco había nada seguro, y vivir en Suiza sin trabajar resulta caro. Así que ha vuelto a España en busca de un trabajo allá, y si no encuentra nada, dice que volverá a probar suerte en marzo en Suiza, cuando empieza a moverse el trabajo en la construcción. La mayoría de los temporeros por estas fechas andan con el mismo problema. Es como el cuento de la hormiga y la cigarra. El que ahorró bien todo el dinero ganado en los meses fuertes, podrá pasar 2 o 3 meses sin problemas y volver en febrero o marzo. El que se lo fue gastando sin hacerse un pequeño colchón, vuelve a estar a dos velas.

En el trabajo, los clientes a los que les hacemos los trabajos de reformas en sus casas son muy amables, esta semana la madame de la casa nos llevó una tarta de chocolate calentita y unas pastas de postre. El monsieur de la otra casa no proporciona café y es muy amable también, muy buena gente.

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El globo que suele surcar los aires de Düdingen

Este pasado viernes celebramos el cumpleaños del compañero que se parece a Serge Gainsbourg, un licenciado en económicas francés, ateo y de origen árabe. Es como un grano en el culo para la firma defendiendo sus derechos, pero hace bien en defenderlos. Por supuesto además de por ser un buen compañero, me arrimo a él para empaparme de todos los entresijos sindicales y los derechos de los trabajadores. Lo que decía, que fue a comprar un pollo a Romont y un vino tempranillo, un vino español para celebrarlo. Acabamos la tarde del viernes bien contentos, a la salud del cumpleañero, de España y sus vinos.

Ahora entiendo un poco el por qué noviembre es el mes donde más suicidios ocurren en Suiza. Es el mes de la niebla. Hay días que la niebla persiste durante todo el día, muy espesa. El otro día por la tarde noche ya, el ambiente fantasmagórico que se respiraba en la campiña suiza era como para filmar una peli de terror, con esa niebla y esas luces dentro de los caserones de los granjeros. Esto pasa sobre todo en el canton de Fribourg y la zona de los lagos. En Berna no suele hacer tanta niebla. Eso sí las temperaturas son suaves para las fechas que estamos, ¡recemos por que aguante un poco más así!

Más cosas. Se acerca el momento en el que voy a tener que romper mi récord de no pisar una peluquería en años. Llevo sin pisar una desde el 95. Pero aquí no tengo a mi peluquero particular, así me tocará romper este memorable récord.

Y nada más, acabo de venir de comprar las cortinas con ayuda de Trini que está más puesta en estos menesteres, al menos más reservado estoy, y vestir viste un poco más el estudio. Y nada, ahora voy a ver si publico esto al jergón. Y luego a improvisar el finde, como siempre. Ahí va un vídeo que han hecho con una canción de Maui y los Sirénidos, la canción se llama “Campo de ortigas”. Muy apta para estos días. El vídeo es bonito y Maui y sus sirénidos también, como siempre. ¡Aupa Maui!

El otoño, el Spanisch y la Cojonera

Archivado en: Suiza — Octubre 30, 2011 @ 12:48 pm

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Esta semana ha sido rara. Me he sentido más susceptible de lo normal. Algunas cosas no me salen todo lo bien que quisiera, me agobia la idea de no tenerlo todo bajo control. Cosas de uno. El viernes intenté inscribirme en la comuna donde vivo y me dijeron (en francés por supuesto) que no podían hacer efectiva mi inscripción hasta que no diera parte de mi cambio de domicilio en el servicio de inmigración de Fribourg. Me tocará ponerme en contacto con este departamento, dejando así para más tarde mi inscripción en la comuna y a su vez el cambio de domicilio en los seguros y a su vez de tarifas más reducidas. Un follón vaya. Para colmo el coche me da tirones, se me ahoga entrando más gasolina en el carburador de lo que debiera. Vuelve a fallar una pieza que toma la temperatura ambiente. Tuve el mismo problema justo un día antes de partir para Suiza. El arreglo duró poco más de media hora, lo que duró hacer las pruebas pertinentes y el cambio de pieza, 50 euros en total. Veremos aquí lo que me cuesta la broma.
El sábado fui al Ikea a por la cama y unas cortinas con Nicole, dejando para otro día la visita al mecánico, pero el coche falló más que nunca. Intentamos encontrar un taller abierto, pero los sábados es raro el taller que abre. Genial. Lo dejaré para el día 1 de noviembre que libro al ser fiesta en Fribourg. Vivan los católicos… pero para encontrar un taller abierto ese día tendré que irme al cantón de Berna. Lo que digo, un follón para todo.

