El Jergón

Tribulaciones y otras Milongas (en Suiza)

5 meses sin escribir, y se cumplen 9 años de El Jergón

Archivado en: Observatorio — Mayo 9, 2013 @ 1:01 pm

Han pasado 5 meses desde mi última entrada. Justo ayer se cumplían 9 años de la apertura de este blog. The Times They Are a-Changin’, como diría Dylan. Y hablando de Dylan, la aterciopelada versión del Stuck Inside of Mobile With The Memphis Blues Again a cargo de Cat Power.

Y aquí la particular versión que hizo Kiko Veneno de la misma canción…


Días al sol

Archivado en: Suiza — Enero 8, 2013 @ 3:22 pm

Estos últimos días han sido de mucho sol en Barcelona, concretamente en Mataró. He vuelto a disfrutar de la ciudad condal, de Mataró, del sol, la playita… el barrio sigue más o menos igual, la gente cada vez con sueldos más precarios o cada vez más gente en el paro, pero tirando… estirando esta crisis como si fuera un chicle sin fin, parece que nos estemos acostumbrando a que nos estrujen. Cada vez veo a más gente, más vecinos ya mayores con los que tuve cierto trato, como se van. Un día están, y al otro mueren. Con el paso de lo años voy tomando conciencia de lo efímera que es la vida, y de que no puede uno hacer muchos planes sin olvidarse de vivir el presente, ahora.

Estos días estuve en sitios como el parque de atracciones del Tibidabo, y vi con estupefacción que tipo de gente iba allá. Gente bien vestida, bien puesta. Con sus todo terreno, sus Audis, BMW, Mercedes, la mayoría coches de alta gama. La mermada clase media está pasando a la historia, las diferencias sociales cada vez son más palpables. En estas fiestas navideñas, se veía a gente mirando en tiendas, comprando algo, pero no mucho, sobre todo paseaban. Claro que se compra, pero mucho menos que en años anteriores. Subimos uno de estos días de máximo trajín a la séptima planta del Corte Inglés de la Plaça de Catalunya. Horrible, espeluznante. Un calor exagerado como siempre, y la gente buscando y buscando, comprando cosas que en la mayoría de los casos, me sobran. He aprendido o me he adaptado a necesitar lo justo. Pocos caprichos son los que me doy, ya casi ni siquiera en música.

Nos hemos encontrado con gente muy amable, por Mataró y Barcelona, el sentido del humor no lo pierden, es increíble. En Suiza cualquier revés de la vida, puede costarle la vida a un suizo, se le cruzan los cables y entran en una depresión o directamente, se quitan la vida, y aquí se torea el mal tiempo con buena cara. Si todo este potencial anímico y todo lo que saben hacer en este país, se administrara con transparencia, sin chorizos de por medio. No digo yo que seríamos la vanguardia de Europa como nos quiso hacer creer el señor Aznar, pero si un país competente y con mucho potencial. ¿Y mi pregunta es porqué? ¿porqué hemos llegado a esto?

Dije al finalizar el 2011 que el 2012 sería EL AÑO. Creo que lo ha sido de alguna manera, han habido muchos cambios, he aprendido muchas cosas y me he visto en situaciones en la que he empezado a conocerme mejor. Espero que este nuevo año sea próspero, feliz, que pueda, que podamos solventar todas las dificultades, a base de muletazos y mucha, mucha comprensión.

Últimos días antes de partir de viaje

Archivado en: Suiza — Diciembre 10, 2012 @ 5:29 pm

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Por la mañana.

Llevo tres semanas de vacaciones, la nieve ha hecho acto de presencia antes de lo previsto y ha llegado para quedarse. Lleva días nevando, dentro de poco la nieve de las montañas estará perfecta para esquiar. Será una gran temporada para el turismo de esquí. Estoy hartándome de hacer fotos, de limpiar el coche de mantos de nieve, de slitar con los trineos, de hacer compras varias. El sábado pasado fuimos a Berna. Estaba nevado, pero no se podía apreciar tanto ya que los servicios de limpieza se apuran en limpiar las calles y echar sal para evitar las heladas. También es cierto que en Meiringen está nevando mucho más. Berna estaba a reventar de gente, de aquí para allá, comprando y comprando. Los mercadillos típicos de navidad, los artistas callejeros tocando o actuando, las golosinas, los villancicos.

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Bahnhof de Meiringen. Patrulla de limpieza, la nieve no cesa.

Un día en Berna un sábado prenavideño puede llegar a ser estresante. La gente española y portuguesa empieza a irse a sus países de origen a pasar las fiestas con su familia. Son pocos los que quedan. Todavía no soy muy consciente de eso, que vuelvo a Mataró. Creo que el contraste de vivir aquí a allá va a ser grandísimo. Este pueblo tan remoto de los grandes núcleos urbanos hacen que por mucho que veas o leas las noticias, no llegues a sentir lo que está ocurriendo allá lejos.

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Postal navideña enfrente de casa.

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Sherlock petrificado

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Una pausa en el descenso con el bob

Abuelos y nietos

Archivado en: Observatorio, General — Noviembre 17, 2012 @ 5:53 pm

img_5824rd.JPGNo tienes abuela. Esta expresión popular tiene su sentido. Los abuelos, en especial las abuelas, se muestran más complacientes con sus nietos, por norma general. Hay excepciones claro, gente rara hay en todos lados. Una abuela siempre mirará con mejores ojos a sus nietos, las madres quieren a sus hijos, pero llevan todo el tiempo el uniforme de jefa, guardianas de la educación de sus retoños. Las abuelas no, son más dadas a consentirles, más si no ven a sus nietos todo el tiempo que quisieran. Estos son algunos de los recuerdos sobre mi abuela.

Noche fría de diciembre a mediados de los ochenta. Recorremos las calles vacías de Villafranca a las 6 de la mañana. Estamos cansados, el viaje ha sido largo, más de 1000 kms de trayecto y un puñado de puertos de montaña. Cuando todavía no existían todas esas autovías por las que no tenías que atravesar todos los pueblos. Callejeamos mirando las puertas de las casas, unas más pudientes, otras más humildes… ni un alma en la calle. Llegamos a nuestro destino, paramos el coche. Al salir, nos da una bofetada de gélido frío en la cara. Nuestra madre nos manda ponernos los anoraks, hasta que nos cubra la barbilla. La puerta de la casa que tenemos enfrente empieza a abrirse, primero la cerradura, y luego la cadena. Es la abuela Amparo asomada a la puerta para cerciorarse que somos nosotros. Sale a recibirnos con los brazos cruzados ataviada con una rebeca gris, como si con esa postura pudiera protegerse del persistente frío. Le da unos besos a mi madre, otro a mi padre, y luego viene a saludarnos a nosotros, nos da los famosos besos metralleta que suelen dar los abuelos sujetándonos las mejillas. - chuik! chuikchuikchuikk!! Niño,¡Qué grande estás!, ¡cómo has crecido!

Para entonces ya han bajado a darnos la bienvenida mi tía Mari y mi tío José, que pronto se pone manos a la obra y empieza ayudar a mi padre a descargar las cosas del coche, para después unirnos a ellos con la descarga. Recuerdo muchas de esas llegadas al pueblo, casi siempre por esas mismas fechas, para pasar las navidades allá con la familia. Primero íbamos a visitar a la abuela Carmen y demás tíos y primos, que ya sabían de nuestra llegada. Cansados por el viaje y mareados de tanta gente por casa. Nuestra abuela Carmen sea la hora que fuera que llegáramos, empezaba a sacar fuentes de pastas, perrunillas, chorizo, coca cola, a hacer cafés con la vieja cafetera. - ¡Pero niños comed! ¿nos os gustan las pastas?

Claro que nos gustaban las pastas y todo lo que nos ofrecía, pero estábamos muy cansados, atontados, más de lo habitual, sólo queríamos tomar algo caliente e irnos a la cama. Normalmente nos solíamos quedar en casa de la abuela Amparo. Por las mañanas, nos levantábamos temprano, y siempre nos reprendía que porqué no nos quedábamos más tiempo en la cama. Nos preparaba un tazón de leche con cola cao (años después un buen café en el mismo tazón) y nos daba caldillo (como paté de hígado, pero en heavy) que untábamos en pan tostado. Dos buenas tostadas de caldillo con un buen tazón de leche y ya íbamos aviados para toda la mañana.

Mi abuela Amparo era siempre prudente, muy prudente, discreta, y siempre al quite de todo lo que pudieran necesitar sus hijos y nietos. Viajó muchas veces a Barcelona, las últimas veces con una edad ya avanzada. Todo por vernos, hacía ese gran esfuerzo de atravesar todo el país en coche. Más de una vez me quedé con ella a hacerle compañía mientras el resto de la familia iba a tal o cual sitio, donde había demasiado ajetreo para mi abuela. Esas veces que nos quedábamos solos, hablábamos un poco de todo, de cómo nos iba a todos, me contaba cosas del pueblo, cosas de cuando eran pequeños mis tíos, mi madre…las travesuras que hacían. Y siempre, siempre me recordaba que qué pena que nos hubiéramos ido a vivir tan lejos. Ahora entiendo mejor que nunca ese pesar de una madre, de una abuela y de todo lo que pudiera darnos o ofrecernos era poco para ella, como intentando recuperar el tiempo perdido como madre y abuela.

Cuando íbamos en verano al pueblo nos decía hiciéramos la siesta después de comer. En el pueblo es algo sagrado el tema de la siesta. Nosotros, los catalanes, incluidos mis padres, no teníamos tan arraigada esa sana costumbre. En invierno por el contrario nos invitaba a no salir de la mesa camilla, una mesa redonda con una manta que mantenía el calor del brasero. Un vicio la mesa camilla, no salía ni Dios de ella. Se estaba tan agustirrinín… mi abuela preparaba ella misma el picón, la madera carbonizada que sirve luego para hacer las brasas. Recuerdo como en el patio, mientras preparaba el picón, ahuyentaba a gatos okupas que se metían en sus dominios al grito de; ¡¡Zape!! para que no volvieran más por su patio.

Cuando era la hora de marchar de vuelta a casa, nos despedíamos en el mismo lugar donde nos encontrábamos a la llegada, no sin antes llamarnos a cada uno de nosotros, sus nietos, uno por uno, para darnos un dinero de escondidillas para que nos lo gastáramos en lo que quisiéramos, un convite, como decía ella. Y nos prohibía decírselo a mi madre porque si no sabía que nos lo hacía devolver, que era demasiado dinero para unos niños. Muchos años después, algunos de nosotros ya trabajábamos, y todavía nos daba dinero a escondidas, y yo lo aceptaba de buen agrado, porque si no lo hacía, era como una falta de desconsideración.

Las despedidas siempre eran un momento de sentimientos encontrados. Ahí estaban mi tía y mi abuela con los brazos siempre cruzados, o brazos en jarra y mi tío metiendo huevos, aceite y demás delicias de la tierra hasta rebosar el maletero. A mi abuela siempre le atacaba la pena de que nos tuviéramos que ir, tan lejos. Nos daba los besos metralleta de nuevo y nos advertía que igual era la última vez que nos podría ver. Como los Rolling Stones, 20 años o más despidiéndose de los suyos.

Las últimas conversaciones con ella al teléfono eran muy agradables, se alegraba mucho por mí, y yo por ella porque estuviera tan bien, con sus achaques pero tan lúcida. Le contaba que aunque a veces se me hizo un poco cuesta arriba esto de venirme aquí, y el tema del idioma, que tenía ilusión por superarme, que era lo mejor que podría haber hecho. No me recordaba más lo de que tenía ganas de verme porque como ya dije, ella era muy prudente, nunca quiso agobiar. Yo tenía todas las ganas del mundo. Todo acompañaba a poder hacerle una nueva visita, con tiempo, disfrutando de la familia y de mi abuela. La filosofía del “Haz bien y no mires a quién” se la debo mucho a mi abuela, que a su vez se lo transmitió a sus hijos y estos a nosotros.

A todos los abuelos y abuelas, por transmitir toda esa sabiduría que dan los años.

A mi abuela.

Tomando contacto con el precoz invierno alpino

Archivado en: Suiza — Octubre 15, 2012 @ 11:32 pm

Estábamos empezando a disfrutar del otoño y ya vienen las primeras nevadas. Hoy ha nevado en muchas partes de Suiza, incluido Grindelwald, donde trabajo. Se ha cubierto todo de un manto blanco en pocas horas. El pasado domingo hicimos parte de la ruta del Sustenpass (hoy mismo cerraron el paso debido a la nevada), uno de los pasos de montaña cercanos a Meiringen. Llegamos a adentrarnos al cantón de Uri, el cantón más católico de Suiza. Visitamos el glaciar, nos abrigamos como cebollas, por capas. La carretera al borde del precipicio, la infinidad de túneles, los increíbles saltos de agua por todas partes, las vistas del valle desde las alturas. Son rutas con mucha historia. Hace 60 años hacer esta ruta debería ser toda una aventura con los carros de entonces.

Sigo las noticias de España desde aquí, nada nuevo en el horizonte, las mismas mentiras, los mismos despropósitos… aquí en este lugar remoto, aunque lo vea por las noticias y lo lea, suena a lejos, a bastante lejos. Ahora voy entendiendo como los suizos viven en su mundo hipercontrolado, donde el orden reina y todo se vota.

El otoño ya está aquí

Archivado en: Suiza — Octubre 1, 2012 @ 12:00 am

Estas últimas semanas, como las anteriores, han sido un no parar, siempre hay muchas cosas que hacer, papeleos, visitar sitios, quehaceres varios domésticos, el curso de alemán, que por cierto ya acabé… Cómo siempre, haré un pequeño resumen del tiempo que acontece en estos últimos días; la nieve ya llegó a los picos de las montañas, las lluvias se suceden, nada de grandes tormentas, lluvia incesante, como el orballo.

Mi alemán va a trampicones, pero va, es como un virus, se va incubando, se va metiendo dentro de ti, hasta que un buen día, ¡plas!, se manifiesta, o eso espero, así me pasó con el francés, voy atando cabos de aquí y allá, suelto pequeñas frases, amplio mi vocabulario básico.

En el trabajo cada vez estoy más a gusto, hay seriedad, las cosas funcionan. En el día a día, cada vez me habitúo más a mi día a día. Este mes trabajé 3 sábados, por la mañana, te cortan un poco el fin de semana, pero luego merece la pena, hay que aprovechar mientras se pueda, luego tocará hibernar como los osos. Hace un par de semanas estuve con Pantanito y Cris que pasaron por Lucerna. Cambié también las matrículas del coche en Thun, turisteamos un rato, también por Interlaken.

Desde que llegué a este país, que no he parado de aprender cosas, idiomas (a mi manera), nuevos métodos de trabajo, formas de vida diferentes, miserias humanas varias o por el contrario acciones altruistas de admirar… quién esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

Esta tarde conocí a un par de parejas de catalanes, unos eran de Mataró. Cuando les contaron que había un mataroní en el pueblo se sorprendieron. Fui a la cafetería a verlos y allí estuvimos charlando un rato, de su visitas al país, de los que les había llamado la atención, de mi odisea hasta llegar aquí, de lo que está pasando en España… Rajé un rato largo, porque eran de mi pueblo, pueblo ciudad, porque me resultaba familiar hablar con ellos, porque a pesar de estar muy bien aquí, echo de menos mi tierra.