En fin, la cama, la compré, sencillita, pero apañá. Estoy escribiendo estas líneas desde la misma cama. Las cortinas parece ser misión imposible, ni en el Ikea ni en el Conforama encuentro las cortinas que busco, las de raíles con sus ganchitos de plástico o metálicos. Si voy a una tienda especializada me sablearán como el más temible pirata. Genial. Me temo que hasta que no baje a España no me compraré las cortinas, que por otro lado, el estudio pide a gritos. El estudio, no sé si ya comenté que tengo por vecinos a los bomberos, al cuartel de la policía local, ¡e incluso al ejército! Un destacamento de soldados de reemplazo suizos tienen situado el cuartel detrás del cuartel de bomberos. O sea, que por cuerpos de seguridad no será. También tengo relativamente cerca una lechería, una granja donde mano facturan leche que puedes adquirir tú mismo echando unas monedillas en el surtidor, como si de una gasolinera se tratase. Es algo muy común en Suiza, comprar la leche directamente de las granjas con estas máquinas expendedoras. Y una especie de casal, donde niños y mayores se reúnen para hacer diferentes actividades.

Mientras escribo esto, mi amigo el reloj de la iglesia toca las 12 de la noche, y lo que haga falta. Hablando de amigos, tengo una amiga nueva que vive conmigo en el estudio, a pesar que en el contrato de alquiler especifica claramente que es sólo para una persona. Se trata de la Cojonera, así es como he bautizado a una mosca que aparece cada noche a saludarme cuando me voy a dormir. No hay más bicho que ese en mi casa, aparte de mí. Alguien tendría que decirle a la cojonera que aquí todo vale cuartos, que voy a tener que empezarle a cobrar una tarifa o llamaré a mis vecinos los de los cuerpos de seguridad.

Más cosas mi relación con la lavadora empieza a dar sus frutos. Ya sé que necesito 5 monedas de 20 céntimos para hacer uno de los programas más cortos de la lavadora. Se tira un huevo de tiempo para un programa tan sencillo. Era para verme como he estado buscando las monedas de 20 céntimos para no quedarme sin hacer la colada. He llegado a comprar chocolatinas de una máquina expendedora calculando qué producto me daría de vuelta una o dos monedas de 20 cent. de cambio. A lo que hemos llegado.

Ah sí, el otoño se está portando bien, de momento. Hace una temperatura bastante razonable, todavía no ha llegado el frío congelador. El pasado viernes tiré por la autoroute de Payerne a Murten. Cómo me gusta la zona de los lagos, llena de vida, tiene una luz especial esa zona y ver los múltiples colores de los árboles caducifolios no tiene precio. Verde, amarillo marrón, en diferentes tonalidades.

Me espera una semana, puede que dos, donde tendré que armarme de paciencia para todo en general. Nadie dijo que esto fuera coser y cantar. O qué caray, ¡cantemos!


Bienvenidos a la República Independiente de mi casa

Archivado en: Suiza — Octubre 22, 2011 @ 6:10 pm

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Aprovecho este post para dejar algunas fotos de mi nueva guarida made in Ikea.