Mein Name ist David, ich habe fünf und dreißig Jahre alt

Archivado en: Suiza — Septiembre 2, 2012 @ 10:15 am

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Lago de Obwalden

Ha pasado ya justo un mes sin publicar nada nuevo por aquí. La verdad es que el día a día no me ha dejado mucho tiempo a explayarme por el Jergón. Salgo muy pronto a trabajar, llego cansado a casa, una ducha, la cena y poco más… y los últimos fines de semana han sido de viajes arriba y abajo con el tema de rematar el tema del estudio, los muebles y demás cosas, o simplemente salir un rato. Total, que no me queda mucho más tiempo para vaguear por aquí.

Estos últimos dos días ha llovido un huevo y parte de otro, bajaron las temperaturas en picado y llegó a nevar por los picos de las montañas, este cambio drástico del tiempo, y en parte haber estado trabajando dos días bajo la lluvia, hicieron que cayera ko, con fiebres y mal cuerpo en general. Ya estoy algo mejor.

Llevo ya cuatro clases de alemán, y bueno, bien, todo, todo no me puede quedar en la cabezota, pero algo va quedando, el profe es el típico profe de idiomas, larguirucho, como un poco en su mundo… me comunico con él en francés. Ardua tarea la suya, hacer que nos entre el alemán, entre tanto botarate junto.

A veces, entre tantas prisas y tantos cambios, se me olvida donde estoy, de mi nueva vida, y todo lo que dejé atrás. Me voy quedando con lo bueno, que creo que hay mucho aquí, lo que no lo es tanto, procuro dejarlo a un lado. Pero se echa en falta a la familia y amigos que he dejado en España. Poco a poco me voy familiarizando con la lengua, ahora me hago un lío con el francés y cuando hablo en francés me sale el ya en vez del oui… hablo un italiano inventado y un portugués postizo, o todo al mismo tiempo.

Me llegó el nuevo permiso B, el permiso de residencia al cambiarme de pueblo, mi salvo conducto para seguir buscándome las habichuelas con un mínimo de garantías, salí algo más decente en la foto, y sonriendo y todo. Mi empresa se tomó la libertad de mandar las fotos que me hicieron a la Gemeinde (el ayuntamiento) y creo que a pagar por mí el nuevo permiso, todas estas cosas las tuve que hacer por mi cuenta estando en Berna y en Fribourg.


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Punto central de Suiza

Nuestras últimas salidas fueron a Obwalden, a bañarnos a uno de los lagos de ese cantón, visitar el punto cero de Suiza, geográficamente hablando, a la Fonte ne, o como se escriba, otro lago, artificial en este caso y repleto de bichos e insectos que te acribillan, a Interlaken, de pasada en uno de nuestros viajes a Fribourg. Vimos un sitio, una especie de bazar chulillo donde puedes comprar todo tipo de cosas a precios de saldo, porque tienen pequeños defectos, que a veces son casi imperceptibles. Todo a muy buen precio, lo lleva un yugoslavo. Seguramente a la hora de comprar souvenirs para España iré allá. La próxima semana, si los horarios encartan, me gustaría ir con tiempo a Interlaken, simplemente a salir por ahí, que me he enterado que hay un local donde hacen actuaciones en directo, lo llevan unos holandeses y se respira algo más de libertad que en los establecimientos suizos. Habrá que ir por allí. Y poco más, que sigo vivo, que no estaba muerto, que estaba tomando cañas.

Asgeir & Mo “Danza de Andalucía”

Archivado en: Musicopatía — Julio 29, 2012 @ 9:33 pm

img_5824rd.JPGHace unas semanas llegó a mis manos el primer disco de Asgeir & Mo, Asgeir, un guitarrista amante del flamenco y la música New World, autor de todos los temas del disco, y Bjarte Mo, un talentoso violinista que le hace el contrapunto a la briosa guitarra de Asgeir. Viene de Noruega, pero se han rodeado de otros excelentes músicos para grabar este trabajo. De Colombia, Serbia y España.

En “Danza de Andalucía” podemos encontrar temas más movidos y flamencos como “Sommarflort” o Tango, como temas tan delicados y bellos como “Dine hender i mine” o “Tur langs elva”. El corte con el que cierran el disco se llama “Sommarsong”, el único tema cantado por Aina Shold, en noruego, debo deducir. También participa en sus directos la española Noelia Sabarea al baile, Magnus Rod Haugland al contrabajo, Gabriel Chicaiza a la percusión y las palmas, Eddie Andresen a la percusión y agitadores, y Saska Cvijanovic a la flauta. Entre todos hacen una mezcla de músicas con aires del sur, del flamenco y de los países del este, consiguiente pasajes instrumentales de lo más sugerentes.

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Asgeir & Mo

Desde el corazón de los Alpes Suizos

Archivado en: Suiza — Julio 28, 2012 @ 9:46 am

Estos días han sido y creo que siguen siendo de mucho trajín, son muchas cosas, muchos cambios, y el calor sofocante no ha ayudado mucho a poder dejarme caer por aquí. Me mudé a Meiringen, cambié de empresa, y de idioma, ahora el francés me vale para poca cosa aquí, para cuatro gatos que lo pueden hablar. Aquí se habla el alemán, y a poder ser el suizo alemán, es decir, que vuelvo a empezar de cero a la hora de entenderme con la gente de aquí. Eso sí, el portugués lo estoy empezando a practicar más puesto que la mayoría de los compañeros son portugueses. Pero también hay de Albania, de Kosovo… hay uno de Kosovo que habla bastante bien el español al haber estado trabajando dos años en Manresa, igual que otro compatriota con el que puedo hablar en francés puesto que estuvo 6 años en el canton de Fribourg. Nos llevan en bus pagado por la empresa y comemos en un restaurante de estos turísticos con una comida muy rica, todo pagado también, todo esto cuenta mucho, además que sirve para despreocuparte de hacerte la comida y del transporte.

Ahora cada mañana voy a Grindelwald, a medio camino de la famosa ruta en tren hasta el Jungfrau, the top of Europe, como lo llaman aquí, más de 4000 mts de altitud. Dicen que el tren se meten literalmente por las entrañas de la montaña, a esas alturas, subiendo cuestas muy empinadas y que al llegar a la cima te encuentras con un enorme glaciar de muchos kilometros, un espectáculo para la vista. Esta atracción natural es el gran reclamo para los turistas de esta zona, sobre todo japoneses, que los hay a patadas. El otro día también fui al Rosenlaui, un sitio cercano a Meiringen, con su gruta, sus saltos de agua, un sitio muy especial. Me quedé sin vacaciones, pero con trabajo, al menos hago escapaditas por aquí y por allá. He perdido kilos en pocos días y he ganado un moreno paleta total en los mismos. El sol en alta montaña es realmente jodido. Ah por cierto, me compré unas zapatillas deportivas muy majas, muy cómodas. Costaban originalmente 49 fr, luego las rebajaron a 25, me las compré a ese precio pero no habían de mi número y me tardaron una semana y media en llegar, cuando llegaron habían vuelto a rebajarlas, hasta 12 fr, unos 10 euros, tiradísimo, y la bambas, las zapatillas deportivas lo valen. Aquí la comida será cara, pero la ropa y el calzado si estás atento a las rebajas, te compras las cosas por cuatro duros.

En fin, poca cosa más que contar, salvo que voy a intentar descansar todo lo posible este fin de semana, que arrastro horas de sueño atrasadas. Hasta más ver.

Un año en Suiza

Archivado en: Suiza — Julio 3, 2012 @ 6:16 pm


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Llegué el 2 de julio a Suiza y empecé a trabajar el día 6 del mismo mes. Para llegar hasta ese punto tuve que buscar durante 6 largos meses trabajo, día y noche, sin exagerar. Sin más ayuda que la de mi propio criterio y desde España, a través de Internet. El futuro estaba afuera.