El verano definitivamente hace tiempo que quedó atrás, pero parece que el otoño no existe, estos días hace 7º a las 5 de la tarde y por las mañanas ha llegado a hacer hasta -4º. La nieve está llegando a cotas más bajas, a montañas más próximas a Fribourg. Sigo trabajando en un pueblo cercano a Payerne, no digo el nombre porque los caminos de google son inescrutables. Observo el día a día de los granjeros del lugar. Como las madres enseñan a sus hijos a recoger las manzanas de los árboles, como van de un lado para otro los granjeros en sus tractores pipa en boca. Como las señoras pasean sus retoños en cochecitos con un frío que pela, solas. Esto me ha llevado a pensar que debe ser una ruta de mamás contrabandistas que pasan costo de un lado a otro de la frontera en sus cochecitos. Sigo con mi obsesión por las vacas. En serio, creo que me paso más tiempo en contacto con estas fábricas de leche andantes que con las personas bípedas. Les hablo en su idioma, las llamo haciendo onomatopeyas impronunciables, cuando me acerco no se dejan acariciar, pero cuando sigo mi camino, me siguen prado arriba sin traspasar los límites que marca un alambre que suelta pequeñas descargas eléctricas para que no se salgan del redil.
El lunes me dieron las llaves del estudio que he alquilado. Mi casero es de habla alemana pero hablamos en francés para entendernos mejor, parece buena persona. Cuando llegué con los muebles estaba colocando mi nombre en el buzón y ya había hecho lo mismo en la puerta del estudio, todo un detalle. Los vecinos parecen ser todos suizos, de la parte alemana, por los apellidos sajones que rezan en los buzones. En Fribourg hay más presencia de gente venidas de fuera, sobre todo portugueses. Düdingen, el pueblo donde vivo ahora tiene cuatro grandes supermercados, el Migros, que me queda a tiro de piedra de casa, el Coop, que es dónde se encuentra La Poste, y el LDL y el Aldi que quedan a las afueras del pueblo. Hay mucha industria en parte debido a las bajas tasas de impuestos que tienen en la comuna para hacer más atractiva la opción de que se establezcan las empresas aquí. También gracias a su buena comunicación entre el tren y la autopista que tiene al lado.


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Esta semana, sobre todo al principio he dormido pocas horas, tenía todo patas arriba, maletas, muebles por montar… al final me que quedado un estudio realmente bonito, práctico y lleno de vida, al menos toda la que le pueda dar un servidor. Puede ser que me sienta a gusto en él al tener tres ventanas que aportan mucha luz al estudio. Por cierto, acabo de descubrir que tengo por vecinos al cuartel de los bomberos y al de la policía, que están 2 números más abajo. De momento no he escuchado sirenas ni nada. También tengo como vecino la iglesia, que todavía dudo si es protestante o católica, pero que toca a hora s muy raras, toca a las 10:15 por ejemplo, o a horas indecentes como las 12:45 de la noche. ¿¿Qué horas son esas de tocar las campanas por la noche?? También otra tarea era saber dónde carajo se compra aquí las bolsas de basura comunales, 24 fr 10 bolsas, toma ya. Tuve que preguntar en Migros, las vendían no en el súper, sino en el apartado de información, qué cosa más rara…


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Ayer padecí al enfrentarme por primera vez con la lavadora de la casa, la que comparto con 5 vecinos más. Hay que echar monedas, como en la de Bremgarten, pero esta te lo pone un poco más difícil, sólo acepta monedas de 20 céntimos, ¿y sí se te acaban las monedas qué? Ayer casi se me acaban, al no saber cuántas necesitaba y al equivocarme de programa, puse el más largo, pero como está en alemán, tardo en enterarme de las cosas. Pero en fin, creo que pronto le pillaré el truquillo. Ya puedo ir guardando todas las monedas de 20 céntimos o me quedo sin colada. Un atraso total de este país, y no me van a convencer de lo contrario.

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Esta mañana me levanté temprano para hacer varias cosas en La Poste. Primero de todo darles mi nueva dirección para que me manden el correo a mi nuevo alojamiento, dar la orden de pago del alquiler del estudio y la orden de pago de la luz. Me lo preparé todo antes de salir de casa, los papeles y tal… me planté en la oficina y vi a dos mujeres en la ventanilla, una mayor, con pinta de estirada, y una chica joven. Cogí número y recé para que me atendiera la chica joven. 97, 98… la chica joven, la chica joven… 99. ¡Bingo! Me tocó la chica joven, le hablo en francés, le muestro mis papeles, me responde en francés con una sonrisa en los labios, le respondo igual. Se animó a chapurrear entre italiano y español. Nos entendimos bien hablando un poco en cada idioma. Mientras ella rellenaba los formularios, miraba sus manos y su anillo de casada en su dedo. Cachis, con una chica así tendría que arrejuntarme. Después de rellenar un puñado de formularios, de firmar en varios papeles y de pagar unas tasas, le agradecí su atención con un sincero “Merci fiumau” (todavía no sé cómo se escribe correctamente el muchas gracias en suizo alemán) y le dije en francés que es muy gentil. Se despidió de mí con una sonrisa de oreja a oreja, y un servidor también, así da gusto.

En fin, voy arreglando papeles poco a poco, pronto me pondré a buscar un servicio de internet en casa, y después de eso, amigos y amigas de Spain, y familiares en general, podéis ir viniendo, pero de uno en uno, ¡o dos como mucho!, que el estudio es peque… Ya he visto donde puedo conectarme a una red pública en el pueblo, me conecto desde las pistas de atletismo y la pista de hockey. Más cosas, ya sé también cuando cogeré las vacaciones de Navidad, tengo vacaciones desde el 23 de diciembre hasta el 9 de enero. Me quedan 2 o 3 días más que gastaré antes de Navidad, habría preferido ponerlo todo para Navidad, pero tengo que amoldarme a las normas de la empresa.

Escucho el disco de Bebo Valdés y Diego el Cigala, el Lágrimas negras. (lo sé, cambio de tema en mis crónicas continuamente, ya me lo dijo una vez mi amiga Helen, Elena tienes razón). Un rayo de sol calienta mis manos mientras escribo esto. Sigo pasando bastante tiempo solo fuera de las horas de trabajo, pero se sobrelleva bien, supongo que necesitaré un poco más de tiempo para poder tener una vida más social por aquí.

Sobre el trabajo, de momento lo que leo en facebook de otros compañeros españoles no es muy alentador. Este invierno la faena ha aflojado más que otros años para los temporeros. Por suerte no es mi caso, parece ser que las cosas van funcionando. Creo que lo más valioso de donde estoy no es el dinero, sino que puedo contar con mis compañeros cuando los necesito. Uno ya me ayudó acompañándome el día que firmé el contrato de alquiler, otro me llevó a un sitio donde se hacían fotocopias, mi chef ha hablado por mí en varias ocasiones por teléfono para ciertos recados… y yo también les ayudo cuando necesitan algo de mí, si no fuera así, creo que mi estancia aquí sería muy distinta.
Y nada más de momento (la leche que le han dao, ahora mismo tocan las campanas de la iglesia, ¿¿doblan las campanas a las 16:54?? ¿Quién se ha casado? ¿Quién se ha muerto?, no entiendo nada. En fin, dejo hasta aquí mi tocho semanal. Ahora miraré de explorar por los pueblos de alrededor, a ver que rincones hay para perderse. ¡Ciao mon amis!

El anacoreta helvético se muda

Archivado en: Suiza — Octubre 15, 2011 @ 11:59 am


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Allá, en la llanura, campan las vacas, pacen despreocupadas en los prados de hierba verde. Hierba fresca que el tiempo se encarga de regar poco a poco. Las casas de los granjeros yacen en lo alto de las colinas, tejados empinados, graneros centenarios e infinidad de caminos para perderse. Esto es el lejano oeste suizo baby. No deja de llamarme la atención como casas bicentenrias de gran gusto, donde la madera noble es uno de sus grandes encantos, conviven con las nuevas construcciones, bunkers de hormigón, frías, cuadradas, impersonales…

Hace ya más de tres meses que ando por estas tierras, convirtiéndome casi en un anacoreta, contemplando lo que me rodea, con muchos momentos de soledad que de momento sobrellevo bien, pero que no sé hasta que punto podrá afectarme cuando llegue el crudo invierno suizo. Me mudo, paso de las afueras de la capital helvética a un pueblo industrial de la parte alemana, en el canton de Fribourg, que tiene zonas residenciales. Viviré en una de esas casas bicentenarias, en un estudio recientemente reformado, todo nuevo. El estudio es muy soleado, tiene tres ventanas que apuntan al sur y al oeste. En frente tengo un prado a lo lejos, donde pacen las vacas al lado de una de esas promociones de casas modernas y cuadradas, barracones modernos.