Busqué información por Internet, en foros como Spaniards, en webs suizas, en grupos de españoles en Suiza de facebook… mi página de cabecera el traductor de google. Me familiaricé pronto con palabras en francés y alemán relacionadas con la construcción. Leía anuncios y me apuntaba a todos los que creía convenientes. Redacté un currículum y una carta de presentación sin usar ningún ejemplo, todo a mi propio criterio. Me lo tradujo mi hermano Jose al francés y al inglés, me los tradujo a conciencia. Con el tiempo fui perfeccionando el CV, añadiendo o omitiendo cosas. Lo más sorprendente y agradable de apuntarme a ofertas en Suiza fue que ME CONTESTABAN. En España ya ni se dignaban a aceptarme mi currículum. Algunos empezaron a contestarme mostrando cierto interés, otros me pedían mantener una entrevista telefónica. Cada semana juntaba varias ofertas con posibilidades, pillaba la moto los viernes por la tardes después de salir del curro y me hacía 40 kms para ir a casa de mi hermano para hacer las llamadas con su ayuda, hablando por mí ya que él se maneja bien en francés, inglés e incluso chapurreando el italiano más que bien. Después volvía a casa, otros 40 kms. Así durante 4 meses.

Al final me llamaron de un trabajo donde me ofrecían contrato indeterminado como maçon carreleur polyvalent, es decir, el que alicata los baños, cocinas y pone suelos, y hace de albañil en general y de todo lo que se tercie. Por supuesto, dije que sí. Me ayudó de nuevo mi hermano con los contactos, me ayudó la propia Cathy Claret para hablar con la directrice y voilá, tomé la decisión de dejar mi trabajo precario para irme a la aventura.

Nunca había salido del país para trabajar, no sabía bien qué debía llevarme. Era como aquello del, “¿qué te llevarías a una isla desierta?” algo parecido. Cargué el coche, sobre todo con ropa, de verano y de invierno y ropa de trabajo, algunos discos, mi portátil recién comprado para poder estar conectado con España y el mundo… En Suiza me alojaría los primeros tres meses en un pueblo cercano a Berna, en casa de mi amiga Nicole. Recuerdo que atravesando Suiza, al parar en las áreas de descanso, tenía miedo de cruzarme con algún francés y que me preguntara algo, sólo por miedo a quedar como un estúpido al no entender nada y mucho menos saber contestarle. Decididamente, hay que estar un poco loco para meterse en una historia así.

Fribourg, Berna y toda la Suiza en general estaba en su máximo esplendor en verano. Muchas flores, muchos prados verdes, ¡y vacas!, muchas, muchísimas vacas. Y limpio, todo muy limpio. Son los detalles típicos en los que te fijas nada más llegar a Suiza. A los pocos días de llegar hice la entrevista personal con la directrice de la empresa con ayuda de Nicole, abrimos una cuenta bancaria para mí en La Poste, fuimos a la comuna a registrarme como residente en el pueblo donde habita. Tiempo después tuve que ir al consulado español de Berna a sacarme el pasaporte, un lío porque me iba a caducar el DNI estando en Suiza.

El primer día de trabajo fue algo caótico. La secretaria portuguesa me dice de buena mañana, ça va? Y yo me encogí de hombros, ¿qué quería que le dijera?, era un ignorante total. Me llevó una compañera, una electricista que fumaba más que un carretero. Llegamos a la maison, situada casi en la quinta puñeta y empezó a presentarme a los otros, todos me hablaban en francés y todos tenían unos nombres muy raros, no era capaz de retener ninguno. Por suerte había un brasileño que hablaba español, pero con acento andaluz. al haber vivido 3 años en Sevilla. Ese fue mi eventual traductor. Era el único español en la empresa, todos hablaban el francés. Esos primeros días conocí a Lorenzo y a Trini, a Luis… a algunos españoles, pero igualmente pasaba mucho tiempo solo, sin tele, sin internet, sin poder comunicarme en mi idioma. Todo el tiempo escuchando alemán y francés.

A los tres meses, una vez pasé los tres meses de prueba en el trabajo, me puse a buscar un estudio en Fribourg y alrededores, me urgía. Miré en anuncios, puse mis propios anuncios buscando un estudio o dispuesto a compartir un apartamento…visité algunos estudios, con ayuda de amigos o solo. Todo se me hacía muy cuesta arriba, ser un recién llegado puede crear muchos recelos para los propietarios de los inmuebles y las agencias. Pero lo encontré, en el momento justo, a un precio razonable y luminoso, muy soleado. La mudanza la hice en dos viajes. Unos días antes había comprado algunos muebles básicos en el Ikea más cercano. Normalmente suelen dejarte los muebles en los estudios y apartamentos de alquiler, incluso cosas como la vajilla, pero en mi caso no había nada de eso. Todo estaba nuevo a estrenar pero no había muebles. Estuve viviendo la mitad de la semana con los trastos por en medio, a medio montar todo. Aún recuerdo comer una pizza sentado encima de una maleta.

Los meses fueron pasando, al final de año tuve algo de estrés, nos volvían locos en el trabajo, todo era muy caótico. A principios de año, después de haber vuelto a España para pasar las fiestas de Navidad, me encontré con el frío y crudo invierno Suizo. Resultó ser el más frío en más de 30 años. Estuve más de dos semanas como quién dice atrapado en casa, imposible salir con esas temperaturas. Trabajé a temperaturas de -15º. Caminar sobre la nieve, la lluvia, los días cortos… me afectó un poco en el ánimo, pero todo pasa y pronto volvió la normalidad. Empecé a frecuentar mis viajes al centro de Suiza, conocí a más gente, mi francés cada vez iba mejorando. Primero la comprensión, luego a la hora de hablarlo, aunque a día de hoy aún me queda mucho.

Ah, mi odisea con el coche tiene muchos capítulos. Se me rompió la correa de distribución en mitad de la campiña Suiza, que casi que pillo una hipotermia esperando la grúa, sólo con la compañía de unas curiosas vacas, pero antes había tenido otro problema con el coche que me iba a tirones, luego tuve que comprar los neumáticos de invierno, que son obligatorios, luego tuve que cambiar los papeles del coche para hacerlo suizo. Hacer viajes a Vevey, pagar tasas, pagar para pasar la inspección técnica de aquí, que es mucho más severa y costosa. También me bollaron la puerta del conductor, tuve que hacer un parte, buscar una chapistería… muchísimos problemas y gastos. También antes de que cumpliera un año aquí me urgía cambiar mi permiso de conducir español por el suizo, enterarme de cómo iba todo también me dio mi trabajo.

Ahora mismo, estos últimos días están sucediendo cosas, imprevistos, que se veían venir, valga la contrariedad, y que de alguna manera, aunque me vaya a dar algunos quebraderos de cabeza, estoy seguro que será todo para bien, una nueva prueba más, como todo lo que ha sido este año, una carrera de obstáculos.

En resumidas cuentas, sigo aprendiendo mucho de este país, me he encontrado a gente muy amable aquí. Españoles, suizos y gente de otros lugares. Los suizos son prácticos, tienen un sistema social muy bien pensado. Sólo creo que en algunos casos pueden ser demasiado estrictos y el tema de los seguros de salud, creo que cuestan demasiado, que con la salud no se debería hacer negocio. Aparte de eso, me alegro de estar aquí, ya no tengo la sensación de estar perdiendo el tiempo, ahora no es que todo sea un camino de rosas, pero estoy aprendiendo mucho, y todo son pasos hacia adelante, lo de ir para atrás se lo dejamos a los cangrejos.