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Aquí mi nuevo destino. La ventana soleada de la primera planta
pertenece a mi estudio, las otras dos están en la otra fachada.

Empezaré de cero otra vez, sin muebles, casi sin cama. Ya compré lo que me faltaba de trastos para cocinar, ahora me falta una buena mesa multiusos y una silla, y un armario. Rediós, esto si que es empezar desde cero. Gracias al trabajo voy conociendo poco a poco más rincones de la región. La zona de los lagos es muy bonita, pero una espesa niebla reina por las mañanas y gran parte del día, al este de donde vivo se encuentra una zona más montañosa, podemos bautizarla como pre-alpesina, o algo así. La nieve pronto llegará, sólo hace falta una oleada de frío para cubrir todo esto de un manto blanco. Espero que para entonces esté bien instalado en mi guarida.

Sigo teniendo pendiente hacer una excursión a las zonas montañosas, a ver esos rincones espectaculares que tiene los Alpes. Pero mi habitual cautela acentuada estos años de crisis, me hacen posponer estas escapadas hasta que no me haya establecido del todo en el lugar. Este será mi último post hasta que no encuentre un sitio donde conectarme con más asiduidad o contrate un servicio de internet. A partir de lunes no se me verá tanto el pelo por aquí. Seguramente me centraré más en estudiar idiomas, el francés y el alemán. Sé que será el lío padre intentar aprender un poco de los dos idiomas, pero es lo que toca. Espero que la necesidad primaria de tener que comunicarme con mi casero y vecinos, haga que me motive a aprender ni que sea lo más básico de alemán.

Leo lo que sucede en España, porque aquí yo sólo leo y veo cuatro vídeos, no veo la tele. El estado del bienestar sigue bajando en picado, hasta límites dramáticos, por no decir vergonzosos, y lo que nos queda. Nos estamos cargando un país donde su mayor encanto era simplemente la calidad de vida y sus libertades, dentro de una sociedad acostumbrada a vivir el día a día. Desde que estoy aquí valoro más esa libertad y bienestar que teníamos hasta hace bien poco. Nunca hemos tenido sueldos como el resto de los europeos (del norte) pero la esencia de vivir, la teníamos. Espero volver en diciembre, no sé bien por qué fechas exactamente pero si para comerme el turrón y hacer como el anuncio del turrón, volver a casa por Navidad.

A bientôt mes chers amis

Los puntos sobre las íes

Archivado en: Suiza — Septiembre 26, 2011 @ 9:41 pm

Las semanas pasan volando. Creo que siempre manifiesto mi opinión sobre el transcurso del tiempo al empezar los posts, pero es que es verdad.


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Berna al atardecer, en la terraza cercana al foso de los osos.

El domingo pasado conocí a Yeni, una chica rusa que llegó en busca de trabajo y en pocos días ya ha conseguido un trabajo en Berna. Perfecto. Tuvimos un encuentro algo accidentado. Quedamos a las 17h en la puerta de la estación, y allí nos plantamos, sólo que ella estaba en la de Fribourg y yo en la de Berna. Problemas con la comunicación que en cosa de media hora se subsanó cogiendo ella un tren para la capital. El día había salido bastante revuelto, había estado lloviendo. Tuve que ponerme por primera vez desde el invierno pasado la chupa y llevarme el paraguas. Los suizos pasan de paraguas, están acostumbrados a mojarse, como mucho llevan un chubasquero. Pues nada, le enseñé rapidito Berna, el centro de puede ver fácilmente en poco tiempo. Aquí el Zytglogge, el súper reloj donde salen las figuritas y tal cuando tocan cada hora. Allá la famosa estatua del oso guerrero con su criatura.. allá una iglesia, y allá otra, y allá la Catedral… A Yeni no le gustó nada Fribourg, pero Berna le encantó, y eso que estaba el día regulero. Fuimos hasta la otra punta de la ciudad, a ver a los osos de Bern y a tomarnos algo en la terraza de arriba. El frío del atardecer nos invitó a levantar el campamento. De vuelta para la estación y muas, muas y muas, tres besos que aquí son tres los que se dan. (sigue…)

Porca Miseria

Archivado en: Suiza — Septiembre 17, 2011 @ 11:50 am

Esta semana ha sido como otra cualquiera, pero si comento pequeños detalles, puede que resulte algo más interesante repasar lo que ha acontecido esta semana. Acabé por fin en la maison donde empecé a trabajar, tuve que volver a hacer unas nuevas finitions. Estoy aprendiendo un huevo a ser un chapuzas profesional. A veces, cuando conduzco la furgoneta de la empresa me acuerdo de los personajes de Ibáñez, a Pepe Gotera Y Otilio, chapuzas a domicilio. Creo que me siento más identificado con Otilio. Pepe Gotera se supone que era el “listo” del equipo, pero al final el que vivía mejor la vida era Otilio, que zampándose un bocata de cocodrilo o cualquier otro bicho enorme, era feliz. (sigue…)

Domingo de reflexión

Archivado en: Suiza — Septiembre 11, 2011 @ 10:54 pm

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Hola de nuevo, la vida sigue igual, como diría Julio Iglesias. Sigo trabajando y perdiendo kilos por momentos. Qué pena no tener una báscula para pesarme, se me caen los pantalones, c’est pas normal. Pero no es por qué no coma bien, mamá, es que no paro. Esta semana he pasado varios días haciendo agujeros a pico y pala, hacía años que no pillaba un pico (tengo alergia a ellos), pero me ha tocado puesto que tenía que colocar los postes para poner una valla en la parcela donde estoy trabajando. Sigo trabajando pero con la idea de poner los puntos sobre las íes, y jugármela. Normalmente siempre me suele salir bien estas jugadas, no tiene porqué salir mal ahora. El seguro de salud me ha subido considerablemente por seguir viviendo en el canton de Berna. Es prohibitivo vivir en Berna. Espero mudarme pronto. Por el bien de los dos, como decía el Coti este… ¿¿alguien se acuerda de Coti??

Ayer me bañé en el lago de Morat (Murten), fui con Loren y Trini a pasar la tarde. Me llevé de todo, libros, papeles para enseñarle a Trini, cámara… de todo menos el bañador y una toalla. Acabé en gallumbos tirándome al lago. El agua estaba de gloria, como dice un brasileño–sevillano que yo me sé. Muy relajante el baño y la tarde, me fue fenomenal. (sigue…)

Esto era un francés, un inglés y un español…

Archivado en: Suiza — Septiembre 3, 2011 @ 2:54 am

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El pasado fin de semana vinieron a visitarme mis hermanos, Javi y Maribel, sólo se quedaron en Berna un fin de semana, pero les dio tiempo a ver varias ciudades e incluso bañarse en el rio. Visitamos el sábado Lausanne, de la que tal vez esperaba algo más, pero lo pasamos bien recorriéndolas de arriba para abajo. Después continuaron su tour destino Zurich, luego Lucerna y luego a casa.