Calor, calor, hase musha calor

Archivado en: Suiza — Junio 18, 2012 @ 8:24 pm

El verano ya llegó, no oficialmente, pero si viendo las altas temperaturas y lo corto de los mini shorts y mini faldas de las muchachas. Junio nos lo estamos cargando a buen paso. Deseando que pase ya. Hoy estuve lo que se dice a pico y pala, al soleil. Andamos descubriendo unos cimientos para encontrar unas humedades de un garage. Que gracioso me sigue resultando ver como todos los paseantes se paran a saludarnos, con toda esa retalía de frases ceremoniosas. Esta mañana se acercaron unos niños muy pequeños, de unos 7 años o así, eran sobre todo hijos de inmigrantes, negritos y de otros países de más al sur. Todos iban calados con una gorilla para que el lorenzo no les tostase la sesera. Se acercaron a mi compañero y a mí y nos preguntaron en francés si estábamos haciendo una piscina. Nosotros le respondimos que por supuesto, que era para ellos, que dentro de un par de días la tendrían lista. Dijeron que no se lo creían y echaron a correr con la maestra.

Mi compañero en la hora de la pausa me contó una historia que parece que se repite con bastante frecuencia. Cuando lo conocí hace casi ya un año, acababa de tener un hijo, no él, su mujer, se entiende, y todo muy bien, muy contento. Ahora acaba de divorciarse y anda liado con la asistente social y la justicia para saber qué es lo que le estipulan que tiene que pagarle a su hijo y a su ex mujer. Yo pensaba que era de su país, pero qué va, es suiza. Aquí me parece que más de una se dedica a tener hijos y luego a pedirles pagas por la criatura y para ella. Realmente hay gente para todo. Y aquí como se supone que se gana más que en otros sitios, los pagos que estipulan son un buen pellizco.

El otro día le hice otra visita a mi barbero italiano. Como mola, tengo un barbero italiano, de estos auténticos, que te afeitan con la cuchilla y todo. Solemos hablar de cuatro cosas de futbol, vemos a las muchachitas pasar por la route y escuchamos viejos éxitos italianos en su equipo de música. Fribourg se pone muy bonita cuando llega el calor, las terrazas empiezan a llenarse, los colores te rodean, la gente viste de colores alegres, el río refresca el ambiente… el otro día quedé con una alemana que hace poco llegó a Fribourg. Fue todo un reto mantener una larga conversación durante todo el día. Fue genial, porque así es como aprendo más y me suelto. Una cosa es hablar en el trabajo con mis compañeros en francés y otra muy distinta fuera del trabajo, hablando de todo en general. Visitamos la fábrica de chocolate de Fribourg, donde tienen un gran surtido de chocolates, también visitamos el jardín botánico que estaba justo al lado. ¡Tiene gracia que una recién llegada a la ciudad me enseñe cosas de la ciudad! También descubrí los embarcaderos y “playas” que tienen al otro lado del lago de Morat, me pegué el primer chapuzón del año. Los pueblos de esa zona tienen algo especial, rodeados de viñas, todas las casas tan arregladas y bonitas, con un aire más como de mar, porque para ellos los lagos son como sus pequeños mares. Hay que repetir sí o sí.

Este fin de semana que viene será las fiesta grande en Meiringen. Harán un torneo de futbito donde irán todos disfrazados, ellos y ellas, españoles, suizos, portugueses, todos… y habrá guasa garantizada. Allá que iremos, que siempre me encuentro bien acompañado.

Hoy yendo en la fragoneta de la empresa, volví a sentarme en medio de dos de mis compañeros tunecinos. Con el pantalón arremangao y las gafas de sol van y me ponen un disco de estos de tambores locos y cánticos bereberes de estos, que debo reconocer que eran pegadizos con los ritmos, ¡pero qué locura! Nos miraban todos por la calle extrañados, parecíamos sacados de una extraña peli de bollywood o así tocando los tambores en el salpicadero.

En fin, ya llega, se palpa, se huele, se siente. ¡Que llegue ya Agosto por Diox!

Pobre diablo

Archivado en: Suiza — Junio 5, 2012 @ 8:01 pm

Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo. Ya lo decía el refrán. Es cierto, aún quedan los últimos días de lluvias y de tiempo inestable. Una semana más y ya podemos dar la bienvenida al tiempo veraniego de verdad. Como siempre, hasta aquí mi parte meteorológico de cada post.

Pobre diablo, ingenuo charlatán… la canción esa del gavilán o paloma la tengo siempre en la mente. Siempre estoy escuchando la entradilla de esta canción a un señor que se marcha ya prejubilado para suiza. Se pasa todo el día cantando, pero canciones de las antiguas, antiguas. Siempre será mejor cantar que no amargarse la vida con otra cosa, así que muy bien que hace. Se prejubila con los sesenta, con las cuentas bien hechas. Por supuesto, como la mayoría de los españoles, extranjeros en general y muchos de los suizos de toda la vida, marcha a su tierra, a su Galicia, donde podrá disfrutar de una buena y más que merecida paga. Digo que muchos suizos contemplan también la opción de pasar su vejez en otro país porque simplemente les sale más barato. El nivel de vida aquí es altísimo. El pasado viernes fue la fiesta de despedida en el centro italiano. Adornaron el centro con motivos marineros puesto que hace más de 30 años era marinero allá en Galicia. Comimos, bebimos, gritamos, cantamos, recibió regalos, algunos se escondían dentro de una gran caja. Tuvo hasta a unos curiosos mariachis galegos/as que le cantaron ( y bailaron) conocidos corridos mexicanos.

Bueno, y hablando de descansos y vacaciones, ya tengo fecha para mis vacaciones. Por fin se han tomado la molestia en confirmárnoslo. Cojo vacaciones del 10 de agosto al 3 de septiembre, si no se le cruzan los cables antes a la jefa. Esta semana sin comerlo ni beberlo tengo puente. El jueves es fiesta aquí, en los cantones católicos y el viernes lo pillamos de puente. Igual visitamos el Ticino este puente.

Más cosas, esta mañana perdí el móvil, no sé muy bien dónde. Creo que se me caería yendo en tren, o en bus, no sé bien. Jode un poco, pero total, sólo me costó 14 fr el natel.

Y en fin, no sé, todo discurre con cierta placidez, aunque a veces se enrarezca el aire con los dimes y diretes. Como decía Sabina en aquella canción, por decir lo que pienso, sin pensar lo que digo, más de un beso me dieron… y más de un bofetón. Lo del bofetón es un decir vaya, nada físico. Es entonces cuando exclamo el “¡pobre diablo!” ingenuo charlatán…

La crónica del día que visité el Ticino por primera vez, hace 5 años. AQUÍ

Ante todo mucha “calma”

Archivado en: Suiza — Mayo 24, 2012 @ 8:06 pm

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Le lac du Gruyère.

Estamos ventilándonos mayo, y todo sigue igual, o casi. En el trabajo sigo bien aunque siempre con pies de plomo. Uno no sabe nunca cuando se pueden torcer las cosas. En las últimas semanas me he dado cuenta que he empezado a hablar en francés con bastante más frecuencia, empieza a entrarme el idioma, empiezo a soltar exclamaciones en francés, a enfadarme en francés, me muchas palabras y expresiones de forma natural. Mis compañeros lo agradecen, por supuesto. También hace un par de días hablé con uno de los propietarios de las casas que estamos reformando. Nos invitó a un café a mi compañero y a mí y empezamos a hablar sobre las distancias entre la casa dónde estábamos y Fribourg o hasta Avenches, un poco de todo. Luego me enteré que pensaba que yo era portugés. Será que ve que entre portugueses y españoles nos entendemos entre nosotros y piensa que todos somos portugueses. Pues no, andamos pocos por aquí, pero estamos.

Creo que ahora que me defiendo un poco más podría acercarme a la primera obra donde trabajé el año pasado y decirle cuatro cosas a la chica, una suiza muy afrancesada, muy rubita ella, decirle que gracias por hablarle bien de mí a mis jefes, que no hacía falta hablarme como a los indios en francés o haciéndome gestos con la mano para decirme que se iba, que me dejaba solo en casa haciendo mis últimas chapucillas. En fin, qué días aquellos, donde todo era tan nuevo para mí. Me sentí tan solo frente al mundo esos días..