Escribo esto con un principio de resfriado, a ver por qué leches me resfrío yo en esta país si es casi prohibitivo ponerse malo. Haré bondad a base de leche calentita y tal. En el trabajo han pasado cosas, han despedido a la mitad de la gente y se supone que ahora quedamos “los que valemos”, pues vale, no me creo nada, pero ahí estamos. Hoy por ejemplo me han mandado a una casa de un pueblo cercano a Fribourg, para abrir un hueco en la cocina y poner una ventana. Las paredes son dobles, dos paredones de 15 cms cada una, eso es construir a conciencia. Mi compañero es francés, es algo así como la versión moderna de Serge Gainsbourg, muy francés, de ascendencia árabe, exquisito en las formas, muy atento. La madame de la maison, después de que comieramos en el jardín de la casa, nos invitó a un café y pastas. Una mujer muy gentil, como decía mi compañero, pues sí. Me joroba un poco que sea como el hermano mudito de los 7 enanitos, no puedo mantener grandes conversaciones con mi francés. Me preguntó la madame si entendía el francés, le dije que sí, que un poco, me preguntó que de dónde era, le dije de Barcelone, lo típico. Uno de los jefes quería que fuera el sábado, para una chorrada que se puede hacer el lundi, el lunes nanai de la china. Ni puñetero caso, no me van na jorobar el weekend si primero no se lo montan bien conmigo antes.

No sé si será el sueño, el principio de resfriado o qué, pero ando raro. El futuro es incierto, pero supongo que es lo bueno de toda esta historia, que tu futuro no esté escrito, que lo estés escribiendo tú, como estas letras que escribo, algo contrariado, algo melancólico, incluso algo tonto que me estoy poniendo últimamente. Pero bueno, por aquí estaremos viéndolas venir. Os dejo un vídeo que me he encontrado de The Young Rascals, buenrollista a más no poder.



Idas y vueltas, positivismo a tope

Archivado en: Suiza — Agosto 22, 2011 @ 10:47 pm


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Familias enteras navegando con sus barquitas por el serpenteante río Aare.
Cette image est le mien

Amigos del Jergón, hace un calor que te mueres por estos lares. 33º a la sombra no es normal en Suiza, pero bueno, así recuerdo el verano barcelonés.

La semana pasada pasó como pasan los días, como pasan las horas, inevitablemente. Un día se sucede a otro y más o menos sigo las mismas rutinas. Ir a trabajar, comprar cuando toca en el Super, hacer algún trámite como hice este pasado sábado llevando las fotos que me faltaban al consulado para el pasaporte… Berna y sus alrededores cada vez la voy conociendo más es una ciudad elegante, muy Europea. Los Berneses (supongo que ese será el gentilicio) no van tan estresados como los de Zürich, es una gran ciudad, pero llevan otro ritmo. Viven en la ciudad, no viven para la ciudad.

Hoy he acabado en la chantier (supongo que se escribirá así, todavía no lo he mirado, que todo lo aprendo poniendo la oreja) quedé yo sólo para terminar los últimos trabajos. He estado trabajando mientras los propietarios hacían vida dentro. Mi francés sigue siendo entre macarrónico e indio, una mezcla de las dos cosas, pero bueno, nos vamos entendiendo.

El fin de semana fue chulo, descubrimos el famoso túnel de Bremgarten. Un túnel bastante largo y estrecho por el que te ahorras mucho tiempo a la hora de seguir el paso del río que se retuerce a un lado y a otro. La gente se tira en a discreción al río una vez pasado el río. El trayecto dura como una media hora o así hasta donde vivimos. El río es un vicio y la mejor forma de ponerte moreno, dejándote llevar con la colchoneta río abajo.


Este vídeo lo grabé con mi pequeña Olympus.

Mañana me mandan a la otra obra que están acabando también, he mirado en google maps para saber exactamente dónde está y está a tomar por culo, justo en la parte antigua de Fribourg, luego veremos a ver dónde nos mandan. Ojalá sea a Yverdon. El tema del alojamiento, con un poco de suerte, puede que lo tenga solucionado. Acojona un poco atarse a un alquiler, pero hay que tomar decisiones y creo que es lo mejor para mí, que me conozco. Ah sí, este próximo fin de semana viene mi hermano Javi. Niño Talibán para los amigos. Vendrá a hacerme una visita relámpago, y aprovechará para traerme una lista de cosas que le he pedido de casa y otras cosas varias. A ver si el tiempo acompaña para cuando ande por aquí.

Este post lo he escrito escuchando la banda sonora de La Bamba. ¡Vivan los Lobos! ¡Y viva Brian Stezer!