La semana pasada fui de nuevo al pueblo de Cicely. Hice de baby sister, jugué un pequeño torneo de petanca, me gané una botellita de vino, quedé cuarto, entre otros jeje. Las sobremesas, tardes y noches en el centro italiano son un trajín de gente. Hablas con unos y otros… entre tanto gallego, asturiano y portugués encontré a una extremeña. ¡Somos como bichos raros si no somos del norte! Hay otro catalán en el pueblo pero todavía no lo conozco, por lo visto va dejando el pabellón bien alto en cuanto al perfil del típico catalán. Acabáramos.

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El Moléson.

Ah sí, el jueves pasado fui a la montaña del Moléson con Trini y Dani. La montaña no es que sea muy alta, sólo 2.200 metros, pero es un macizo que está apartado del resto de montañas, está en una situación privilegiada de cara a las vistas desde la cima. El viaje en el tren cremallera y el teleférico estuvieron muy bien. Desde el tren vi un zorro. He visto ya un montón de zorros desde que estoy aquí en Suiza. En mi vida había visto un zorro en España, vivo.

Ah sí el finde pasado, en el pueblo de al lado del ya famoso Cicely visitamos Ballenberg, una especie de parque temático sobre cómo vivían los suizos en el pasado. Recopilaron un montón de casas antiguas de todos los rincones de Suiza, las desmontaron pieza a pieza y las volvieron a montar en este lugar. El recinto es enorme y merece la pena la visita. Ahí va el enlace del sitio: Ballenberg. Ese finde pude admirar y descubrir aún más cascadas, más saltos de agua. Realmente es un lugar especial, y sé que todavía no he visto nada.

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Casa típica del parque de Ballenberg.

Ah sí, ya tengo mi seguro suizo para el coche. Es considerablemente más caro que en España pero es lo que hay. Es el único gasto extra que me permito el tener el coche listo para usar e ir dónde yo quiera cuando quiera. Más cosas. Hoy he presenciado un accidente de tráfico pasado Belfaux. Iba con Monsieur Calma y le Bisont… y tenemos que detenernos de golpe. Se acababa de pegar un hostiazo un chaval con una moto, saliendo despedido el chaval 100 metros más allá. Lloraba de dolor. su casco se rompió al golpearse en el suelo. La chica con la que colisionó estaba de los nervios, llorando también. Su coche quedó cruzado a un lado del andén. Viendo que había gente de sobra que ya se estaban haciendo cargo de la situación, decidimos tomar una ruta alternativa hasta nuestro destino. Aquí veo o me pasa cada día algo diferente.

Y en fin, mañana comienza un nuevo fin de semana largo, con el lunes de fiesta. Este finde iré a Lucerna que estamos invitados, a ver si veo cosas nuevas estos días.

Días bochornosos

Archivado en: Suiza — Mayo 12, 2012 @ 8:44 pm

No, no es que sean días para avergonzarse, todo lo contrario. Me refiero a que estos últimos días han subido las temperaturas más de lo normal para las fechas en las que estamos llegando a estar a 26º a las 20h de la tarde. Eso sí, hoy ha cambiado la temperatura radicalmente y está descargando mucha agua el cielo, bajando considerablemente las temperaturas.

Esta semana cambié los neumáticos de invierno por los normales de verano, ya estoy equipado para unos cuantos años con el tema del coche, me falta pagar lo que se debe por todo el cúmulo de gestiones para hacerlo suizo y se acabaron los gastos extra, de momento. En el trabajo sigo donde mismo, con buen rollo en general con mis compañeros, cada vez expresándome más veces en francés.

Sigo yendo asiduamente al pueblo de Cicely, tal y como lo bauticé hará unos meses. El tiempo sigue siendo muy inestable. He visto más lluvias y nevadas que días completos de sol en este pueblo. Eso sí, se están poniendo los bosques de la montaña espectaculares. Creo que me repito un poco con este tema, pero es que es verdad. El tema del trabajo aquí se está poniendo delicado, hay trabajo, pero es que también hay mucha gente buscando, de alguna manera satura las demandas de empleo al perderse entre tanta candidatura para las ofertas de trabajo. Me llamaron de nuevo para trabajar a través de una temporera para una conocida firma de construcción de aquí, una de las más grandes, pero rechacé la oferta. Espero vientos mejores para dar el salto.

La verdad es que en Fribourg, donde vivo, aparte de mis compañeros del trabajo, no he conocido mucha gente más. Eso sí a los pocos que he conocido me han caído muy bien. Tal vez sea yo el que no esté por la labor de sociabilizarme más, tal vez tenga la mente en otra parte. Creo que este verano me quedaré sin vacaciones, pero después de todo lo vivido, es casi lo menos importante. Llevo cuatro años sin hacer un buen viaje de vacaciones, siempre pendiente de la espada de Damocles, pendiente de un hilo, con el miedo de que se me venga todo encima.

Y poco más, parto ya para el centro italiano que es la hora de cenar y no me he afeitado ni nada. No sé bien quién seguirá leyendo esto. Aunque ahora no de mucha información sobre cosas de interés para saber sobre Suiza, espero que le sirva a alguien de algo. Si tiene pensado dar el salto, ni que sea para motivarse. Un saludo. A bien tout!


Ahí dejo un vídeo de Haslital, una de las zonas que quiero visitar cuando el tiempo acompañe más, que lo tengo tiro de piedra, o casi!

Tormentas imaginarias

Archivado en: Suiza — Mayo 2, 2012 @ 8:52 pm

Si estás leyendo esto, es que el jergón está de nuevo en activo. Pasó unos días fuera de combate por la restructuración de los servidores que alojan este minúsculo espacio web donde os encontráis ahora mismo. Felicidades a los lectores de El Jergón y a Carpeta Web.

Escribo estas líneas desde mi jergón en Düdingen, ando de perreo, perreo, que siempre viene bien un domingo después de la sobremesa. Estos últimos dos días ha hecho un calor más propio de un final de verano. Se esperan tormentas, tormentas imaginarias. Y agua, se espera más agua por caer. Este verano va a estar esto espectacular, más de lo que ya está de verde. El sábado pasado lo pasé en Fribourg para echarle un cable imaginario a una chica imaginaria. Bueno, la chica existe, Trini, muchas veces mencionada por aquí. Problemas con la batería del coche. Conseguimos resucitar su coche con unas pinzas, repostar gasolina que lo tenía bajo mínimos e inflar sus mermados neumáticos. El siguiente viaje sería a Payerne, para enseñarle donde se encuentra el taller del mecánico español que me está solucionando, todavía, la papeleta de la documentación suiza de mi coche español. Fuimos allá para tomar nota de la dirección para que se acercara otro día con la ayuda del gps, pero para nuestra sopresa nos encontramos allí al veterano mecánico arreglando unas cosillas. Nos contó un poco sobre su vida, más de lo que ya me había contado de pasada. Una vida de lucha y de superación, a las puertas de un merecido retiro. Después de charlar un rato con él, fuimos al centro español que estaba al lado a que nos dieran algo de comer, si les quedaba algo todavía. Tuvimos suerte, había comida y nos pusimos las botas. Mientras tanto, seguía haciendo un calor sofocante, el típico calor antes de que caiga una buena. Quedamos con una amiga suya que vive en un pueblo cercano y…¿cómo me enrrollo no? Total, volvimos a Fribourg, que Trini tenía una cita ineludible con la colada. Por allá andaban sus tres gatas y su compañera de piso, una joven estudiante que está de erasmus en Fribourg. Ay los erasmus. Como la mayoría de los jóvenes europeos de países del norte (Luxemburgo) domina varios idiomas; francés, alemán, inglés, italiano, luxemburgués… siempre que me encuentro con gente tan preparada me siento terriblemente ignorante. En fin, complejos lingüísticos aparte, estuvo muy bien el día y la tarde noche. Conocí también a Daniel, un hijo de gallegos que nació, se crió y vive aquí, muy simpático. Ah sí, fuimos también al centro español de Fribourg, nunca lo había visto tan lleno, sería que era sábado por la noche. Había gente maja. También una compi de curro de Trini, catalana también, que resulta que va o iba a la misma playa que iba yo en verano. Snif, nostalgia del mar Mediterráneo.

En el trabajo de momento todo sigue igual, creo que a cada día que pasa me voy ganando más la confianza y el respeto de mis compañeros, pero me temo que este verano si sigo aquí empezará el estrés de nuevo. He aprendido que cuando uno lleva un tiempo de calma, es que se avecina una tormenta, como las que se esperan a principios de esta semana.


(Editando)

Hoy he hecho algo que no haría jamás de los jamases en España, dejar el coche toda la tarde con las puertas abiertas dejando las llaves en el parasol del conductor, con todos los papeles a la vista. Lo dejé a las 12:30, a las 15:00 lo cogía mi mecánico para pasar el expertise, y a las 16_00 o así lo volvía a dejar en el mismo sitio, abierto, hasta que lo recogí a las 17:15. Pasó la inspencción, me dieron los documentos suizos del coche y las matrículas nuevas y el seguro lo he mandado dar de alta hoy mismo. He quitado la etiqueta de la ITV, ya tengo la suiza, y hala, ya ando más camuflado por la vida. Ahora toca respirar hondo y disfrutar de lo que venga en adelante.

En fin, nos acercamos ya al anhelado fin de semana. Al final de tormentas nada, realmente eran imaginarias (valga la contrariedad).



Llueve sobre mojado

Archivado en: Suiza, General — Abril 12, 2012 @ 8:22 pm

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Escribo estas líneas desde la cama. Ayer un virus me dejó fuera de combate por todo el día. Viajes al baño, sudores, mareos, arcadas…y un dolor de huesos como si me hubiera pisoteado una manada de ñus en celo. Hoy aunque estoy un poco mejor, no he querido arriesgarme a ir a trabajar con este tiempo, tengo las defensas bajas y todavía me duelen los riñones y el estómago lo tengo tocado. Es tremendo caer enfermo fuera de casa, lejos de tu gente. Puse la tele un rato mientras descansaba en la cama y en un canal suizo daban un concierto de guitarra española, pero parecía de hacía años. Sus caras me sonaban, pero salían muy jóvenes. Resulta que eran los Gipsy Kings en un concierto para la tele en 1980. Después de varios temas donde se lucieron con el compás de sus guitarras y sus florituras, cantaron una que decía “ que penita que estoy enfermo en la cama ayyyy! Y claro, entre tanto sentimiento y tanto cante “jondo” eso me llegó. Qué cosas más raras me pasan en este país.

Desde que empezó la Semana Santa que no ha parado de llover, salvo pequeños ratos donde se ha aguantado el día o incluso ha hecho algo de sol, pero se prevén más lluvias a lo largo de los siguientes días. Genial. Hoy llevaba mi coche a pasar le expertise (la inspección técnica) un mecánico español que conozco, me arreglará en el mismo día el tema de la inspección, los nuevos documentos del coche, las nuevas matrículas y me dará de alta un nuevo seguro para el coche. Mientras tanto ando sin mi querido Scenic. Miss you cocherito leré. (editando: Ya lo recogí, pasó todas las pruebas pero necesitaba una ficha especial, la semana que viene tengo que presentar el dichoso papelito y se supone que ya lo tendré todo, por fin).

Estos días de Semana Santa vinieron a visitarme mis padres y dos de mis hermanos. Lo pasamos bien, pero el tiempo no acompañó mucho, pero el sólo hecho de visitarme y ver dónde vivo y demás sitios por donde me muevo les debe dejar más tranquilos. Se fueron y me dejaron un montón de cosas, embutido y algunas cosas más que les pedí, no mucho.


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Antes, los fines de semana eran por lo general aburridos, podía descansar sí, pero pasaba demasiado tiempo solo (a veces mejor eso que mal acompañado). Ahora los fines de semana suelen ser motivo de alegría, sin hacer grandes cosas fuera de lo normal, pero desde luego son fines de semana más humanos.

Ayer me llegó el segundo recibo de la luz, que viene a cada tres meses. He pagado unos 50 fr por mes, unos 41 €. Sólo de la calefacción que es eléctrica, la luz del estudio y el agua entra en los gastos del alquiler. Si tenemos en cuenta que este invierno ha sido uno de los más fríos en Suiza en los últimos 30 años, no es gran cosa comparándolo con los recibos de la luz de España.

Hablando de estudios. Alex, uno de mis vecinos de la casa donde vivo, se muda a otro sitio. Ayer programó que yo sepa 4 visitas en una misma tarde. Candidatos a alquilar su apartamento (bastante más grande que el mío) si a nuestro casero le parece bien. Es suizo, de mi edad, divorciado y con un crío que comparte su custodia con su ex. Ni él habla español ni yo alemán, sólo nos saludamos cordialmente cuando nos vemos, pero no hace falta saber mucho de idiomas para saber esto que acabo de contar.

Y en fin, poco más. Como siempre suelto ideas sin mucho orden ni sentido, pero es tal y cómo me van viniendo a la cabeza, como cuando cogí el tren de Payerne a Fribourg. El tren era nuevo y silencioso. Fue fantástico disfrutar de las vistas, los campos verdes, los pueblos perfectamente cuidados, el musulmán que tenía delante de mí rezando a la meca, entre cuchicheos, un momento muy zen, la verdad. Pues nada esto ha sido todo por hoy, espero seguir contando cosas por aquí, eso será buena señal.

En abril aguas mil

Archivado en: Suiza — Abril 6, 2012 @ 5:20 pm

Por fin han llegado las lluvias, ha sido un invierno muy seco. Como cada semana santa, tocan días de lluvia. Es viernes santo y el día no está muy católico que digamos. La semana que viene dejo el coche en el mecánico para que le haga una revisión antes de que lo lleve a pasar el expertise, la inspección técnica. A ver por cuánto me sale al final la broma. Hoy hablé por primera vez con mi vecino de arriba, y eso que llevo 6 meses viviendo aquí. Digo hablar por decir algo porque él sólo hablaba alemán y yo no entendía nada. El caso es que estaba usando la secadora el día que me tocaba a mí poder utilizar la lavadora y la secadora. Todo esto intentó explicármelo desde su ventana mientras yo iba camino de la sala de la lavadora con mi cesta de la ropa. Kein problem, pero hasta enterarme de qué quería decir vaya lío.

En el trabajo todo sigue igual, estoy haciendo más de encofrador que nunca, mira por donde aprenderé algo y todo. No si comenté por aquí que contrataron a un iraní, iranianonanoná prefiero llamarlo yo. Lleva año y medio aquí y los ha pasado prácticamente estudiando el francés, le ha cundido sí, pero no sé de qué carajo ha estado viviendo todo este tiempo. Un chaval joven que vive con su pareja y su hijo. No debe ser uno cualquiera, parece tener cierta educación. Me contó (todo esto en francés claro) que para poder viajar a su país tiene que volar al país más cercano para poder aterrizar puesto que tienen cerrados los vuelos de Europa a Irán. El tema está jodidillo por lo visto.

Hablando del trabajo, nos dicen que las vacaciones serán en agosto, pero eso habría que verlo. No me fío de la misa la mitad. Ya veremos qué pasa y que hago llegado el momento. También volví a visitar el pueblo de Cicely, como le llamo yo, en este caso invitado a una comunión. Estuvo curioso ver la misa en alemán, con una orquesta en directo tocando en el palco, unas sotanas austeras para los niños y niñas que iban a hacer la comunión y nada de grandes retablos en la iglesia, todo muy sencillo. Estuvo muy bien la compañía, la comida, el karaoke, los buenos ratos pasados… ahora, dentro de unas horas llega mi familia a mi casa. Les enseñaré el estudio y dejaremos algunas cosas, para luego instalarnos en casa de Nicole que amablemente nos ha prestado para estos días. A ver si hay suerte y no nos llueve mucho para que puedan ver cosas, que hay mucho que ver.

Au revoir!

Regards, Recuerdos

Archivado en: Observatorio — Marzo 24, 2012 @ 12:59 pm


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Hace algo más de un año encontré mis notas de la escuela. Las más interesantes me parecieron las de los primeros años en primaria, porque la maestra hacía unas observaciones sobre mi conducta en clase muy personales. Leyéndolo tantos años después pensé, joder, el niño que está describiendo soy yo, más o menos sigo siendo así. Es decir, que hizo una radiografía de mi carácter más primigenio que chapeau, acertó de pleno. Leer aquel puñado de observaciones de forma cronológica era revelador. Todo aquello me hizo recordar mis primeros años en la escuela.
(sigue…)

La primavera trompetera está al llegar

Archivado en: Suiza — Marzo 17, 2012 @ 1:15 pm

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Terraza desde lo alto de la Bahnhof de Berna

Los días cada vez se van haciendo más largos, el sol de estos últimos días devuelve a uno la vida a la que estaba acostumbrado. Sigo trabajando tranquilito, con vistas al campo, con un caballo y un pony que a ratos se dejan acariciar, igual que un par de perros labradores que si tú les dices ven, lo dejan todo. El pasado jueves un compañero tuvo un accidente con la radial. Estaba cortando unas piezas de termo-arcilla sin colocarse bien, el disco se encalló y le dio un tirón acabando por liársele el disco en el pantalón y rozarle la pierna. La mayoría no saben cómo colocarse correctamente para que no ocurran estas cosas. Le dices cómo tienen que hacer las cosas se medio molestan por estar encima de ellos, todo por su seguridad y la de los demás. Ahora le han pillado miedo a la machine y soy yo el que tengo que cortar mis propias piezas, en fin…

Ayer volví a visitar al mecánico español y me dijo que se había informado mejor sobre mi caso sobre cambiar la documentación de mi coche para hacerlo suizo. Me dijo que si el coche era mío y mi intención era quedarme a vivir aquí, que no me ponían tantas pegas y que sólo me cobraban las matriculas nuevas que comprara (unos 80 fr) luego pasar la expertise, unos 70 fr o así habiéndole cambiado antes un piloto trasero que tengo cascado y voilá, ya tendría el coche en regla. Después me quedaría dar de baja mi seguro español y hacerme uno en Suiza. Espero poder solucionar este tema pronto.

El otro finde quedé con un granadino que curiosamente se llama igual que yo. Le enseñé Berna y Murten, lo poco que sé, todo sea que conozca algo más todo esto antes de que se fuera a otro lado. Berna como siempre no defrauda, es una ciudad acogedora, el día además acompañó. Nos pilló una manifestación de tibetanos. Nunca había visto a tanto tibetano junto con esa bandera que tienen tan pintoresca. Hicieron el paseíllo por todo el centro lanzando gritos al viento, algunos con bastante rabia. Una niña tibetana nos pasó un panfleto donde cuentan sus reivindicaciones. Por la tarde estuvimos en Murten, también le gustó. Fuimos al atardecer, un buen momento para hacer fotos al pueblo con las vistas al lago de Morat. Unos novios y el fotógrafo hacían lo propio, las típicas fotos de novios para guardar en un interminable álbum de fotos. Los pillamos ensayando una escena “muy espontánea”. Se encontraban en una pasarela, una especie de puente con vistas al lago, con el sol escondiéndose por el horizonte. Él echaba a correr extendiendo los brazos hacia ella, y ella lo esperaba con los brazos igualmente extendidos, vestida de riguroso blanco nuclear. Vimos como tuvieron que repetir varias veces la escena hasta pillar la foto buena. Ensayo, error, ensayo, error… ¿Será todo igual en la vida en general?

Se acerca la semana Santa y me acabo de enterar que aquí también hacen fiesta el lunes aparte del viernes santo. Ahora no sé si me merece la pena escaparme a Barcelona, aunque me cueste el doble o más por ir en unas fechas tan señaladas. Pero también creo que con lo del cambio de papeles del coche tengo bastante.

Dentro de un rato parto a Cicely, vamos a llamarlo así, el pueblo de Doctor en Alaska, porque en parte me recuerda un poco a ese pueblo de esa serie donde un Dr va a ocupar un puesto de trabajo a un sitio remoto donde habitan gente de lo más pintoresca pero que una vez los conoces, y te conocen, sabes que puedes contar con ellos. Me gustaría visitar todos los rincones de la zona. Por lo visto tienen rutas espectaculares siguiendo el curso de los ríos, o subiendo por las montañas en busca del glaciar. Ver cascadas desde el pueblo escuchando de fondo el ruido que hace el agua al caer me recuerda a la tierra de los elfos en la Tierra Media de El Señor de los Anillos.

No ver, no oír, no hablar

Archivado en: Suiza — Marzo 8, 2012 @ 8:36 pm

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Cada mañana, marcho a paso ligero hacia la estación. El tren llega puntualmente a las 6:38 de la mañana. Suelo meterme en los vagones de atrás para al salir, quedar cerca la escalera de la gare (la estación) de Fribourg para salir pitando antes de que la marabunta de gente me arrolle. Suelo coincidir con algunos madrugadores que tengo ya medio fichados como un gigantón barbudo que debe venir de Bern. O un tipo de mi pueblo de pelo canoso y paso endiablado. Suele pillarme la delantera al salir del tren, el cual persigo a paso de maratón. Imposible seguir su ritmo. Al carajo con el tipo canoso! Repito todos los santos días para mí al ver que no puedo seguir su ritmo. También, cuando salgo de la estación, suelo encontrarme en dirección contraria a una chica que se empeña en lucir sus piernas con una mini falda más que veraniega, cuando a esas horas hace un frío del copón. Eso sí la rebequita de la yaya y el gorro de lana calado casi hasta la nariz que no falte. Por supuesto, consigue lo que quiere, le miro las piernas, pero no por el motivo que ella quisiera.

Me cambiaron a otra obra, otra chantier, está en el cantón de Vaud. Hay que reformar y ampliar una casa que data del 1829. Pude leer en los planos y documentos de la casa su historia, saber quienes fueron sus primeros inquilinos, unos jesuitas. Luego pasó a un señor, y luego a una familia que fue pasándose de padres a hijos. Interesante leer su historia y ver las transformaciones y ampliaciones que se fueron haciendo con el paso de los años. En esa zona, cerca de Payerne, se encuentra un aeropuerto militar. Es habitual ver como despegan y aterrizan los cazas del ejército suizo. Algunos hacen un ruido ensordecedor.

Aparte de estos comentarios sin mucha importancia, estoy en un dilema bloguero. Me gusta escribir, pero creo que voy a tomármelo de otra forma, no sé cómo, pero voy a intentarlo. Intentar no ver, no oír ni hablar se me hace difícil, aunque me calle muchas cosas, vea muchas otras y escuche otras tantas, escucho un huevo, que no es lo mismo que oír. Sea como fuere, necesito esta terapia literaria, compartida eso sí. Como el que lanza mensajes en una botella al mar, con la esperanza que alguien sepa qué hacer con este amasijo de letras.

Dilemas literarios aparte, sigo aprendiendo más palabras en árabe, mi francés va lento, es caótico, pero va, y mis ganas de buscar lo que me gusta, lo que merece la pena, no decae. Ahí va un tema que no conocía de mi queridos Supergrass, Low C, la letra y la música es inspiradora.